Los Presupuestos de la Junta y las elecciones

El consejero de Presidencia y portavoz del Gobierno autonómico, Elías Bendodo, presentó ayer "las líneas maestras" de los Presupuestos de la Junta de Andalucía de 2019 en plena campaña electoral para las elecciones municipales y europeas, el próximo 26 de mayo. En líneas generales, las cuentas ascienden a 36.465 millones de euros, casi un 5% más que en el ejercicio anterior y, como dato más destacable, se resalta el aumento de 1.000 millones más en los tres ejes del bienestar: sanidad, educación y dependencia. Sin embargo, Bendodo, que compareció tras la reunión del Consejo de Gobierno acompañado del consejero de Hacienda, Juan Bravo, apenas si esbozó en qué asuntos concretos se va a destinar este aumento de los dineros públicos, alegando que quería evitar el "electoralismo", lo cual no dejaba de ser paradójico en una rueda de prensa en la que se estaba vendiendo a bombo y platillo el aumento del gasto social, con expresiones tales como "las cuentas más sociales de la historia".

No ponemos en duda las buenas intenciones del Ejecutivo andaluz. De hecho, se puede decir que la música de estos Presupuestos suena bien, aunque sería conveniente antes de opinar sobre los mismos conocer la letra completa. Además, es cierto que las cuentas de las que ahora estamos hablando, que no se aprobarán hasta el verano, tendrán una vida muy limitada, por lo que podemos considerar su importancia más bien relativa. Serán las cuentas de 2020, que según Bravo ya se están elaborando, las que darán la verdadera medida de las intenciones del llamado Gobierno del Cambio. Al fin y al cabo, el mejor idioma con el que un Ejecutivo puede expresarse es el de los dineros públicos.

Dicho esto, hay que reconocer que el Gobierno presidido por Juanma Moreno tiene razón al reprochar al PSOE su prematuro anuncio de que votará en contra de los Presupuestos. El Partido Socialista debería hacer un ejercicio de responsabilidad y, al menos, esperar a ver el proyecto de los mismos para decidir el sentido definitivo de su voto. Todos sabemos que en la praxis parlamentaria habitual es normal que el principal partido de la oposición vote en contra de las cuentas presentadas por el Ejecutivo, pero al menos, aunque fuese por una cuestión de mera cortesía política, los socialistas deberían de esperar a conocer el contenido definitivo de las mismas. La ciudadanía está cansada de ciertos automatismos de los partidos que no siempre responden al interés general.

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