Cuidar las playas, algo más que economía

En los últimos días han trascendido algunas noticias negativas sobre las playas andaluzas. Destacaremos dos. La primera afectaba a El Puerto de Santa María, cuya playa de Fuentebravía tuvo que ser cerrada durante un tiempo debido a que los análisis dieron un alto índice en bacteria E. coli, perjudicial para la salud humana. La segunda afectó al litoral de Tarifa, que apareció cubierto por unas algas invasoras originarias del mar de Japón que, en algunos lugares, formaban montículos de hasta un metro de altura y que desprendían un mal olor que expulsaba a los bañistas. En general, las costas andaluzas siguen siendo un ejemplo de conservación que las convierten en uno de los destinos de mar y sol más atractivos de Europa, lo cual no significa que no haya síntomas preocupantes a los que hay que prestar mucha atención. De hecho, este año las playas de nuestra comunidad autónoma han obtenido un total de 79 banderas azules (el certificado de máxima calidad), lo que suponen 18 menos que el año pasado. Por provincias Cádiz ha recibido 29 de estas banderas azules para sus playas; Almería, 27; Málaga, 17; y Granada y Huelva, sólo tres cada una. Con estas cifras, Andalucía es la cuarta comunidad autónoma en número de banderas por detrás de Valencia, Galicia y Cataluña.

Estos datos, sin ser ni mucho menos desastrosos, no son en absoluto satisfactorios. A estas alturas, no hay que recordar lo importante que es para nuestra economía el turismo de sol y playa. Son muchas las familias cuyos principales ingresos vienen de la temporada de verano. Aunque en los últimos tiempos nuestra comunidad ha conseguido diversificar su sector turístico y captar nuevos mercados centrados en el patrimonio histórico, las compras o la naturaleza, no podemos descuidar nuestro litoral. Al contrario, debemos conseguir que cada vez sea más atractivo para poder competir con otros destinos cada vez más pujantes. En este sentido, es muy importante la calidad de las playas. De poco sirve tener buenos hoteles, restaurantes o museos en las costas si las playas no son óptimas para el baño. La cooperación entre ayuntamientos, Junta de Andalucía y Administración central es vital en este asunto, ya que todas tienen competencias en el litoral. Pero no todo es turismo, el cuidado de nuestras costas es también una garantía de la calidad de vida de los ciudadanos andaluces y un yacimiento de empleo. La conclusión es clara, unas playas limpias nos benefician a todos. Y viceversa.

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