Paisaje urbano

Larga vida al libro

Pásense por la Feria del Libro y contribuyan al triunfo de lo hermosamente tangible sobre lo digital

Aunque no se le dé demasiada importancia, y su repercusión en los medios y en la propia ciudad sea escasa, los primeros datos parecen apuntar a una progresiva consolidación de la Feria del Libro en su modelo actual. Es verdad que no tiene el empuje comercial de aquellos años boyantes ya olvidados, y posiblemente brillen por su ausencia autores superventas que sí se dejan caer por otros sitios más cercanos al fuego calentito de la industria, pero sigue teniendo ese ambientillo literario de las modestas casetas que rodean la estatua del rey santo, de mesas redondas sobre los narraluces bajo la Pérgola, como un mercadillo amable y primaveral que nos sale al paso casi sin darnos cuenta.

Dentro de ese ambiente familiar, nada ostentoso, destaca sobremanera la presencia cada vez mayor de pequeñas editoriales que exponen con mimo ante el lector los contenidos enjundiosos de sus catálogos, editados con elegancia en volúmenes que saltan a la vista como pidiendo ser adquiridos sobre la marcha, y que van desde reediciones de clásicos a buenas novelas de autores contemporáneos, junto a ensayos rigurosos sobre temas locales. Si el índice de lectura en Andalucía es cada vez más bajo y lamentablemente no parece que el futuro más próximo depare precisamente lo contrario, más mérito tiene quien jugándose su dinero se adentra en el proceloso mundo editorial poniendo en la calle con criterio y calidad libros aun sabiendo que probablemente muchos ejemplares quedarán en los almacenes de las distribuidoras.

Y lo mismo que decimos sobre estas editoriales de autor podemos afirmarlo de las pequeñas librerías que compiten orgullosas en sus casetas con las grandes cadenas nacionales, supliendo a lo mejor la falta de fondo comercial con la exhibición inteligente e intuitiva de títulos que atrapen la atención del visitante, buscando una cuidada especialización que afiance la imagen de marca ante la competencia, adornando el producto vendido con un trato exquisito al cliente con el envoltorio sugerente y discreto de la bolsa de diseño cuidado con su útil separador de hojas.

Ahora que la primavera parece que por fin quiere salir de su letargo, pásense por la Feria del Libro y contribuyan al triunfo de lo hermosamente tangible sobre lo digital, aunque sea por un rato. Que ya habrá tiempo de conectar el móvil para que derrapen sobre la pantalla todas nuestras miserias cotidianas.

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