La verdad es que vivimos momentos de tal velocidad que las sensaciones para los ciudadanos son de constante incertidumbre si los responsables políticos no gestionan con eficiencia, transparencia y contundencia, en su caso, los problemas que puedan surgir de esa vorágine de acontecimientos. Precisamente, por ello, están puestas a prueba las capacidades gestoras de los dirigentes y la cohesión en la toma de decisiones cuando las circunstancias afectan de forma directa a los intereses nacionales y de Estado.

Es, por ello, señor Presidente, que en la crisis política - diplomática relacionada con Marruecos, estamos con España, el Estado, el Gobierno y, por ende, con usted que es el Presidente y, desde luego, con los ceutíes, melillenses y canarios. Ahora bien, este criterio de apoyo no puede ser argumento que camufle realidades, evidencias, o errores cometidos que podrían haber evitado o minimizado la generación de la crisis. Por tanto, apelación a la unidad asentada en la verdad etiológica de los hechos, claramente relacionada con falta de previsión, baja calidad e impacto de nuestras relaciones diplomáticas incluida la pretensión de engaño al "vecino" con una acción sanitaria innecesariamente disimulada y detonante, entre otras cosas, que le pusieron en bandeja la coartada chantajista al máximo culpable de este conflicto: Marruecos.

Decir esto, reconocer la torpeza y la confrontación entre Ministerios, no es ser desleales con el Gobierno, no añada un error más a los ya cometidos, entre otras cosas, porque quizás en un tema como éste, debería valorar mejor con qué apoyos cuenta - si es que los tiene - entre sus socios y no descalificar a los opositores por hablarles claro. Si no, pregunte a Podemos, ERC, Bildu… incluso entre sus propias filas, sobre qué hacer en el futuro con este problema diplomático.

Y ya que cito el futuro, se ve que la agenda 2030 se quedó corta o se fue con su responsable y, ahora, nos presenta el proyecto de país para 2050. Salvo la carga propagandística, resulta todo un sarcasmo que quien cambia de opinión, modifica decisiones continuamente, apela a expertos virtuales, delega responsabilidades propias en base a eufemismos como la cogobernanza… nos pinte la España de dentro de treinta años - ¿cómo será el mapa de entonces? - cuando hay emergencias actuales de tipo demográfico, despoblación rural, defectos de comunicación, incluida la digital, pensiones y desempleo a corto plazo… un simple ejemplo, para terminar: pide opinión, no vinculante, al Comité de Bioética para una cuestión vacunal saltándose criterios reguladores científicos y fichas técnicas, aumentando la incertidumbre popular pero, ¿por qué no consultó para la eutanasia? Comprenderá que es muy pretenciosos confundir el apoyo a España con la lealtad personal por ofrecer ayuda constructiva recordándole errores para no repetirlos. Apoyar no es sinónimo de servil.

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