MÚSICA

La Figueta aúna talento y audacia en el XIII Ciclo Arquitectura y Música

Un momento del concierto de La Figueta en la iglesia de la Concepción de Huelva. Un momento del concierto de La Figueta en la iglesia de la Concepción de Huelva.

Un momento del concierto de La Figueta en la iglesia de la Concepción de Huelva. / Gabriela Guidice (Huelva)

Para el segundo concierto de este XIII Ciclo Arquitectura y Música de la Universidad de Huelva se juntaron dos compositores venecianos distanciados un siglo: Girolamo Kapsberger y Antonio Vivaldi. La idea se quedaba dispersa en un programa cuyas obras no ofrecieron la plantilla completa y donde los autores eran radicalmente opuestos.

Aun así, La Figueta es un trío de instrumentistas competentes, de buena articulación y con facilidad para conjuntar los timbres. Este último rasgo resulta idóneo para el repertorio veneciano.

De hecho, que tres instrumentos de cuerda pulsada cautiven al público hasta callarlo como hace una piadosa feligresía es un logro artístico. Particularmente, los lentos de Vivaldi crearon ese ambiente mágico del que tantas veces han hablado solistas y miembros de célebres orquestas; conseguirlo en la noche del pasado jueves fue el mérito de La Figueta.

Fue en el concierto en sol mayor R.V. 532 de il prette roso donde las tres instrumentistas sacaron lo mejor de sí: fraseo claro, juegos de dinámica, tempo mantenido con vigor y sensibilidad. Se sustituyó a las mandolinas por laúdes y faltaba la orquesta; pero elogiamos que todo sonara rico y contrastado, con sutileza para distinguir los pasajes solistas de los tutti. Ahí estaba en todo su esplendor la Venecia del Settecento.

Comprometidas las obras restantes de Vivaldi puesto que faltaban los violines y esto dejaba huecos en la partitura, como sucedió en el movimiento central del R.V. 93 y en el Finale del R.V. 85. Desde luego, la opción de una guitarra barroca era ingeniosa a priori en el trío en do mayor, donde se podía marcar mejor el ritmo (hubo momentos en que el rasgueo rivalizaba con el laúd). Esperábamos también de la tiorba ornamentaciones para los movimientos lentos, dado que es una cuerda pulsada que se encarga de los bajos.

Indudablemente, la solista de tiorba, Consuelo Navas, tuvo su gran oportunidad en la música de Kapsberger. Contraste absoluto en el programa. Piezas cuya técnica proporcionaba originales coloridos; aquí explotó el potencial de su instrumento adecuando la dinámica.

Ofreció como segunda obra de este compositor unos diseños borboteantes que iban modulando para luego dar paso a breves golpes concluidos en un pasaje a modo de capricho. El público fue consciente de que la música barroca estriba mucho en los cambios imprevistos.

FICHA TÉCNICA: 

Título del concierto: Trío La Figueta. La Venecia sonora. Formación: Raquel Sanz (laúd y guitarra), Luz Martínez (laúd) y Consuelo Navas (tiorba). Programa: Tríos R.V. 82 y 85 y conciertos R.V. 93 y 532 de Vivaldi y dos obras del Cuarto libro de tablatura del guitarrón de Kapsberger. Lugar: Iglesia de la Concepción de Huelva. Fecha: 23 de mayo de 2019. Nueve de la noche.

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