Ansia viva

Óscar Lezameta

olezameta@huelvainformacion.es

El tonto de la raqueta

Un millonario prematuro pone en solfa a quienes hemos elevado a la cateogría de ídolos tal vez demasiado pronto

Ayer me tocó la tercera dosis. No tiene ningún mérito, sólo que uno ya empieza a tener reparos cuando mira su fecha de nacimiento. No sufran, lo llevo con toda la dignidad posible. Apenas el sobresalto de ver a unos soldados recibiéndome en el centro de salud de Adoratrices, alteró lo que rodeó al pinchazo. Por cierto, se lo dije personalmente y aprovecho a que conste por escrito: muchas gracias chavales y, por extensión, al personal que se deja su salud para que la mayoría no perdamos la nuestra. Algún día, alguien les agradecerá lo que merecen el trabajo que han desarrollado estos dos años y tendrán el cielo ganado.

Hemos hecho mucho, muchísimo en ese periodo. En junio me pusieron la primera cuando el mundo todavía asistía sobrecogido a un goteo incesante de muertos y afectados. Poco más de seis meses después, algunos tenemos la tercera que no implica nada más que si nos topamos con el famoso bicho, apenas pasemos de un resfriado molesto como principal inconveniente. Lo digo porque con la que llevamos encima, que el mundo esté pendiente de un excepcional jugador de tenis y tonto número uno de la ATP, hace que te den ganas de emigrar a Australia. No sé cómo terminará esta historia, aunque espero que sea con el tiparraco de vuelta a Belgrado.

Cuando Marcelo Bielsa, el entrenador que mejor ha hecho jugar al Athletic desde que recuerdo, se marchó del equipo, salió un oportuno audio en el que les decía cuatro frescas a sus jugadores. Entre las frases que no olvidé, fue la acusación de que eran "millonarios prematuros". De nuevo acertado el de Rosario.

Ese es el problema. Cada vez se llega más pronto a la cima de cualquier especialidad deportiva. De hecho, el pelotero tiene apenas 34 y tiene a todo el mundo pendiente de sus caprichos, dispuestos a satisfacer sus más ridículas exigencias. Sólo que ahora se ha topado con un gobierno que parece que sabe lo que hace (esperaré a ver qué decisión toma) y que ni una tontería con entrar en el país de manera distinta a como lo haríamos cualquiera de nosotros. Espero, como digo, que alguien tenga la decencia de decirle al niñato malcriado ese que por ahí no se pasa. Si quiere jugar con su salud, de lo suyo gasta, que dice mi madre. Pero con la de todos y con lo que llevamos encima, pues como que no.

Muchos de nosotros pasamos por esa etapa de inmensa tontería. Algunos tuvimos la suerte de que en casa, quienes verdaderamente nos deben educar, o sea nuestros padres, nos dijeron más a menudo de lo que recordamos, a ver si se nos pasaba la torrija que llevábamos encima. Se ve que el Nole este, todavía lo espera y mientras tanto, pasea sus tontunas por todo el mundo.

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