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La sanidad onubense se pone patas arriba en dos años

  • El 27 de noviembre de 2017 tuvo lugar una manifestación que congregó a 15.000 personas

Manifestación del 27 de noviembre de 2016. Manifestación del 27 de noviembre de 2016.

Manifestación del 27 de noviembre de 2016. / correa (Huelva)

Los últimos dos años han sido convulsos para la sanidad onubense. Esa conmoción trascendió las consultas para plasmarse en distintos tipos de reivindicaciones, cuya muestra más palmaria han sido las cinco multitudinarias manifestaciones que han dejadio imágenes auténticamente históricas en la provincia.Recientemente se han cumplido dos años de la primera de esas manifestaciones que fue convocada por la Plataforma Huelva, por una sanidad digna, más en concreto del 27 de noviembre de 2016. Desde entonces hubo otras cuatro más. La plataforma se convirtió posteriormente en asociación sin querer perder su carácter reivindicativo.

Pero ha habido muchos más protagonistas en estos dos trepidantes años de los que se puede decir sin temor a equivocación, que se ha hecho más por la sanidad onubense que en la dos últimas décadas. Lo más visible hasta el momento, ha sido la puesta en marcha de una unidad de ictus en el Juan Ramón Jiménez y el inicio de los trabajos del futuro materno infantil además de mejoras en la atención urgente en la Sierra.Apasionantes han sido todos los episodios que desembocaron en una respuesta masiva de la población que era protagonista y víctima de primera mano, de unos recortes que se habían aplicado con mano de hierro y que en esta provincia tenían más incidencia si cabe que en otras, por la deficiente situación previa de la que se partía. El demencial panorama de las listas de espera aglutinó a una auténtica marea de usuarios que entendía que las cosas no podían seguir así.

El 27 de noviembre de 2016 la manifestación reúne a unas 15.000 personas. Esta cifra marcaba un hito superado solo por la movilización del 3 de marzo de 1988 en favor de la universidad y alguna otra a causa de las salvajadas realizadas por ETA.En ese 2016 la sociedad iba saliendo de la terrible crisis económica que había comenzado en 2008. Esta conllevó recortes aplicados tanto desde el Gobierno central como desde la Junta de Andalucía. En el primero de los casos, el efecto más contundente fue la eliminación de la tasa de reposición del personal, lo que supuso un goteo constante de pérdida de efectivos. Para el resto, la Junta fue la protagonista para lo bueno y para lo malo, como responsable de la sanidad pública andaluza. Nadie se imaginaba en 2009 que la idea que partía entonces, de fusionar los dos hospitales de la capital iba a acabar siete años después, en un rotundo fracaso para los planes del SAS.

Más servicios

La idea no sonaba mal: que todos los onubenses tuvieran las mismas condiciones de acceso a las prestaciones hospitalarias sin tener en cuenta su lugar de residencia. El que debía ser Complejo Hospitalario de Huelva (CHUH) tendría la posibilidad de ofrecer mayor cartera de servicios al contar con mayor población diana. Junto a ello había un confesable propósito de economizar recursos lo que en principio, no tiene por qué ser algo negativo.

El proyecto sin embargo empezó a torcerse pronto. El tiempo dirá si es que el plan era malo o si lo que falló fueron las maneras y la estrategia para llevarlo a cabo. El director-gerente Rafael Vargas-Machuca, que sería la persona encargada de liderar el proceso, empezó a darse encontronazos de manera especial, con los representantes de los trabajadores de los dos hospitales que le culpaban de no contar con ellos. Quizás los cambios que siempre incordian, no fueron bien explicados desde la gerencia.

Lo cierto fue que la premura por llevar a cabo el proyecto se fue escollando. No era difícil ver deambular pacientes yendo de un hospital a otro recibiendo órdenes contradictorias, lo que fue creando un ambiente muy negativo. Los sindicatos, primeramente los de carácter profesional, fueron los primeros en alertar del deterioro que se estaba evidenciando aparte de denunciar lo que ellos creían que iba a ser una pérdida de derechos laborales para los trabajadores.

Pero no solo era cosa de sindicatos. Vargas-Machuca esgrimía contar con el apoyo de los profesionales, liderados por los jefes de servicio. Aun así, éstos enviaron una carta al consejero de Salud, Aquilino Alonso, en la que mostraban su apoyo al proceso de fusión pero que evidenciaban las carencias de la sanidad onubense respecto al resto de Andalucía y que esa fusión necesitaría de más medios para que llegara a un buen fin. Aun así, unos meses después fueron protagonistas de una insólita comparecencia ante los medios de comunicación, apoyando sin fisuras el proceso de unificación hospitalaria y acusando principalmente a la Plataforma Huelva, por una sanidad digna de orquestar una campaña contra la Sanidad pública.

El ambiente se enturbió tanto que las relaciones entre la dirección-gerencia y los sindicatos se cortaron y lo que éstos no conseguían por el diálogo u otro tipo de iniciativas, como un referéndum que se celebró en el Infanta Elena y que dio como resultado un abrumador no a la fusión, lo hizo la vía judicial. Los sindicatos profesionales llevaron por la vía de lo Contencioso, al director-gerente a juicio. La Justicia dio la razón a las partes demandantes considerando que el proceso de fusión no se había realizado conforme a Derecho. Eso ocurrió a finales de 2015. Pero lo que puso fin a la aventura de la unificación fue otra sentencia a raíz de una denuncia del sindicato CSIF. En octubre de 2016, el TSJA declaraba nula la fusión. La sentencia fue recibida con un anuncio de presentación de recurso ante el Supremo pero en la misma semana en que se hizo ese anuncio, la Junta mostró su voluntad de no dar ese paso. De este modo, la fusión y el CHUH dejaron de existir, al menos legalmente, el 1 de marzo de 2017.

Documento decisivo

Fueron de este modo, 8 convulsos años en los que salieron perdiendo principalmente, los usuarios. Los recortes y la deficiente gestión dispararon las listas de espera; una situación que se les llegó a escapar de las manos a los responsables de la sanidad. Prueba de ello fue un documento interno que reveló Satse en el que, pese a las negativas públicas que se hacían, el propio hospital reconocía unas listas desbordadas no pudiéndose cumplir los plazos de garantías. En el documento se invitaba a llevar a cabo estrategias poco claras para quitar pacientes de esas listas de espera.

Legalmente, el CHUH duró desde noviembre de 2014, fecha en que la Junta emite una orden de creación, hasta el 1 de marzo de 2017. Antes de esa última fecha, la situación del CHUH le había costado el cargo a Vargas-Machuca que presentó su dimisión. Aún como director del CHUH le sustituyó Antonio León que tenía un perfil muy diferente a su predecesor y era hombre de la casa. Nada más llegar, expresó que su objetivo era que el Juan Ramón Jiménez se convirtiera en un hospital de nivel 1 y su ejemplo era el Reina Sofía de Córdoba. Persona dinámica ha conseguido en cierta medida, enderezar la situación de las listas de espera.

Este 2018 es también el año en que el Juan Ramón Jiménez celebra su vigésimo quinto aniversario. En junio tuvo lugar un acto oficial de celebración en el que se puso de relieve que esos 25 años han servido para cortar buena parte de la dependencia asistencial que se mantiene con Sevilla, pero los proyectos y logros que se vienen haciendo en los últimos tiempos no hacen otra cosa que confirmar la precariedad sanitaria que Huelva ha padecido durante mucho tiempo.

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