15-M | La manifestación

Un paso en la calle para un salto al futuro

  • Casi 5.000 personas se manifiestan en Huelva para pedir más inversiones que atiendan el déficit en infraestructuras

Manifestantes en un momento del recorrido. Manifestantes en un momento del recorrido.

Manifestantes en un momento del recorrido. / Alberto Domínguez / Josué Correa

Huelva habló ayer en la calle y pidió inversiones en infraestructuras. La voz de la provincia fue cosa de apenas 5.000 personas, todas las que formaron parte de una marcha llamada a ser mucho más numerosa, de una mayor contundencia en el mensaje. Pero esta Huelva, la de todos, la que gana por abrumadora mayoría a cualquier movilización, es más de manifestarse en barras de bar, entre la cerveza del mediodía y el café de la tarde; en las redes sociales, repartiendo indignación por esas averías y retrasos de los trenes; en esos paseos mañaneros de fin de semana por la costa, entre lamentos por hoteles cerrados y playas desaparecidas; en encuentros casuales por esas calles del pueblo que aspira a más mientras el grifo sigue sin soltar más agua.

Decía uno de los asistentes, antes de empezar, que había 46.500 razones para estar allí. Las mismas que personas, parados onubenses, que debían encabezar la manifestación para reclamar una solución a su situación, un leve atisbo de futuro para ellos, que es el de la provincia misma.

Una representación hubo de todos ellos, anónima y discreta, porque para ser ruidosa tendría que haber sido completa. Tampoco hizo falta. Por ellos marchó también el mismo grupo de cinco mil que desafió el sol primaveral de marzo para mostrar el compromiso que requería la ocasión.

Estos días advertía también el presidente de los empresarios, José Luis García-Palacios, que no se podía fallar en esta oportunidad para gritar y ser escuchados; que había tanto en juego como la propia credibilidad de Huelva como sociedad que aspira realmente a mucho más que a proclamar ese manido orgullo por las señas de identidad gastronómicas y culturales. Esta vez hacía falta creer en sí mismos para que fuera se pudiera creer en esa demanda sobre el déficit histórico que se denuncia en la provincia. Pero lo de menos, al final, ha sido que lo expresara un número más reducido del esperado.

Ni éxito ni fracaso

Nunca se mencionaron las cifras que determinarían una movilización exitosa. Tampoco a la conclusión, ya en la Plaza de las Monjas, se habló de éxito o fracaso, pero sí de recoger el testigo y ese mandato implícito a las instituciones locales para trabajar con más empeño a partir de ahora en los despachos. Vigilantes y sin descanso, porque, entienden, el esfuerzo que les ha llevado aquí sólo tiene esta conclusión, con independencia de las sensaciones recogidas en la manifestación.

Ya a primera hora de la tarde se percibía que este 15-M no iba a ser el nuevo 3-M con que Huelva sueña hace tiempo. Algunos, puestos a quejarse siempre, veían un inconveniente en la calurosa tarde que se presentaba sobre el asfalto. Como si tuviera competencia posible la reivindicación que se lanzó con la convocatoria.

Pero con el inicio de la marcha, el grupo creció. Y partió en silencio, casi en una apuesta por la solemnidad frente a la algarabía; la que trajo una manifestación de media de edad avanzada, plena de ausencia juvenil, aunque algunos trataran de emular con sus hijos pequeños esa misma experiencia que vivieron con sus padres otro día de marzo del 88.

En esta Huelva de lamentos, no faltaron tampoco durante el recorrido entre aquellos que creen incomprensible que los jóvenes no se movilicen cuando se habla del futuro de esta provincia, que es el de ellos. Entre otros, además, que creen que hay que engancharles para la próxima.

La masa se hizo grande ya en el centro, que los onubenses son perezosos también para salir a ciertas horas de la tarde. Y el grupo creció un poco más por la Gran Vía, donde acudieron muchos a su encuentro para acompañarlo en los metros finales, en esa línea de llegada a la Plaza de las Monjas, donde se leyó el manifiesto.

Fue allí donde también se quiso dejar claro que aquella no era meta de nada sino más bien una línea de salida. Que la lucha no ha hecho más que empezar, y que éste en la calle ha sido un paso en ese propósito de Huelva de dar un salto para recuperar el terreno perdido. Que todo se andará.

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