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Análisis

alfonso aramburu terrades

Arquitecto

Cerebro comestible

El canibalismo ha desaparecido en parte, porque el cerebro sigue siendo un atractivo para ser comido, especialmente por los políticos.

Ellos son capaces de comerte el "coco" y dejarte la cabeza hueca para no pensar ni discutir. La obediencia de un ser con la cabeza vacía es lo mas cómodo para dictar leyes por decreto y que son obedecidas por unos descerebrados que no ponen en tela de juicio las leyes dictadas por los caníbales que han respetado nuestro cuerpo pero no el cerebro, que ha sido masticado y tragado por unos políticos faltos de principios que no respetan el variable pensamiento o ideas de las personas que conforman la sociedad.

Además de los políticos, las redes sociales y los medios de comunicación también practican el canibalismo cerebral introduciendo en el hueco que ha dejado libre nuestro cerebro falsas noticias deformadas, así como el consumo de determinados productos innecesarios que nos hacen creer que son imprescindible para nuestra vida. De esta forma nuestra sociedad, debidamente descerebrada, no puede prescindir en ningún momento de un móvil, cada vez más complejo y tecnológico que ocupa durante las 24 horas del día el espacio y el pensamiento de nuestro desaparecido cerebro.

Nuestro cerebro anulado no sabe dar un paso ni para escribir físicamente (caligrafía) ni mentalmente. También sin cerebro no sabes orientarte porque la tecnología ocupa en el vacío hueco de la cabeza la dirección que debemos llevar de aquí para allá.

A este paso la tecnología que esta sustituyendo a nuestro cerebro nos indicará cómo, dónde, cuándo y con quién tenemos que hacer el amor, porque a nuestro romántico cerebro se lo han comido los caníbales de esta sociedad de consumo obediente a los dirigentes publicitarios, técnicos y políticos. Incluso a los menores les hacen consumir sin límite alcohol y las drogas.

A través de mi larga vida, he pasado por toda clase de circunstancias pero nunca he convivido con tanto borrego descerebrado como ahora.

El comportamiento social se refleja en esta carencia cerebral: los ultras del fútbol a puñetazo limpio, las interminables caravanas de coches que se dirigen a la misma hora y al mismo sitio, las aglomeraciones ante la apertura de una tienda en rebajas (porque hay que comprar aunque no sea necesario). Programas de televisión que alcanzan la máxima audiencia porque están protagonizados por horteras inútiles pero capaces de ganar diez veces más que un buen profesional como es un investigador de laboratorio médico.

Los que están organizando esta sociedad han descerebrado a los seres humanos eliminando las infinitas cualidades que componen la capacidad de poder elegir. Nuestro disco duro cerebral carece de datos y solo admite los que son introducidos por aquellos mandatarios que dirigen nuestro camino al lugar que les interesa: los políticos a su partido y el capitalismo salvaje a determinados consumos.

Nos han quitado la capacidad de elegir y seleccionar entre los múltiples datos que tendría nuestro cerebro si este no nos lo hubiera comido el canibalismo cerebral.

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