Huelva

Los bañistas aceptan “resignados” el uso obligatorio de las mascarillas en las playas de Huelva

  • Los usuarios de las playas de Huelva comprenden que la medida es necesaria aunque “incómoda”

Tres bañistas caminan por la playa de La Antilla con sus mascarillas. Tres bañistas caminan por la playa de La Antilla con sus mascarillas.

Tres bañistas caminan por la playa de La Antilla con sus mascarillas. / Jordi Landero (Huelva)

“Aunque muy incómoda, la salud es lo primero”. Esta frase, y otras muy similares, han sido las más repetidas entre los bañistas que frecuentan algunas de las playas más concurridas de Huelva al ser preguntados por su opinión sobre el uso obligatorio de mascarilla en dichos espacios públicos desde la medianoche de ayer miércoles.

Una medida aprobada este mismo martes por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía para hacer frente a la pandemia del coronavirus y que impone la obligatoriedad en el uso de mascarilla no solo en las playas, sino en todos los espacios públicos tanto abiertos como cerrados, y que fija una sanción de 100 euros en caso de incumplimiento, para lo cual el Gobierno andaluz ha instado a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, especialmente a la Policía Local de cada municipio, ya que según la Junta puede llegar a reducir hasta el 1 por ciento los contagios de covid-19. Dicha multa se ha equiparado a las del Real Decreto del ministerio, de ahí su cuantía.

En las playas será obligatorio llevarla durante los paseos por la playa, aunque no para los baños, ni tampoco para estar en el espacio de sombrilla o toldo de cada grupo de bañistas siempre que se mantenga la distancia de seguridad mínima de un metro y medio. En el caso de las piscinas también queda excluido el baño y la zona en la que se permanezca asentado, aunque como en la playa será obligatoria para desplazarse por el recinto.

El Gobierno andaluz pretende que el uso de mascarilla en estos espacios, y en las condiciones fijadas por la Junta, sea un hábito lo antes posible, lo cual parece que, a priori, no va a resultar demasiado complicado a tenor de las opiniones de los bañistas consultados en las playas de La Antilla (Lepe) y Nuevo Portil (Cartaya), la mayoría de los cuales reconocen aceptar, aunque con cierta resignación, el cumplimiento de la ‘incómoda’ medida.

"Si es lo único que de momento puede aliviar esta situación pues me parece lo mejor aunque no sea cómodo"

La onubense de la capital provincial Antonia Poves, asidua en verano a la playa de La Antilla aseguró que la obligatoriedad de llevar mascarilla en la playa le parece “muy bien” porque “si es lo único que de momento puede aliviar esta situación, pues me parece que es lo mejor” aunque a renglón seguido añadió “nos tendremos que aguantar, aunque estemos muy agobiados. Pero ¿qué le vamos a hacer?. No nos queda otro remedio”. A su compañera de sombrilla, la también onubense Margarita Alonso, no hizo falta ni preguntarle ya que justo antes de terminar de hablar la primera espetó “yo pienso lo mismito que ella”, para añadir que “incómodo es, pero si hay que llevarla, pues hay que llevarla porque la salud está antes que nada”.

Unos metros más abajo el también onubense, aunque en su caso vecino de Sevilla Antonio Delgado, afirmó con rotundidad mientras ojeaba un periódico que la medida le parece “no solo correcta, sino correctísima y muy acertada”, a lo que añadió que “o esto, o nos quedamos en casa, por lo menos en mi caso ya que por mi edad estoy en el grupo de personas con más riesgo”.

“Estupenda” le parece la medida a Misericordia Rosales, natural de Jaén pero vecina de Aljaraque, y fiel cada verano a la playa cartayera del Caño de la Culata, en Nuevo Portil, quien afirma con rotundidad que “al que no cumpla, multa”. Y es que según su argumento “tenemos que respetar y que nos respeten, porque el virus no se ha ido, está aquí, entre nosotros, y hay que tener muchísimo cuidado”. Como el anterior bañista piensa que “si no es así, y si no estamos de acuerdo con el uso de mascarilla en la playa, pues tendremos que quedarnos en nuestras casas”.

“Con el calor, en la playa, reconozco que es muy molesto –prosigue- pero la salud es lo primero, tanto para uno mismo como para los que nos rodean. Y si esta es la única forma de poder compatibilizar la prevención y el disfrute de las playas, bienvenida. Y el que no quiera, que se quede en casa”, sentencia Milagros Rosales.

También en la playa de Nuevo Portil la sevillana Isabel Muñoz Lorente se muestra a favor de la medida, aunque con un poco más de recelo que los anteriores bañistas. Y es que a su juicio la mascarilla en la playa, con el calor, es “insoportable”, a lo que añade que “si es por la salud…, y si es obligatorio…, hay que ponérsela”.

Finalmente la astigitana Conchi Fernández resume su valoración al ser preguntada por el asunto de una forma muy gráfica: “Lo veo perfecto porque más incómodo es para los sanitarios ponerse un equipo de protección individual (EPI), y lo hacen; así como no solo más incómodo, sino hasta peligroso, resulta coger el virus y que tengas que usar un respirador.

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