La importancia de las soldaduras

Tribuna de opinión

Basilio Marquínez, presidente ejecutivo de la compañía Seabery, hace un análisis sobre este proceso industrial y la necesidad de mano de obra cualificada tras barajarse una soldadura en los raíles como posible origen del siniestro

Proceso de soldadura aluminotérmica sobre railes, en una imagen remitida por Seabery. / M. G.
Basilio Marquínez
- Presidente ejecutivo de la compañía Seabery

29 de enero 2026 - 06:01

El terrible accidente ferroviario ocurrido en Adamuz ha provocado que, tras las informaciones conocidas en los últimos días, una palabra técnica haya saltado de los informes especializados a las conversaciones cotidianas: soldadura. Las investigaciones preliminares apuntan a que la rotura de un elemento de la vía –posiblemente vinculada a una soldadura o al propio carril– pudo ser la causa inicial del descarrilamiento del tren Iryo y su posterior colisión con el Alvia de Renfe que se dirigía a Huelva.

De repente, todo el mundo habla de soldaduras. Pero, ¿sabemos realmente qué son y por qué son tan importantes? Para la mayoría de nosotros es un término familiar, algo que más o menos entendemos a qué se refiere, aunque probablemente pocos sepan explicar con precisión en qué consiste.

Una soldadura es mucho más que una unión entre dos piezas: en esencia, se trata de un proceso industrial complejo que produce la unión de materiales –generalmente metales– de forma permanente mediante calor, presión o ambos, creando una sola pieza continua en la zona de unión. No es simplemente “pegar” o “juntar” dos piezas con calor: se trata de una fusión o difusión controlada que, al solidificarse, hace que los materiales se comporten como si siempre hubieran sido una sola pieza.

Existen muchos tipos y procesos de soldadura. En el caso de las vías férreas, la técnica más habitual es la soldadura aluminotérmica (también conocida como soldadura de termita), que utiliza una reacción química extremadamente caliente para fundir y unir los extremos de los carriles a través de un molde sellado con pasta, directamente en la vía. Este método se emplea desde hace décadas por su robustez y durabilidad, siempre que se ejecute correctamente y bajo estrictos controles de calidad (inspección visual, control geométrico y pruebas de ultrasonido).

"Es mucho más que una unión entre dos piezas, no es simplemente ‘pegar’ o ‘juntar’"

Las soldaduras forman parte invisible de nuestra vida cotidiana: están en los electrodomésticos y las estructuras de los edificios, en los automóviles, trenes, barcos o puentes, o incluso en parte del mobiliario que utilizamos cada día, por poner solo algunos ejemplos. Sin este proceso, la vida moderna tal como la conocemos sería sencillamente imposible, porque las soldaduras sostienen –en sentido literal–la infraestructura de nuestra sociedad.

Una soldadura bien ejecutada es, en muchos casos, más tenaz que el propio material base: en una prueba de tracción estática o de rotura dinámica, una unión soldada de calidad no falla por la soldadura súbitamente, sino en otra parte de la pieza, porque los átomos de los materiales se han mezclado y solidificado –con o sin material de aporte– como si siempre hubieran formado parte del mismo cuerpo. Esto sucede siempre que los procedimientos sean los adecuados, la ejecución sea correcta y se realicen posteriormente las comprobaciones de calidad necesarias.

Sin embargo, no todas las soldaduras son iguales, y por eso la soldadura está definida como un proceso especial. Defectos que inicialmente pueden parecer menores –como porosidades, microfisuras internas, inclusiones de impurezas o faltas de fusión…– pueden debilitar metalúrgica o mecánicamente una unión de forma significativa.

Estos problemas pueden tener múltiples causas: variaciones en las condiciones de trabajo, contaminación y malas preparaciones previas del metal, tensiones térmicas mal controladas o una ejecución técnica deficiente, entre otras. Cuando estas imperfecciones aparecen en componentes críticos, las consecuencias pueden ser devastadoras. Tenemos algunos ejemplos ilustrativos: submarinos que no garantizaban la necesaria integridad estructural de los cascos para operar con seguridad, o trenes en cuyos vagones había filtraciones de agua por roturas de soldaduras estancas.

"Es una profesión muy especializada que requiere formación, práctica y certificación"

En astilleros estadounidenses se han investigado casos de soldaduras que no cumplían los procedimientos técnicos en buques militares, obligando a revisiones y controles de calidad a gran escala. Estos casos, lejos de ser anecdóticos, recuerdan que en sectores sometidos a normativas muy exigentes, la calidad de las soldaduras es una cuestión esencial de seguridad.

Hay además un problema menos visible, pero igualmente preocupante y que se verifica a nivel global: la escasez de soldadores cualificados. La soldadura es una profesión altamente especializada, que requiere formación, práctica y certificación. Sin embargo, en muchos países –sin duda, en España– existe un déficit de inversión en educación técnica y profesional, así como una falta de promoción de estas carreras profesionales y sus salidas laborales entre los jóvenes. El resultado es una carencia creciente de mano de obra cualificada, paradójica si se tiene en cuenta que se trata de una profesión con alta demanda y buenas condiciones salariales.

Esta realidad afecta no solo a la industria ferroviaria, naval, energética o aeroespacial, sino al conjunto de la economía moderna. En España, las empresas se ven obligadas a buscar soldadores en Europa del Este, en Latinoamérica e incluso en países asiáticos. Y, entre tanto, los porcentajes de paro juvenil siguen disparados.

Independientemente de cuál sea la causa técnica final del accidente de Adamuz, lo verdaderamente importante ahora es esclarecer con el máximo rigor científico qué se rompió, cómo y por qué, realizando un estudio metalográfico completo y en profundidad, basado en datos, ensayos y análisis objetivos. En primer lugar, porque España se lo debe a la memoria de las 45 víctimas, a los heridos y a sus familias, y también a la sociedad en general; y, en segundo lugar, porque entender con precisión estos fallos y sus causas es imprescindible para evitar tragedias similares en el futuro. Ese estudio puede hacerse y puede aportar conclusiones claras, si existe la voluntad de llevarlo hasta el final.

No permitamos que con este accidente se produzca otro apagón.

Seabery es una compañía onubense líder mundial en tecnología de simulación de soldadura.

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