En el mes de abril, cuando todavía estaba empezando todo lo que se nos ha venido encima en este año, nos hicieron creer por distintos medios que era imposible conseguir una vacuna en menos de dos años, que las pruebas para comprobar su fiabilidad exigían largos periodos de tiempo y observaciones de efectos secundarios no esperados y todos dimos credibilidad a esta opinión. Yo mismo a principios de verano era de los que decían que si salía la vacuna no me la pondría, ya que según lo que la mayoría de especialistas nos transmitían no se podía garantizar la solvencia de la misma en tan corto periodo de tiempo.

Por tanto entiendo a priori la reticencia de algunos a ser los primeros en vacunarse aun ofreciéndole esta solución de manera gratuita, pero la realidad es que en lo que parece un tiempo nunca antes visto se han conseguido sacar no una sino varias vacunas y lo que antes parecía técnicamente imposible se hace realidad en tiempo récord, con alto porcentaje de eficacia.

Estos nuevos acontecimientos unidos a la amarga experiencia vivida durante meses me hace cambiar de opinión también en un tiempo récord, y si antes de verano opinaba que no me vacunaría ni loco de los primeros, ahora estoy dispuesto a ser vacunado en cuanto por turno de prioridad se me ofrezca. El motivo de este rápido cambio de criterio se basa en dos premisas, la primera la lógica, no es razonable que prioricen la vacuna en todo el mundo (si fuera solo en España quizás dudaría) a los mas mayores y personas de riesgo y especialmente a los sanitarios si esto no fuera seguro. De hecho si los propios médicos que son los que realmente saben de esto están dispuestos a vacunarse los primeros, su criterio me vale mucho mas que las opiniones de indocumentados de las redes sociales y los catastrofistas de los complots mundiales.

La segunda premisa que me hace cambiar de opinión es, que el riesgo merece la pena, si todos nos negáramos a vacunarnos de manera inmediata esperando ver que les ocurre a los insensatos que fueron vacunados, alargaríamos tremendamente la salida de esta pandemia, ya que no se conseguiría el efecto de inmunidad de grupo que busca la vacunación masiva y rápida y por tanto estaríamos colaborando a lo opuesto a lo que todos deseamos, controlar la expansión del virus.

Al margen de estas dos medidas existe otra razón de peso, no hay ninguna alternativa a la vacunación, podemos tomarla o dejarla, no sabemos a ciencia cierta si se conseguirá el control global de la pandemia si todos nos vacunamos, lo que sí que sabemos es que ocurrirá si no nos vacunamos, la enfermedad seguirá su curso llevándose en su camino a nuestros seres queridos o a los de los demás, lo cierto es que en momentos como estos es cuando las personas deben demostrar la solidaridad de grupo, como uno de los valores que nos hacen ser la especie que domina el mundo por encima de todas las demás, aunque a veces con ciertas actitudes, no termino de entender como hemos llegado a conseguir semejante logro.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios