Educación | Acceso a la Universidad Esos nervios que llegan cada mes de junio

  • Los exámenes de Selectividad repiten patrones entre estudiantes, aunque muchos se decantarán por la FP

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La historia se repite cada año. Basta acercarse a un grupo de estudiantes, de esos que se juntan en los pasillos, apuntes en mano, esperando los exámenes, para que las primeras palabras sean las mismas: “Mucho agobio, muchos nervios”. Los nervios siempre están ahí, aunque en unos sean más evidentes que en otros. Saben que la Selectividad no es una prueba cualquiera, aunque el primer contacto les ayuda a desmitificar ese ogro desconocido por el que se han preparado a conciencia durante el último año para enfrentarse a él. “Es más la presión que el examen en sí. Por lo menos es la sensación que nos ha dejado hacer el primero”.

A las 8:30 empezaron ayer sus pruebas de acceso a la Universidad 2.196 estudiantes en la provincia de Huelva, idéntico número que el año anterior, en esta convocatoria de junio, e idénticas sensaciones se perciben en los seis tribunales que se reparten entre el campus de El Carmen, en la capital, y el IES San Blas de Aracena, para los alumnos serranos.

Da igual que se trate de estudiantes con expedientes inmaculados en las Enseñanzas Medias, que de otros a los que les cuesta más sacar las asignaturas. Todos aspiran a hacer un buen examen que eleve su nota media del instituto y les alcance, en muchos casos, para acceder a los estudios universitarios que ansían, tantas veces inalcanzables por la nota de corte que deja la alta demanda.

“Los nervios siempre están ahí”, reconoce Lucía Palacios, del IES La Palma palmerino, igual que “la inseguridad”. Le pasa con el objetivo marcado en Enfermería, una de las titulaciones con nota de acceso más alta de la Universidad de Huelva. “Pero si no puede ser aquí, voy donde sea fuera”, apunta, también decidida, una amiga y compañera, Marina Barroso, que va de la mano en eso de hacer Enfermería. Y si no puede ser, siempre queda la puerta abierta de un grado formativo superior de la rama de Sanidad, en el que “si tienes buena nota en las específicas, te sube la nota para la carrera”.

Estos últimos años han entrado en juego, con más fuerza, los grados superiores de la Formación Profesional como alternativa a los estudios universitarios. Unos lo tienen, precisamente, como plan B si no logran sus objetivos con la Selectividad. Otros lo usan como una plataforma desde la que saltar a la Universidad. En el caso de José Antonio Raposo, alumno del IES Delgado Hernández de Bollullos Par del Condado, es la primera opción.

“Voy a hacer un grado superior pero estoy haciendo la Selectividad para no cerrar la puerta a la Universidad. Y mejor ahora, que lo tengo todo más reciente, que más adelante, que me podría costar mucho más trabajo”, explica este futuro estudiante de Comunicación Audiovisual.

Es lo que piensa también Luján Suárez, compañera de instituto que, sin dejar los nervios para las pruebas, afronta la Selectividad con vistas al futuro: “No descarto la Universidad pero ahora voy a hacer un grado superior”.

Otra amiga de los dos, Sonia Suárez, sí se decanta por un grado universitario, Historia del Arte, convencida de su objetivo y de lograr al menos ese cinco que le puede dar acceso el próximo curso. “Creo que estoy demasiado confiada y a lo mejor me llevo un chasco”. Pero como decía José Antonio, no es para tanto: “La presión puede más que el propio examen”.

Otra cosa es cómo lo ven las madres, que también las hay estos días en los pasillos, compartiendo nervios pero ocultándolos ante sus hijos mientras les apoyan. “Mi hija no ha salido de su cuarto en un año”, apunta Tatiana Cruces, defensora de la eliminación de la Selectividad: “Llevan ya muchos años estudiando y en tres días se juegan parte de su futuro. En tres días no se les puede valorar porque pueden tener un mal día, después de un año muy duro”.

“Los nervios están a flor de piel”, reconoce también otra madre bollullera, Inmaculada Camacho, temerosa de que “a lo mejor por una décima se pueda quedar fuera de los estudios que quiere”.

Ambas madres presumen de tener buenas estudiantes en casa pero apuntan más a “la constancia y el trabajo” como claves para salir adelante. Y tranquilidad, claro.

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