VMP

Es absurdo tener las ciudades llenas de coches con una sola persona para recorridos inferiores a 3 kms

Incluso en una ciudad como Huelva es fácil ver que los Vehículos de Movilidad Personal empiezan a ser percibidos por parte de la ciudadanía como un problema: motos eléctricas, monopatines, segways de todo tipo, hoverboards, patines… ocupan las aceras y la calzada, asustando a los peatones e incomodando a los conductores de vehículos pesados, que en la mayoría de los casos no saben cómo reaccionar, ni qué legislación regula ese tráfico. Ciudades como Madrid o Barcelona ya están regulando y se pretende regular desde la DGT antes de que la normativa municipal convierta esto en una maraña legal y contradictoria.

Los usuarios de bicicletas llevamos años conviviendo con este debate, porque ni los peatones nos quieren en sus aceras ni los conductores de coches en su calzada. Los carriles bici han atenueado algo, pero no mucho, este conflicto, en gran medida porque son pocos y mal conectados, o inexistentes en muchos municipios. Yo pienso que es un debate que tiene trampa, desde el comienzo, y por eso vemos como la batalla principal se da entre peatones y usuarios de VMP. Y es que hay una premisa que habrá que aclarar antes de ponernos a regular: lo que sobra, hoy por hoy, en las ciudades, son los coches. Es absurdo e insostenible tener nuestras ciudades llenas de coches que transportan a una sola persona en desplazamientos de menos de 3 kilómetros, ocupando espacio y contaminando el aire que respiramos.

Las ciudades del futuro serán del Transporte Público, de los VMP y, sobre todo, del peatón. Todo lo que no sea caminar en esa dirección es no estar entendiendo nada. Sin embargo resulta que las bicicletas, los patinetes, los segways… entran en conflicto con los peatones. Y es que han ocupado su espacio. Lo lógico, si lo que buscamos es promover alternativas al vehículo privado, es ocupar su espacio, reducir la calzada, peatonalizar, llenar la ciudad de carriles multimodales, habilitar aparcamientos… El conflicto debería ser entre los coches y las nuevas opciones de movilidad. Y hay es donde habría que insistir con la regulación.

Mientras todo esto va tomando forma: sentido común y educación, prioridad siempre al peatón y al vehículo más frágil en cualquier caso. Y pensemos a largo plazo ¿qué ciudad queremos?

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