Entrevista | Rafael Terán “Estamos convirtiéndonos en una sociedad bastante manejable”

  • El trabajo de Rafael Terán ha sido fundamental para que Huelva cuente hoy con el Centro de la Comunicación Jesús Hermida

  • El presidente de la Asociación de la Prensa de Huelva reivindica la necesaria labor de los medios de comunicación

El periodista Rafael Terán posa ante la fachada del Centro de la Comunicación Jesús Hermida, donde se exhibe un gran retrato de éste. El periodista Rafael Terán posa ante la fachada del Centro de la Comunicación Jesús Hermida, donde se exhibe un gran retrato de éste.

El periodista Rafael Terán posa ante la fachada del Centro de la Comunicación Jesús Hermida, donde se exhibe un gran retrato de éste. / Alberto Domínguez

Más que presidente de la Asociación de la Prensa de Huelva, Rafael Terán es todo un referente para los periodistas en esta provincia. Su modélico compromiso ético con la profesión y su extraordinaria trayectoria hacen de él una de las voces más autorizadas en todo el país. Su profundo vínculo con esta tierra también le ha convertido en testigo privilegiado de su historia reciente. Ahora ha sido parte activa como principal valedor del Centro de la Comunicación Jesús Hermida, para el que ha conseguido la implicación decidida de instituciones y personas, con las que ha contribuido a dejar un legado de incalculable valor para la ciudad.

–¿Qué supone el Centro de la Comunicación para Huelva?

–Supone un antes y un después a la hora de plantear una oferta cultural, formativa y turística. Es el único centro de este tipo que hay en España y, que yo sepa, el tercero en Europa. Por primera vez Huelva es centro de atención de algo que sólo se puede ver aquí, donde ofrecemos dos descubrimientos: entender qué es la comunicación, y, además, saber quién es Jesús Hermida, un desconocido para muchos. Y a la vista de lo que vemos estos primeros meses, se está logrando con bastante más facilidad de lo que imaginaba.

–Hay muchos vínculos de Huelva con la comunicación.

–Este centro es nacional, no es provincial, pero Huelva tiene muchos vínculos de los que sentirse orgullosa en la historia de la comunicación en España. De Huelva es José Isidoro Morales, que es el padre de la libertad de prensa, y por ello, en una zona preferente, hay un espacio dedicado a la libertad de expresión. También RNE en Huelva es la primera emisora pública con estudios en España. Y de aquí son muchos personajes de la comunicación, como Víctor Márquez Reviriego, Jesús Quintero, el abuelo de Sánchez Dragó, Modesto Sánchez Ortiz, que fue director de La Vanguardia...

–¿En estos tiempos hay que reivindicar más que nunca el papel de los medios de comunicación?

–Estamos en un momento de una seria confusión. Confundimos mucho comunicarnos con informarnos. Estamos confundiendo también, bastante, las herramientas de comunicación con los medios de información. Twitter y Facebook son herramientas, no son medios, y estamos dejándonos informar por lo que dicen las redes sin ningún sentido crítico, sin capacidad de análisis y de contraste, y eso nos está llevando a estar muy desinformados, aunque parezca mentira. Pasamos muy por encima de los contenidos.

–¿Quizá de esa crisis se culpa más a lo medios que a la propia sociedad, que debe exigirse más?

–Sí, porque los ciudadanos somos poco autocríticos y solemos echar la culpa al que está enfrente. Los medios de comunicación reflejamos las virtudes, los defectos, las miserias y las alegrías de la sociedad. Estamos al servicio de los ciudadanos y, por tanto, debemos tener sentido crítico y ser muy exigentes porque está en juego nuestra propia imagen, nuestra propia libertad y formación.

–¿Hay un problema de fondo de educación o es de falta de adaptación de los medios?

–Ahora hay un problema, diría, colectivo. Los medios de comunicación no hemos sabido adaptarnos a la revolución tecnológica todavía. Con la excusa de la economía de costes, los medios están hoy entrando en el negocio de la red, que a última hora es ruinoso porque no está dando grandes beneficios, pero tienen entendido que un periódico se puede hacer con cuatro periodistas, y a lo mejor con ningún fotógrafo. Estamos en un mercado en el que si queremos ser competitivos, tenemos que ser creíbles, para mí, el único producto rentable en la comunicación. El que no tenga recursos para tener un medio digno, no debe tenerlo. Pero los periodistas tenemos una responsabilidad, y un sueldo miserable no justifica que hagamos mal nuestro trabajo.

"Estamos dejándonos informar por las redes sin ningún sentido crítico y eso nos lleva a estar muy desinformados"

–¿Hay una burbuja que estallará y se volverá a apreciar la ética?

