Tribuna

CINTA ORTEGA

Acatar la norma y el consenso

Y Don Carnal volvió a dejar paso a Doña Cuaresma… E inmersos en ella, ya nos hemos dispuesto a revivir esa nueva proyección a nuestro interior y ese acercamiento a nuestro Padre. En nuestras iglesias, los correspondientes cultos, por nuestras calles, los ensayos de costaleros para el día grande y los diferentes actos, que nos hacen volver a sentir, que nuestro tiempo ha llegado. Y, nuestro cuasi principio oficial, el vía crucis organizado por el Consejo de Hermandades y Cofradías de Huelva, presidido este año por ese piadoso Cristo de la Expiración.

Y en medio de nuestra euforia, los problemas que ya aparecieron en este nuevo año, la ampliación de la Carrera Oficial por la recolocación de palcos, debido a las obras de restauración del edificio de Hacienda. Problema ya solventado, supuestamente, ya que se aprobó dicha ampliación. Pero cual no es la sorpresa, ante la aparición de la noticia de que dos hermandades expusieron a la junta del Consejo, su intención de solicitar dispensa al Obispado, para no realizar completa la Carrera Oficial. Al parecer, la gestión de la propia junta hizo posible que tal intención no se llevara a cabo. Pero lo incomprensible, es que una vez aprobado algo en el seno del pleno, dos hermandades se plantearan el acudir a la petición de la citada dispensa. Bueno, inexplicable hasta cierto punto, porque quien hoy suscribe este escrito, ya puso de manifiesto hace dos años, en un artículo llamado Consenso, situaciones que se podrían pensar, aunque pudieran parecer exageradas, ante la dispensa solicitada por la Hermandad del Nazareno para no realizar Carrera Oficial. Se abría la veda para que, cualquiera otra de nuestras hermandades, sobre cualquier situación relativa a ella, con la que no estuviese conforme, tras votación del Consejo, acudiera a Palacio en busca de una dispensa para esa determinada situación.

En puridad, tanto derecho tiene la Hermandad del Nazareno como cualquiera otra hermandad, para saltarse lo aprobado y acudir a instancias superiores, para que sus peticiones se hagan realidad, máxime cuando el motivo es el mismo, no realizar el tramo de Carrera Oficial en su totalidad, como viene solicitando el Nazareno en años reiterados, o en parte, como era la intención de estas dos hermandades. Pero la petición de dispensas para estos u otros fines, puede llevar a un caos en lo que supuestamente ya está organizado y consensuado por las propias hermandades desde hace tiempo.

Y no pretendo pronunciarme sobre si es adecuado que la Hermandad del Nazareno realice o no Carrera Oficial, o sobre si para estas hermandades sería conveniente el no concluir el trayecto de Carrera Oficial. Mi pronunciamiento va referido al hecho de pasar por alto la norma o la decisión que salga del pleno. Y aunque, en teoría, se habla de que esta ampliación de la Carrera Oficial, lo es, excepcionalmente, por este año, no nos asustemos si se alarga a más años, ya que la obra a realizar puede no estar concluida para la próxima Semana Santa.

El saltarse la norma o el consenso ante una determinada decisión aprobada, que le da el valor de norma, nunca podrá llegar a ser lo adecuado. Las hermandades podrán y deberán exponer sus inquietudes y problemas, pero al final, por el bien común, se debe asumir lo votado. Si no es así, reitero las cuestiones que planteé hace dos años, y entre ellas, ¿habría que plantearse la utilidad, validez o viabilidad del Consejo de Hermandades y Cofradías?

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