Expedito Vázquez Tejero, escritor e investigador sobre el estraperlo
Gente de Aquí y Allá
Autor de varios libros, presenta en Punta Umbría su último título, 'El patio de las letras'
Trabajó en la mina, pero tuvo que prejubilarse de la actividad a los 42 años pro el cierre de la misma
Bernardo Romero Muñoz, erudito onubense

Créanme que no nos conocemos, ni nos hemos visto nunca y, sin embrago, somos buenos amigos. Todo ocurrió por culpa del “estraperlo”. Se trataba de una investigación que él estaba haciendo y que le dio pie para escribir una bonita historia real y con nombres propios que pasó en nuestra frontera de la provincia de Huelva con la portuguesa. Él quiso que alguien le escribiese el prólogo a su libro y recurrió a su gran amigo Jerónimo Gallego Izquierdo, que a su vez era uno de mis buenos amigos de la infancia, y este le dijo a Expedí que yo era el hombre ideal para este menester.
Me propuso la idea y debo decir que me encantó, porque el asunto del contrabando siempre me gustó mucho por todas las cosas que me habían contado, por ejemplo, mi tío Sixto, hermano de mi padre, que fue capitán de la Guardia Civil en Villanueva de los Castillejos, o amigos guardias civiles que habían estado destinados en casas cuarteles rurales del Andévalo; o en mi devenir midiendo tierras por esos confines de nuestra provincia. Así que acepté muy gustoso y me puse en contacto telefónico con el autor, que me envió el borrador de su libro para que yo fuese trabajando en el prólogo. Y así fue como empezó nuestra amistad.
Expedito nació en Aroche en 1960. Su padre, Sebastián Vázquez, era trabajador del campo y su madre, Cristo, era ama de casa. Tuvieron tres hijos, el mayor de ellos es a quien le estoy dedicando estas palabras, porque desde que tuve con el primer contacto con él me pareció una persona muy interesante y digna de que los onubenses sepamos algo más sobre él.
Después de aprender las primeras enseñanzas en su Aroche natal se fue a vivir a Valverde del Camino, donde estudió FP en la rama Industrial, lo que le permitió poder entrar a trabajar en las Minas de Almagrera, en la fábrica de ácido sulfúrico. Pero antes se tuvo que marchar a Toledo para realizar su servicio militar, que le tocó en suerte hacerlo en la Escuela Central de Educación Física que, por cierto, no hace mucho ha cumplido su primer centenario. Cuando acabó su “mili” empezó su vida laboral y se casó con su novia valverdeña, con la que tuvo tres hijos, dos chicos y una chica. Y mientras tanto, por su afición al periodismo, fundó Radio Valverde junto a otros amigos y luego la televisión local, a la que se dedicó bastantes años.
En 2002, cuando solo contaba con 42 años, se tuvo que prejubilar por el cierre de la mina, pero como siempre ha sido de carácter muy activo, ha realizado muchas actividades, sin parar de escribir. Por eso, además de llevar la sección cultural de los periódicos Viva Valverde y Viva Moguer, ha escrito varios libros, entre los cuales yo conozco el citado al comienzo de estas letras, titulado “Estraperlo II. Hasta el clavel en el fusil”, además de “Don nadie y la coraza helada, “Aplícate el cuento” “Avevos” o “El diablo patado”.
Posteriormente tuvo otra hija, que en la actualidad tiene 10 años y vive en Aroche. Pero antes, por cambiar de aires, se marchó durante seis años a poner en marcha la televisión del precioso e histórico pueblo pacense de Zafra. A todo esto, mientras realizaba pregones de muchas fiestas, romerías y carnavales, entre las que yo destacaría los que realizó para las romerías arochenas de San Mamés, así como de sus carnavales o de la Cruz de Arriba de Berrocal, romerías que he tenido el gusto de conocer y disfrutar. La de Aroche se realiza en el lugar único de los Llanos de la Belleza y la de Berrocal, que es una romería sinigual y de la más antiguas de nuestra provincia, sin olvidar las de Valverde del Camino, en honor de San Pancracio, o la de la Velá de Santa Ana.
Dentro de unos días Expedi vendrá a Punta Umbría a presentar su último libro sobre el extraperlo en “El patio de las letras” y quiere que yo lo acompañe y esté en la mesa con él. Así que por fin voy a tener el gusto de conocerlo personalmente, porque desde luego que conocerlo, me precio de conocerlo bien por sus obras y por nuestras conversaciones. Por tanto, dentro de poco voy a poder darte un fuerte abrazo, querido amigo.
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