–Ya se está produciendo un movimiento a favor de la ética a nivel global, y no solo en la comunicación. Ese es un camino bueno. Estamos empezando a preocuparnos por eso porque empezamos a entender que no todo vale, en los medios de comunicación, y también en la política, en una empresa, en nuestras relaciones... Pero para mí es fundamental que haya una formación. Me sorprende que en los colegios en este momento no se esté estudiando la Transición, que un chaval no sepa quién era Adolfo Suárez o Franco, o que no sepa lo que cuesta tener una democracia, y la diferencia que puede haber con una dictadura. Y esto se refleja después en el propio comportamiento.

–¿Somos esclavos de la inmediatez o de la falta de rigor?

–Somos esclavos de nuestra falta de interés en profundizar y en pararnos. Cada día veo menos gente comprando un periódico en un quiosco, o diciéndome que se ha leído una página cuando lo ha tenido en las manos. Apenas se pasa del titular y la entradilla. En la radio, las noticias cada vez son más cortas, y en la televisión, las piezas que se hacen en los telediarios ya bajan del minuto generalmente. No tenemos reposo para comunicarnos, no tenemos paciencia para reflexionar sobre lo que nos rodea, sobre lo que nos pasa. Y así vamos perdiendo nuestro sentido crítico. Estamos convirtiéndonos, en parte, en una sociedad bastante manejable.

–Y las fake news hacen su agosto.

–Eso me da mucha rabia. Cómo se puede asumir, tal como hoy se ve, que las fake news se consideren un subgénero del periodismo. Las fake news son mentir. ¿Y mentir forma parte del periodismo? ¿Forma parte de nuestra propia vida? No se debe aceptar una mentira, hay que rechazarla y condenarla. Y si sabemos que es una falsedad, ¿por qué la difundimos? ¿Porque es sensacionalista?

–Parece que ahora todo vale.

–Sí, porque estamos en una actitud absolutamente pasiva y lo que nosotros queremos es creer todo lo que publican ahí sin más veracidad y rigor. Si se habla mal de alguien o de algo, se lee al momento, no tenemos sentido crítico y ni siquiera se pone en entredicho, como el caso de Plácido Domingo. No sé si será verdad o no, y tampoco sé qué tiene que ver ese comportamiento con su calidad como músico pero, hombre, vamos a mantener un poco la cabeza fría porque inmediatamente hacemos un juicio mediático, del cuál una persona no se libra después aunque se declare inocente.

–Otro problema serio es ese de los juicios mediáticos.

–Forma parte de nuestra predisposición a culpar al que está enfrente de nuestra propia incapacidad de ser autocríticos, reflexivos y ciudadanos responsables.

"Parece que sólo nos alimenta la bronca y el espectáculo; luego nos quejamos de que la gente es agresiva"

–¿Estamos en una sociedad acomodada con gusto por la bronca?

–Somos víctimas del espectáculo. En televisión nos ha acostumbrado a ver programas en los que el espectáculo prima sobre el contenido, y no sólo en la información del corazón, también en la política. Un programa como La clave, en el que las personas se sientan a hablar y a reflexionar, sería impensable hoy. Parece que nos alimenta la bronca y el espectáculo. Luego nos quejamos de que la gente a nuestro alrededor es agresiva, y que dice cosas sobre nosotros que no son justas e hieren.

–Lo encontramos mucho en internet, no solo en televisión.

–Me da mucha pena porque internet nos permite comunicarnos más y mejor que nunca pero estamos mal utilizando las herramientas, y a eso sí nos tenemos que parar a reflexionar, sobre todo, para que desde los niveles más bajos de la educación se aprenda a manejar las redes.

–Este centro en Huelva será importante para educar.

–Era una necesidad. Jesús Hermida decía que él se retiró de la comunicación cuando no le gustaba el guiso que salía de la cocina mediática. Y me decía que había que contar la comunicación. En Huelva, hemos estado trabajando casi seis años en la Asociación de la Prensa con este proyecto. Se ha ido desarrollando, y a casi todas las puertas a las que he llamado me las han abierto. En el Ayuntamiento, sin el que hubiese sido imposible hacer el Centro de la Comunicación, especialmente el alcalde actual, Gabriel Cruz, y Elena Tobar apostaron decididamente por el proyecto del centro, igual que la familia de Jesús Hermida, RTVE y Antena 3, imprescindibles con su aportación, gracias a los que se ha podido hacer realidad. Y hoy se ve algo que para nosotros era un deseo, y que puede convertirse en un referente en muchos aspectos.

