BALANCE 2020 / EDUCACIÓN

El sistema educativo pasa de rozar el colapso a salvar la presencialidad

  • El virus da un vuelco a toda la comunidad y empuja a adoptar nuevos métodos en tiempo récord

  • Los agentes coinciden en la labor insustituible del docente

Escolares con sus abrigos en el aula, con las ventanas abiertas para favorecer la ventilación. Escolares con sus abrigos en el aula, con las ventanas abiertas para favorecer la ventilación.

Escolares con sus abrigos en el aula, con las ventanas abiertas para favorecer la ventilación. / Josué Correa (Huelva)

De un día para otro ya nada volvió a ser lo mismo en las 5.170 aulas de los 489 centros educativos de la provincia de Huelva. Ese día D marcado ya para siempre fue el 14 de marzo. Los colegios cerraron sus puertas y los alumnos tuvieron que transformar sus hogares en centros educativos, los docentes se vieron obligados a reinventarse para seguir formando a sus alumnos y los padres se transformaron de golpe y porrazo en profesores. Según los casos, no les quedó más remedio que reciclar sus conocimientos en plataformas multimodales y conexiones on line, mientras las impresoras se convirtieron en el mayor objeto de deseo.

El coronavirus forzó de una manera nunca imaginada por rápida y feroz, cambios que llegaron de un tirón. Y entonces se hizo patente una brecha, denominada digital pero con un origen más profundo, el que se deriva de la vulnerabilidad social y económica.

Diez días antes, sindicatos, profesores y padres habían salido a la calle para manifestarse contra el nuevo decreto de escolarización de la Junta. Los participantes defendían la escuela pública y denunciaban lo que consideraban una discriminación positiva en favor de la concertada. La nueva normativa levantaba una gran polvareda, fulminada poco después por un virus microscópico.

En ese mismo mes, los alumnos de ciclos formativos de Formación Profesional de áreas sanitarias tuvieron que abandonar sus centros de prácticas como medida preventiva contra los contagios y ya no volvieron en lo que restó de curso. A falta de prácticas, se decidió convalidar este periodo con un trabajo para no dejar colgados a los alumnos.

El curso terminó a costa de esfuerzos mastodónticos de la comunidad educativa y llegó la hora de preparar el siguiente durante un verano que los equipos directivos de los centros no olvidarán. La Consejería de Educación entró en un bucle de constantes instrucciones organizativas, en base a las indicaciones de la Consejería de Salud, con un objetivo claro en el que coincidían Administración, docentes y familias: salvar la presencialidad.

La labor del docente es insustituible y además favorece la igualdad entre los alumnos. Conjugarla con la creación de espacios seguros trajo de cabeza a los centros. En su autonomía, cada uno diseñó su protocolo Covid adaptado a sus características. Esta circunstancia cosechó las críticas de directores, docentes y padres, quienes consideraban que se dejaba a los colegios una responsabilidad excesiva para hacer frente a una crisis sanitaria para la que no tenían los conocimientos necesarios.

Había que establecer grupos de convivencia escolar, también llamados burbujas, formada por alumnos que se relacionaran de forma estable para evitar contactos y seguir con más facilidad una eventual cadena de contagios. En paralelo, los sindicatos docentes señalaban la necesidad de bajar la ratio de alumnos por clase para garantizar la distancia de seguridad.

Obras de ampliación del comedor en el CEIP Tartessos de Huelva. Obras de ampliación del comedor en el CEIP Tartessos de Huelva.

Obras de ampliación del comedor en el CEIP Tartessos de Huelva. / Josué Correa (Huelva)

Cada centro cuenta con un coordinador Covid que a su vez tiene vía directa con una enfermera de enlace a la que acudir en caso de sospecha o positivo. La Delegación de Educación informó de la contratación de 269 docentes extra como refuerzo a los que posteriormente se añadieron 92, además de una inversión de más de 1,7 millones de euros para 77 actuaciones de adecuación de espacios y reparaciones. La distancia de seguridad obligó a crear más accesos, a escalonar recreos además de entradas y salidas, entre otras medidas.

Para la limpieza y desinfección de los centros onubenses el personal de limpieza se reforzó con 130 trabajadores. En el caso de la primera, es la Junta la responsable de ese aspecto en los centros de su dependencia, es decir, los de Secundaria, Bachillerato y FP. Son los ayuntamientos los encargados de la limpieza y el mantenimiento de los colegios de Infantil y Primaria, pero la desinfección suscitó la controversia. En Huelva, un grupo de alcaldes de la Sierra manifestaron por escrito su desacuerdo en hacer frente a los gastos de la desinfección. Esgrimían que en sus presupuestos no había partidas destinadas a este fin.

Antes del retorno a las aulas se realizaron 11.000 test al profesorado y a partir del 1 de septiembre comenzó el regreso de los escolares. Los centros ya no eran iguales, por no hablar de las nuevas normas a las que tenían que adaptarse. En la presentación del curso, la delegada de Educación en Huelva, Estela Villalba, anunció un reparto mensual de cerca de 220.000 mascarillas y más de 22.000 litros de hidrogel. Las condiciones se modificaron sobre la marcha y tras unos primeros retrasos, la distribución se fue normalizando.

El IES Juan Luis Vives de la capital fue el primer centro en cerrar de toda la provincia a causa del coronavirus, aunque ya se habían conocido casos positivos en otros centros. Los contagios se han sucedido aunque de una manera contenida según la Consejería de Salud, que señala un máximo de 36 aulas clausuradas en una sola semana.

En paralelo, Ampas de centros de la provincia han reclamado cierres o aislamientos al conocer casos positivos. El virus sigue entre nosotros y la educación no puede abstraerse. De nuevo los más pequeños han demostrado una capacidad de adaptación excepcional ante una situación que exige también un alto compromiso de las familias. El objetivo de la presencialidad es cosa de todos y hasta el momento este esfuerzo conjunto permite su permanencia.

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