15-M | El espíritu del 3-M Ese espejo de 1988

  • Unos 35.000 onubenses pidieron un 3 de marzo la independencia universitaria en Huelva y convirtieron esa fecha en un símbolo

  • Es la mayor movilización jamás realizada hasta ahora por reivindicaciones para la provincia

Desde el primer momento en que se empezó a organizar la movilización del día 15 por las infraestructuras se habló del 3 de marzo. Se invoca a su espíritu. Al de esa gran manifestación de 1988 que desencadenó la creación de la Universidad de Huelva cinco años después. Y se apela a esa unidad que hubo entonces, a la participación de todos, a la presencia de la provincia en la capital para defender un bien común.

Huelva entera se echó a la calle ese 3-M. Las crónicas de entonces hablan de más de 30.000 personas, de 35.000, incluso. Años después hubo otra ocasión en la que casi se dobló esa cifra, pero lo que hace especial ese día es que es la mayor demostración de lucha social en Huelva, que se liberaba así de la apatía habitual para tratar de salir del ostracismo. Como ahora se pretende con el 15-M: que Huelva despierte para reivindicar lo que cree que le corresponde por derecho y por justicia.

Los paralelismos entre las dos convocatorias no quedan ahí. También detrás de aquella gran manifestación hubo un camino largo lleno de reivindicaciones. La dependencia universitaria de Sevilla se consideraba un lastre para el desarrollo de Huelva sin tutelaje, haciendo valer sus propios intereses, entendiendo que la disposición de un mapa de estudios amplio redundaría en la evolución económica y social de la provincia. Como si ahora se habla de trenes y carreteras.

La Rábida tenía entonces centros universitarios, adscritos a la Hispalense, pero los onubenses reclamaban más. Al menos, cuatro facultades para atender una demanda considerada básica: Empresariales, Derecho, Geología e Historia.

La independencia universitaria se entendía fundamental para el desarrollo social y económico de Huelva

El curso 1987/88 acabó siendo decisivo. La Universidad de Sevilla dio su visto bueno a la creación de esos cuatro centros en Huelva, en una concesión de autonomía parcial demandada desde mucho antes. El revés, sin embargo, vino del Consejo Andaluz de Universidades, que tumbó la propuesta en el primer trimestre del curso. Como si la promesa del AVE a Huelva no fuera reflejada después en los Presupuestos Generales del Estado. Las movilizaciones empezaron.

Si hay otra cosa que se recuerde de aquel curso universitario es que prácticamente no existió. Hubo clases que se llevaron a la calle, en un modo de visibilizar la protesta entre el resto de onubenses, pero la docencia, realmente, quedó paralizada, entre reuniones, encierros y otras medidas de presión. Los estudiantes se pusieron al frente, pero los profesores, el personal de administración y servicios, y los responsables del Colegio Universitario de La Rábida (CUR) estuvieron ahí también, a su lado, tratando de revertir la situación en Sevilla, ante los responsables de Educación.

Portada de Huelva Información el 4 de marzo de 1988. Portada de Huelva Información el 4 de marzo de 1988.

Portada de Huelva Información el 4 de marzo de 1988.

Ya entrado 1988, el proceso se intensificó. Los universitarios hicieron extensiva su lucha al resto de la provincia y acabó en la convocatoria de una manifestación a finales de enero, el día 22, que fue considerada todo un éxito. Pero no bastó. Como si esas reuniones con ministros de Fomento en Madrid no fueran correspondidas por acciones en vez de promesas.

Aún hubo que hacer en febrero otra reivindicación masiva por las calles de la capital para dejar claro que Huelva no se iba a rendir en su propósito de lograr lo que consideraba suyo. Entre aquella del 11-F y del 22 de enero se movilizaron más de 20.000 onubenses. Nada parecido se había visto antes. Pero tampoco bastó. Como cuando la indignación de los usuarios del Alvia a Madrid por las constantes incidencias no son oídas por Renfe.

A la tercera

Y el 3 de marzo fue el objetivo. Para ese día se fijó la tercera gran movilización en demanda de tres facultades, al menos. Fue entonces cuando la provincia entera entendió que había que estar en la calle para que se oyeran y se atendieran sus reclamaciones. Fue el momento de apelar a la unidad por los intereses de Huelva, para cobrar fuerza y para que se entendiera que no se trataba de la petición de un grupo de estudiantes sino de la sociedad onubense al completo. Su futuro iba en ello.

Y ahí salieron a la calle 35.000 personas. El comercio cerró, los colegios, empresas, como también Huelva Información durante unas horas. Y esa masa social acabó en la Plaza de las Monjas dejando una imagen icónica de gentío alrededor de la fuente, símbolo del orgullo onubense y de la lucha por los derechos de Huelva. La misma que ahora se espera repetir el 15-M, como muestra de que la provincia no está dormida y se levanta para acabar con discursos de potencialidades y empezar a construir un futuro de progreso.

Hasta 1993 no se creó la Universidad de Huelva. Ni siquiera aquellas tres facultades llegaron el 4 de marzo de 1988 sino meses después. Todavía hubo tiempo para reuniones y negociaciones. Pero el 3-M marcó un antes y un después y quedó como símbolo. Lo es de la Universidad, pero también de Huelva. Es el espejo al que ahora hay que mirar.

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