Imaginaria

Francisco / Silvera

El miedo

Las siglas ATCI son acróstico del Acuerdo Transatlántico sobre Comercio e Inversión que durante dos años han negociado la UE y los USA. Quizá no haya usted oído mucho sobre este pacto tan grande y tan poco aireado en los diarios; sorprende el secretismo empleado con un tratado que va a suponer una radical alteración de las relaciones económicas entre dos regiones mundiales, 60% del PIB internacional.

Los asesinos del bienestar tienen apellidos: Reagan, Thatcher y los Bush. Les diré que la famosa globalización sólo ha conseguido internacionalizar al capital canalla, los países pobres son más pobres, los que tenían riesgo de caer en manos de algún fanatismo hoy son lugares del terror y Asia y Rusia son la base de mafias y de desigualdades sociales escandalosas, camufladas con supuestos comunismos o enriquecimientos locos. Por supuesto, no se han armonizado los derechos de los trabajadores, los derechos humanos siguen siendo conculcados en todas partes y el movimiento de las personas limitado en proporción inversa al del dinero; tampoco hace falta ser muy listo para ver el auge simultáneo del terrorismo internacional.

Europa no puede pretender imponer regulación al país de la desregulación, a pesar de que Estados Unidos ya no sea la referencia económica mundial, cedida a China e India. Si firmamos ese ATCI, sólo será aceptando las condiciones del gigante americano: alimentos, farmacopea, contaminación, legislación laboral, fiscalidad, servicios públicos... Si se trata de armonizar nuestras economías, ¿el cambio en Europa será para bien?

A estas alturas no conozco a nadie que se fíe de un político, y los habrá legales, pero no siempre la ley deriva en honradez y limpieza. Que se lo pregunten a Juncker en Luxemburgo con las multinacionales o a Cañete y sus no-conflictos de intereses. Quiero decir que toda suspicacia en torno a esta "confidencial negociación" (así la describe la UE) está más que justificada. Sólo hay que visitar su web oficial para ver que el 25 de noviembre una nota de prensa prometía transparencia, ahora, y la entrada de preguntas frecuentes (autocontestadas) son una ristra de posibles horrores para Europa y sólo repite una y otra vez que podrá suponer un impacto de 545 euros por hogar, nuestro precio... Quien se excusa, se acusa.

Siguiendo con la analogía clásica entre la sociedad y el cuerpo humano, cuando el crecimiento de alguna parte de éste es desaforado y desborda su origen traspasándose de unos órganos a otros, se llama cáncer y metástasis. Controlar el crecimiento económico debe volver a ser el recurso político principal, con una regulación clara. No podemos caer en la fe de suponer que el crecimiento es oportunidad y justicia. Que gestionen los funcionarios; el político, que piense y busque modelos de sociedad. Lo otro no es libertad, es la muerte.

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