–Una oportunidad para todo.

–El centro de la comunicación no es un museo. Tiene un espacio museístico pero es un lugar didáctico, de intercambio de ideas y de opiniones; es un espacio cultural, y también un lugar de investigación. Aquí tenemos, no solo los fondos documentales sobre Jesús Hermida, también sobre la comunicación, que vamos a ir ampliando. Tenemos programadas, y hemos desarrollado, bastantes actividades, elaboramos guías didácticas para las visitas, hemos, incluso, montado espacios como el set de televisión, el estudio de radio, que se pueden utilizar en algunas visitas. Lo que queremos es que la gente se meta dentro de las tripas de la comunicación y que la entienda.

–¿Se sorprenden?

–Se sorprenden, no se lo esperan. Hay gente que pasa y entra con cierto temor de encontrarse aquí una especie de oficina donde trabajamos haciendo periódicos, y luego salen encantados. Las valoraciones que se están haciendo en Google son la máxima. Estoy muy satisfecho. Y nos piden que promocionemos más el centro, y que se cuente un poquito más de su existencia. Ya está viniendo gente de toda España, también del extranjero, y vienen para descubrir algo que hasta ahora no le habían contado, que es lo que dicen y lo que agradecen.

Turismo y cultura

–Es un reclamo más para Huelva.

–Ahora mismo el Ayuntamiento lo considera su principal referente en la promoción turística de la ciudad. Está incluido en el Plan de Grandes Ciudades Turísticas, las actividades que se organizan tienen esa orientación y creo que uno de sus milagros es la compatibilidad de su uso con fines turísticos con su función como espacio cultural. Vamos a tener un otoño bastante caliente en cuanto a actividades porque hemos celebrado como no se ha hecho en ninguna otra parte de España el 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, y aquí, por ejemplo, se pueden ver las imágenes originales de televisión contadas por Jesús Hermida, gracias a que TVE y la NASA nos ha cedido los derechos en exclusiva.

–Un lujo para la ciudad, tan necesitada de espacios culturales.

–A mí me llama la atención porque Huelva es, y lo digo porque lo he visto, la ciudad que menos espacios culturales tiene en España. Huelva está muy necesitada de contar y sentirse orgullosa de su propia historia. Y tiene muchos motivos para ello. Viene el Museo Arqueológico, espero que pronto, pero necesitamos contar historias. Huelva necesita recuperar su historia y mostrar el orgullo de tierra y de pasado que de verdad tiene. Huelva tiene un cierto complejo de inferioridad y no comprendo por qué. Creo que el Centro de la Comunicación es un motivo para que Huelva se sienta muy orgullosa de lo que tiene.

"Tenemos que enamorarnos un poquito más de la ciudad y la provincia que tenemos"

–¿La culpa es de los políticos o de Huelva y sus complejos?

–Forma parte, lamentablemente, de nuestro carácter. Pero los políticos tenían que ayudarnos un poquito más. No se pueden desarrollar proyectos con fines electorales y que después duerman el sueño de los justos. Pero si la sociedad empuja, los políticos arriesgan, y creo que aquí hace falta que nosotros nos moviéramos un poquito más, que fuéramos más exigentes. Tenemos que enamorarnos un poquito más de la ciudad y de la provincia que tenemos.

–Pasa con las infraestructuras, centro de promesas vacías.

–Las infraestructuras son una asignatura pendiente que se tiene que aprobar de una vez. Llevo la vida escuchando que se va a solucionar el problema de la comunicación ferroviaria, la comunicación por carretera con Extremadura, y no tiene sentido que estemos dando tantas vueltas. Es una vergüenza lo que tenemos. Así no se puede hacer promoción turística de una ciudad. Las infraestructuras son fundamentales para el desarrollo, y para el turismo, por supuesto. Y también Huelva necesita un plan estratégico de promoción y difusión de sus valores culturales a nivel provincial. Hay provincias que tienen bastante menos recursos históricos y turísticos de los que tenemos aquí y lo rentabilizan mucho. En Asturias, todos están enamorados de su tierra y los fines de semana todos se van a pasear por la provincia. Aquí hay algo más que Punta Umbría en verano.

–¿No sabemos disfrutarla?

–Muchas veces pecamos de modestos y nos parece que no es tan importante lo que tenemos. En los años 60 se podía decir que hubo una despoblación de la provincia a favor de la ciudad, que venían a trabajar a la industria química, que ha causado esa casi falta de personalidad, de integración, pero ya ha pasado esto; hay varias generaciones que han nacido en Huelva, que viven, estudian y se desarrollan aquí. Hay que estar orgullosos de Huelva.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios