Hoy, 14 de abril, se conmemora la proclamación de la II República en España en 1931, como fruto del resultado de las elecciones democráticas celebradas dos días antes y que permanecería en nuestro país hasta el final de la Guerra Civil. Pero igual de importante, o más aún, es que hoy también se celebra el aniversario de boda de mis padres, que eligieron este día para casarse a fin de poder recordar también cada año, de forma disimulada y sin llamar mucho la atención, la instauración de la República. Téngase en cuenta que en los años 50, la libertad estaba cuestionada en una España franquista que, de variadas maneras, redujo al ostracismo a toda persona que simplemente se emocionase con los poemas de García Lorca o Antonio Machado.

Tanto se ha escrito, comentado y debatido sobre la República española que no quedaría nada por decir a no ser que, sin saber muy bien cómo ni por qué, en tiempos de una democracia ya madura y asentada, en una España en la que todo el mundo tiene voz y están reconocidos, aceptados e integrados los derechos fundamentales… En una España en la que, por fin, nos sentimos y enorgullecemos de ser españoles (sin necesidad de banderita en la muñeca), no pueden cuestionarse ahora estos derechos que se disfrutan.

Este 14 de abril se debe recordar y celebrar que aquel Gobierno, surgido de unas elecciones (no debe olvidarse), fuese lo suficientemente valiente para atreverse a aprobar una Ley de Divorcio recién asumido el poder, o para admitir el sufragio femenino y admirar que, por primera vez, se sentasen mujeres diputadas en las Cortes. Se debe valorar hoy cómo se impulsaron en la España republicana los estudios superiores a fin de igualarlos con los europeos o aplaudir la construcción de la Ciudad Universitaria madrileña. Sería igualmente justo enaltecer que fueran capaces de promulgar una ley (la Ley de Tesoro Artístico, que ha perdurado hasta 1985) para salvaguardar el patrimonio español y hoy debería recordarse la manera de trabajar denodadamente para extender la cultura a todos los pueblos españoles; aplaudir el esfuerzo invertido en aquellas Misiones Pedagógicas que llevó a los peores comunicados representaciones teatrales (aquella famosa compañía universitaria La Barraca) y libros y libros…

Hoy, Domingo de Ramos, puede ser un buen día para mirar a nuestro alrededor sin gafas que empañen la realidad, sin etiquetar a las personas ni a los grupos, respetando al otro, escuchando… ¡Y sin olvidar los aniversarios de boda!

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