Análisis

Juanma G. Anes

La bota voladora y la garra

Recuerdo haber visto esas imágenes en su día (allá por 1992) pero confieso que permanecían escondidas en mi cabeza. Hace una semana las recuperó El día después con motivo de la celebración de los 30 años de vida del conocido programa y, nada más contemplarlas, una sonrisa y un anhelo me brotaron al unísono.

La sonrisa, porque la secuencia correspondía a un partido entre el Atlético de Madrid de Futre, Donato y Schuster -casi nada al aparato- y un Deportivo de la Coruña que ya olía a Súper-Dépor. El encuentro estaba marcado porque el árbitro de la contienda, Pajares Paz, portaba un micrófono para recoger todo lo que se cocía en el verde. Nadie excepto el colegiado y Canal Plus lo sabían, claro. Y en estas, en un encuentro que andaba muy calentito, un jugador deportivista protestó por una falta y, desde el suelo, le lanzó una de sus botas al árbitro, que no fue consciente de tal acción. El dueño de ese zapato nos suena de algo a los recreativistas: un tal Claudio Barragán…

Lo primero que pensé al revivir esa escena fue que ojalá el Recre de Claudio muestre la mitad del carácter que él tenía cuando jugaba. Recuerdo al ahora preparador del Decano como un fajador nato, un incordio para toda defensa, incómodo hasta para el comentarista pero no exento de calidad, ni mucho menos. Fue un muy buen delantero. Y teniendo en cuenta de dónde viene el Decano, las dificultades que afronta en cada esquina y lo kamikaze de la temporada que llega suspiro porque este equipo tenga la mentalidad de un roble para poder decir, en 2021, que el objetivo mínimo se ha cumplido. Sé que un míster no tiene por qué reflejar en sus pupilos lo que él fue en su carrera sobre el césped, pero me cuesta pensar que esta temporada el Recreativo de Huelva pueda aspirar a lo debido si no posee una personalidad de hierro que sea el triple de fuerte que la de sus rivales, aunque suene a comentario tribunero. Por el raro curso que asoma, pocas veces un técnico va a gozar de la trascendencia sobre los suyos que él tendrá esta vez. Hace unos días Barragán habló en la SER: "No quiero ninguna excusa; sean cuales sean las circunstancias no podemos fallar". Así es, entrenador. Ya ha visto que la grada no falla pase lo que pase a su alrededor; esa gente se merece una buena recompensa.

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