Bis Confesiones

Grupos de WhatsApp ¿Sí o no?

Hay muchos días que el ingenio que demuestran mis amigos hacen que no me separe de la pantalla de mi teléfono móvil

Adivina, adivinanza. Me gustan, los disfruto, pero los odio a la vez. ¿De qué estoy hablando? Vale sí. La respuesta está en el propio título de esta columna. Malditos grupos de WhatsApp. Hay días en los que el ingenio que demuestran mis amigos en algunos grupos hace que no me separe de la pantalla de mi iPhone. "¡Pero de dónde han sacado ese sticker! Jaja, pues nada, otro para la colección". Sin embargo, en otros momentos quiero practicar una nueva modalidad de lanzamiento de jabalina sin jabalina y con teléfono. Luego pienso que me costó algo más de 1.000 euros y que no lo tengo asegurado (porque sí, porque soy así) y se me pasa. Mensaje del grupo de amigos, mensaje del grupo familia, otro mensaje de los amigos, y otro más. Dios mío, cuántas vibraciones por minuto tienen estos dispositivos. Lo de los grupos se nos ha ido un poco de las manos, ¿no? Se nos fue hace mucho en realidad. Porque somos así en muchos casos. Locos de la novedad. Intensitos por naturaleza. Ahora el paso del tiempo y la experiencia nos está haciendo mejorar y quizás, y solo quizás, estemos empezando a usar los grupos de WhatsApp de una manera inteligente. (Pausa de un minuto. Necesito reponerme de la tontería que acabo de decir)

¿Vamos a salir este fin de semana con unos amigos? Pues grupito que te crió. ¿Que hay un cumpleaños sorpresa en 3 semanas? Venga ese grupo bueno que empiece a funcionar ya. ¿Vamos a jugar al pádel el jueves? Ya está tardando el grupo, que hay que decidir horario y darnos unas puntuaciones nada realistas en el Playtomic. Si aplicáramos la misma velocidad trabajando que creando grupos de WhatsApp seríamos la primera potencia mundial. La cuestión es que al final acabas estando en 462 grupos, de los que el 90% han cesado su actividad. Por supuesto en los grupos nos encontramos diferentes tipos de personas. Está el que nunca participa, el que lo contesta todo, el que solo usa stickers y gifs (culpable), el ignorado, y el que merece una condena de tres meses de cárcel: el que utiliza el grupo para hablar solo con una persona.

Así que, aunque todos somos my inteligentes y nos caracterizamos por el brillantísimo uso del sentido común, voy a recordar unas rápidas normas no escritas (ya las escribo yo) sobre los grupos de WhatsApp:

- Si acumulas más de 100 mensajes sin leer, ya no hay marcha atrás. Al limbo que se van directamente. Bueno, a ver. Si es un cotilleo de estos jugosos, siempre se pueden hacer excepciones ¿no?

- No utilices un grupo para felicitar un cumpleaños. Mal amigo. Si es conocido, pues vale.

- Olvídate de las bombas de humo. Si vas a salir de un grupo avísalo con su correspondiente justificación, y márcate una despedida antológica. "Adiós grupo".

- No utilices los grupos de WhatsApp para spamear. "Para eso ya tiene las listas de difusión", pensarás. Bingo.

- Hay grupos eventuales. Cuando se disuelva, sal de ahí por favor y no seas como yo. "¿Hola gente?"

- El uso de un grupo de WhatsApp para comentar lo que estáis viendo en la tele es completamente lícito. De hecho casi que debería ser su único uso. Si no estás viendo la TV en ese momento mejor que sepas cómo silenciar el grupo.

- Y por favor, si no quieres que empiecen a lloverte las denuncias. ¡Conversaciones de dos siempre por privado!

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