Con la salud no se juega, o sí

Club MKS Huelva

¿Y si destinamos toda esa energía, ingenio, esfuerzo y recursos a fortalecer nuestro Sistema Sanitario para devolverle el ritmo y la calidad que lo convirtieron en un referente internacional?

Con la salud no se juega, o sí.
Con la salud no se juega, o sí.
Reyes Andreo

26 de enero 2026 - 02:07

Hace quince años, el recién nombrado presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pidió información sobre el Sistema Sanitario español con la intención de inspirarse para aplicarlo en su país. Aquel gesto dejó entrever la admiración que despertaba nuestro modelo. Hoy, en un contexto de desgaste social, muchas personas miran hacia la medicina privada. La salud y la familia parecen un territorio sencillo de conquistar, aunque existan consecuencias que se presentan de manera silenciosa y afectan de forma directa a quienes las viven.

Te hablaré de una de ellas a través de un ejemplo cercano. Durante un tiempo trabajé como traductora e intérprete en una clínica privada y viví situaciones que marcaron mi mirada. Familiares de pacientes ingresados en urgencias o en la UCI esperaban durante horas, incluso días, a que las aseguradoras confirmaran si cubrirían o no, todos los gastos hospitalarios de su hijo, su madre o su pareja. Ya entonces las cifras ascendían a miles de euros por noche entre cama, pruebas, sin contar con las intervenciones.

La llegada al centro generaba una impresión de comodidad, un ambiente cuidado, jardines, piscina e intimidad. Esa primera sensación ofrecía calma. Sin embargo, la experiencia real comenzaba después. Aquellas familias se enfrentaban a una espera tensa, mientras la vida de los suyos quedaba condicionada por decisiones ajenas y por el alcance de una póliza.

En un centro privado, la tentación de sacar el máximo provecho a la cobertura del paciente flota en el aire. Los profesionales trabajan entre la vocación y la presión de los administradores que evalúan tiempos, recursos e inversiones. Una realidad de la cobertura sanitaria privada global.

En España esta vivencia resulta especialmente extraña ya que la ciudadanía confía en una red pública construida durante décadas por profesionales de trayectoria impecable, en caso de que las cosas no salgan bien. Una red que sostiene urgencias complejas, cuidados intensivos y decisiones límite. Todos formamos parte de este sistema sanitario público que nos acompaña hasta que la vida termina su recorrido, aún cuando jugamos a lo privado. Como sociedad, somos responsables de aquello que elegimos sostener o desplazar en nuestro presente.

Te hablaré como descendiente de médicos cirujanos que se dedicaron a la salud durante siglos. Viajo a la memoria familiar. Mis antepasados maternos ejercieron la medicina en Cádiz, Lisboa, Huelva o Vila Real de Santo António. Las conversaciones familiares giraron siempre en torno a la prevención, a las señales del cuerpo, a los cuidados sencillos que salvaban vidas. Mi madre escuchaba con atención, recogiendo saberes sin darse cuenta.

Por otro lado, y durante la segunda mitad del siglo XIX, mis bisabuelos paternos recibían en el Hotel y Aguas Termales de Alhama de Murcia a políticos y pensadores que buscaban alivio bajo el Sol generoso de las huertas del Segura. Allí fortalecían el cuerpo y también el ánimo.

Por herencia y repetición, en casa se le dio igual importancia a pasear por la naturaleza y vivir bajo aire puro, a la comida sana, al ejercicio físico. Si se precisaba la opinión de un especialista, se acudía a la consulta privada de profesionales de larga trayectoria, calmando inquietudes con una simple exploración, para todo lo demás, hospitales generales.

Cuando permito que la sanidad privada ocupe espacios esenciales en nuestra vida cotidiana sin una reflexión profunda, cedo mi responsabilidad.

Hoy parece más fácil imaginar la conquista de Marte que dedicar atención a este planeta que nos sostiene. Y en medicina ocurre algo similar: intereses empresariales desean guiarnos hacia lo desconocido, convencidos de que ese es el rumbo adecuado. ¿Realmente lo es?

¿Y si destinamos toda esa energía, ingenio, esfuerzo y recursos a fortalecer nuestro Sistema Sanitario para devolverle el ritmo y la calidad que lo convirtieron en un referente internacional?

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