Balance 2019: Un año electoral El socialismo saca pecho en Huelva con la repetición electoral

  • El PSOE onubense arrasa en abril e incrementa en noviembre su representación en el Congreso de los Diputados entre el ascenso meteórico de Vox

El secretario general provincial del PSOE, Ignacio Caraballo, se dirige a los suyos tras el triunfo socialista del 10-N. El secretario general provincial del PSOE, Ignacio Caraballo, se dirige a los suyos tras el triunfo socialista del 10-N.

El secretario general provincial del PSOE, Ignacio Caraballo, se dirige a los suyos tras el triunfo socialista del 10-N. / Alberto Domínguez

Al presidente de los socialistas onubenses, Ignacio Caraballo, le gusta que las pantallas de televisión en su sede muestren la jornada electoral el mapa de la provincia teñido de rojo. Es la evidencia del dominio del PSOE en la gran mayoría de los 80 municipios de Huelva, que en las tres citas electorales del año volvió a constatarse. Y en esas dos llamadas al electorado para votar al Congreso y al Senado, Caraballo pidió a los suyos que no olvidaran poner el mapa, porque la provincia acabó de rojo socialista el 28 de abril y también el 10 de noviembre.

El 28-A dejó motivos sobrados para la celebración entre la familia socialista onubense, ya que se creció en más de 7.000 votos y casi dos puntos porcentuales, hasta los 95.366 y el 37,05%, con casi veinte puntos de ventaja sobre su principal rival en las urnas, el Partido Popular, reducido a 43.838 votos, el 17,03%, con ventaja mínima sobre Ciudadanos (43.576, 16,93%) para mantenerse al frente de la oposición.

En términos de representación parlamentaria, el PSOE logró afianzar a sus dos diputados, con el PP hundido en sus peores resultados en dos décadas, cuarta fuerza en la capital y cediendo un diputado a Ciudadanos. Unidas Podemos, además, resistió el empuje de Vox y logró mantener escaño en el Congreso. En el Senado, en cambio, se repetía el dominio socialista, con tres escaños, por uno del PP.

La fallida formación de Gobierno tras el verano acabó en nueva convocatoria electoral en noviembre, en la que se esperaba el aumento de la abstención y el voto de castigo a los partidos de izquierda por sus desencuentros. Pero el PSOE en Huelva apenas notó el retroceso generalizado en el resto del país, dejando una anecdótica disminución de votos (91.461, 36,57%), con algún municipio perdido en el mapa rojo por el extraordinario empuje de Vox, convertida en la segunda fuerza de la provincia, con 52.363 votos, el 20,94% del total.

Los motivos de la celebración socialista llegaron sobre todo por el tercer escaño logrado en el Congreso, sumado a los tres revalidados en el Senado. Seis de seis. Vox logró, esta vez sí, el ansiado diputado, y el PP, ahora con Carmelo Romero de cabeza de lista en detrimento de Juan José Cortés, renovó también su representación. Los daminificados esta vez fueron Ciudadanos, hundido en una debacle nacional, y Unidas Podemos, que hasta último momento disputó el tercer diputado socialista. Y Cortés, que encabezaba la lista al Senado de los populares, y se quedó fuera evidenciando las disputas internas y su falta de apoyos entre el aparato del partido en Huelva: sí se llevó el escaño un compañero de lista que pescó en río revuelto.

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