Un aeropuerto gratis para Huelva

La situación del último mes refrenda la necesidad que tiene la provincia de nuevas infraestructuras de comunicación, con un aeródromo de inversión totalmente privada que contribuirá al desarrollo onubense

Alfredo González, sobre el aeropuerto de Huelva: "Tenemos operadores nacionales que no tienen problema en traer un millón de pasajeros"

Recreación virtul del aeropuerto Cristóbal Colón de Huelva.
Recreación virtul del aeropuerto Cristóbal Colón de Huelva. / Grupo Lyncis

Huelva, 22 de febrero 2026 - 03:15

VUELVE el debate sobre la necesidad de tener y reclamar un aeropuerto para Huelva. Las limitaciones de tren, la lejanía del AVE y las insuficientes y deficientes carreteras piden ahora, más que nunca, más y mejores comunicaciones en la provincia. Sobre todo, medios alternativos a los actuales, para abrir Huelva al exterior y que pueda salir así de su aislamiento, que la mantiene lastrada.

En ese punto es en el que surge de nuevo la opción del aeropuerto, que es, más que un deseo, un proyecto real, posible, al alcance, probablemente, antes que ninguna otra nueva infraestructura de transporte. Y, además, con un factor que debería ser concluyente para que llegue cuanto antes: es gratis.

El aeropuerto de Huelva sería gratis porque nada costaría a los onubenses, a las arcas públicas. Su construcción y explotación correría a cargo, exclusivamente, de la iniciativa privada. Porque los promotores y el 100% del capital del proyecto son privados, sin intervención de la Administración.

Esa inversión empresarial en el aeropuerto Cristóbal Colón, que así se llamará, se mueve, por tanto, por criterios de rentabilidad económica, por la viabilidad de un negocio que, en cualquier caso, generará un gran beneficio social y tendrá un gran impacto económico para toda la provincia.

La construcción de ese aeródromo apuntará directamente al turismo, y muy especialmente al extranjero, que marca en el sector el salto de calidad en cuanto a estancias más prolongadas y gasto medio más elevado en los destinos. Lo que le hace falta a Huelva para generar más riqueza y empleo, dentro de su modelo controlado de expansión turística, permitiendo, que los hoteles dejen de cerrar en invierno en la costa y siga la actividad todo el año.

También se beneficiará de ese aeropuerto el sector agroalimentario onubense, por la capacidad de mover frutos frescos a toda Europa en pocas horas. También sectores de la logística, fundamental en estos tiempos, y la industria, que encuentra también aquí un foco para el desarrollo de hidrógeno verde y otros combustibles de futuro, en un modelo de gestión sostenible que, según sus impulsores, es pionero.

Los promotores y gestores tendrían un beneficio directo por su explotación y su relación con los sectores directamente implicados. Detrás está el Grupo Lyncis, como principal promotor, además de Ávoris, sociedad del grupo hotelero Barceló, y la empresa de ingeniería Azvi, y la Caja Rural del Sur, que apuesta claramente por los beneficios que esta infraestructura tendría para la provincia de Huelva, y muy especialmente para el sector agroalimentario onubense.

Son quienes arriesgan su capital para la construcción de una infraestructura que requiere en principio de una inversión de unos 90 millones. Sin consignación necesaria de la Administración, el dinero estaría disponible, no haría falta licitación pública, sin riesgo de ralentización para el desarrollo del proyecto, más allá de los visados ambientales y, el más importante, el de Aviación Civil, para tener vía libre para operar en el sistema aéreo español e internacional.

Sostienen los promotores que con ese paso dado, sería cuestión de 5 años que se vieran aviones aterrizando y despegando en la pista del Cristóbal Colón, junto a la A-49, entre Gibraleón y Cartaya.

Pero si puede ser tan sencillo, ¿por qué no hay ya un aeropuerto en Huelva? Es la clave.

Sin permiso de Aviación Civil no hay posibilidad de operar, aunque sea para esta fórmula 100% privada, que evita riesgos a una inversión pública y la responsabilidad de la Administración. Ese camino se despejaría con la declaración de utilidad pública estatal, donde hay un escollo, tras retirársela por esa excusa tan manida de que Huelva tiene dos aeropuertos en poco más de una hora (Sevilla y Faro) y no necesita uno propio. Un criterio, ese, que no fue considerado antes con otros en el territorio nacional (y andaluz) y que vuelve a dejar a Huelva y a los onubenses pagando los platos rotos de los demás, condenándoles a una fuerte dependencia de los vecinos, sin opciones de progreso autónomo.

No valen los aeropuertos de Sevilla y Faro

A Huelva no le valen Faro ni Sevilla. Esta provincia necesita independencia, volar sola y disponer alternativas de comunicación a las mínimas y vergonzosamente básicas existentes.

Ya se ha recordado que tenemos carreteras y líneas de tren obsoletas, que penden de un hilo y quedan deterioradas e inutilizadas con continuas incidencias, sin dejar más opciones para viajar. En otras provincias sí tienen esas alternativas, plantean millonarias ampliaciones de aeropuertos o túneles de conexión entre estaciones de AVE y terminales aéreas, pero aquí se mantiene a Huelva con un cordón umbilical que impide su desarrollo y acentúa su aislamiento.

Un aeropuerto en Huelva traería visitantes, favorecería nuevas inversiones turísticas, acabaría con la estacionalidad del sector y generaría más empleo. Abríría nuevos mercados para la agricultura, la logística y la industria. Y generaría más oportunidades económicas y sociales para una provincia olvidada históricamente.

El AVE viene en camino. Si no hay sorpresas, no antes de diez años, y sólo en dirección a Sevilla, eludiendo a Portugal. Pero necesita más inversiones. Muchas más. Y si la del aeropuerto viene con capital privado, mucho mejor. Complementario y compatible con la futura alta velocidad ferroviaria y con el vecino aeropuerto de Sevilla. Todo suma para crecer conjuntamente. Pero para eso hay que tener ambición aquí mismo, en Huelva, y no ponerse freno. No hay que renunciar a nada. Ningun infrestructura es excluyente. Todas son necesarias. En Huelva más que en ningún otro sitio. Es momento de que haya consenso político y se favorezca también una inversión gratis.

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