El Gobierno, al fin, reacciona en Cataluña

El Gobierno de Rajoy parece que, al fin, ha decidido tomar la iniciativa política en Cataluña. Durante la pasada legislatura, el Ejecutivo se caracterizó por la más absoluta pasividad ante los continuos desafíos de los independentistas, que ya dominan una parte importante de las instituciones de esta autonomía, y se limitó a llevar a los tribunales -los mismos de los que continuamente se mofaban los soberanistas- los continuos desatinos de una clase dirigente catalana declarada en franca rebeldía. Sin embargo, parece que Mariano Rajoy ya se ha dado cuenta de que lo único que consigue con su habitual técnica del don Tancredo es darle más espacio y ánimos a los que quieren romper la soberanía de todos los españoles y, nada más arrancar la presente legislatura, ya ha dado instrucciones a todos sus ministros para que sigan muy de cerca las cuestiones que tengan que ver con el antiguo principado.

En concreto, será la vicepresidenta del Gobierno y mujer de confianza de Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, la que se encargará de la cuestión catalana, lo cual no deja de ser una buena noticia si se tiene en cuenta que es una de las políticas más capaces del Ejecutivo. Santamaría sabe combinar el diálogo con la firmeza, dos cualidades que serán muy necesarias para enderezar el rumbo en Cataluña. La vicepresidenta ya ha abierto un despacho en la Delegación del Gobierno en Cataluña y durante esta misma semana ha iniciado las conversaciones con distintos empresarios y algunos líderes políticos más cercanos a las tesis del Gobierno en la región, como son Inés Arrimadas (Ciudadanos) y Miquel Iceta (PSC). Este dato es importante, porque deja claro que el Gobierno no sólo pretende hablar del problema con la Generalitat, sino con toda la amplia y plural sociedad catalana, que seguro agradecerá el gesto.

Por su parte, el presidente del Ejecutivo catalán, Carles Puigdemont, dio ayer un paso más en la absurda espiral soberanista y convocó para el próximo día 23 de diciembre, un día después de que teóricamente se aprueben los presupuestos catalanes de 2017, la cumbre que abordará la celebración del referéndum ilegal con el que los independentistas quieren iniciar un proceso constituyente en esta comunidad autónoma. No será difícil para el Gobierno de España mostrar el contraste entre las dos posturas: el diálogo frente a los hechos consumados; la racionalidad frente al aventurerismo político. El legendario seny catalán seguro que premiará la postura más razonable.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios