Una oportunidad para reformar Canal Sur

Las configuraciones de un nuevo Parlamento y un nuevo Gobierno en Andalucía son una oportunidad para replantear la ley que rige la Radio Televisión de Andalucía (RTVA), cuyos principales órganos de gobierno, Consejo de Administración y Dirección General, llevan más de tres años bloqueados debido a la exigencia de una mayoría de tres quintos en el Parlamento para tal fin, lo que ha llevado a Canal Sur a un callejón sin salida y a un progresivo deterioro de sus capacidades y prestigio ante la sociedad que debe servir. Lo primero que habría que exigir es que se rebaje la mayoría necesaria para la renovación de estos órganos. Con la mayoría absoluta sería suficiente, más en unos tiempos en los que -a la vista está- la fragmentación parlamentaria es aguda y cada vez resulta más difícil muñir amplios consensos. El Parlamento debería tomarse muy en serio esta cuestión y ofrecer una solución para un medio de comunicación que debería ser una herramienta para la vertebración de Andalucía, no un cortijo del partido político de turno en el poder. Asimismo, se debería aprovechar y suprimir organismos muy costosos y completamente inútiles, como el Consejo Audiovisual de Andalucía, que hasta la fecha sólo ha servido para que los diferentes partidos políticos puedan colocar a sus militantes, muchas veces a cambio de trabajos gratuitos para la formación.

El nuevo Gobierno ha expresado ya su intención de poner orden en Canal Sur. Una vez desechada la extravagante propuesta de Vox (socio parlamentario del Ejecutivo) de convertir la televisión andaluza en una suerte de delegación territorial de TVE, el vicepresidente de la Junta, el popular Elías Bendodo, ya ha puesto sobre la mesa una reducción de los miembros tanto del Consejo de Administración como del Consejo Audiovisual (que como ya hemos dicho debería desaparecer al no tener ninguna función útil). Asimismo, Bendodo ha mostrado su intención de llegar al máximo consenso con los diferentes partidos políticos. Ambas cosas nos parecen bien, pero sólo como un primer paso en una reforma profunda de Canal Sur, empezando por la ley que le da sustento.

Paralelamente, se debería abrir un debate sosegado y profundo sobre la misión y financiación de Canal Sur. ¿Para qué queremos este medio de comunicación? ¿Cuál debe ser su función? ¿Cuánto dinero queremos dedicar y cómo lo vamos a pagar? Sobre todo, la RTVA debe dejar de ser un motivo de sonrojo para muchos ciudadanos andaluces.

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