unia | primera semana de los cursos de verano

El agua ácida surge como el gran desafío de los fosfoyesos

  • El problema medioambiental que presentan los residuos ubicados en la ría del Tinto ofrece al mismo tiempo ciertas potencialidades como generador de recursos

Manuel Acosta, Rafael Pérez y Agustín Galán. Manuel Acosta, Rafael Pérez y Agustín Galán.

Manuel Acosta, Rafael Pérez y Agustín Galán. / canterla

Los Cursos de Verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) han comenzado la programación de este año con un plato fuerte: las balsas de fosfoyesos. Cualquier onubense sabe que se trata de un desafío medioambiental de primera magnitud que la capital ha de afrontar y que desde hace ya un tiempo está sobre la mesa de los responsables de las Administraciones y en el trabajo y estudio de los científicos.

Con el título Fosfoyesos: de su evaluación ambiental como residuo a su revalorización como recurso, este curso se extenderá hasta el jueves mostrando las distintas facetas de un problema de envergadura. El curso está dirigido por Rafael Pérez López, doctor en Ciencias de la Tierra y profesor de la Universidad de Huelva (UHU).

La comunidad científica no deja de trabajar para aportar solucionesLas aguas mareales entran en contacto con las balsas y provocan las aguas ácidasLa UHU de Huelva trabaja en su aplicación como material de construcción"

Pérez López es consciente de que la labor de los investigadores no se encuentra en el foco del interés público más inmediato que quizá está más dirigido hacia los debates políticos. Esa es la razón por la que es de sumo interés iniciativas como este curso, que permiten reflexionar sobre aspectos sumamente interesantes que se escapan de la óptica general.

Tal es así que, en su intervención ayer ante los medios de comunicación, el profesor de la UHU reconoció que "la comunidad científica trata de elaborar un plan para dar una solución con fundamento basado en la ciencia, aunque los resultados que obtenemos en los laboratorios no suelen tener trascendencia".

Pérez López mostró la amplia perspectiva que posee de un tema tan complejo, proporcionando aspectos preocupantes y otros esperanzadores. De hecho, recordó que el curso que se desarrolla hasta el jueves, tiene carácter global pues ofrece "una visión integral".

En la parte más negativa, los investigadores están dando prioridad a los problemas que generan las aguas ácidas que se originan con el contacto con las balsas de fosfoyesos. En este sentido, Pérez López indicó que "el problema es que las aguas del estuario están conectadas con el base de los fosfoyesos". Eso sucede en la dinámica mareal en la que el agua recibe las filtraciones procedentes de las balsas provocando aguas ácidas con un elevado pH. De esta manera, los científicos se están centrando en cómo evitar que se produzcan esas filtraciones que no serían posibles a través de una impermeabilización de las balsas, lo que no se hizo en la zona ya restaurada ni en el tiempo en que se procedía a depositar todos esos residuos en la ría. Esa relación entre las aguas mareales -la que viene del mar- y la contaminación procedente de las balsas queda evidenciada asimismo, en la relación existente entre el agua de la ría y la de los estanques de las propias balsas.

Los aspectos positivos apuntados por el profesor de la UHU, pueden resumirse en la idea de convertir un problema en una fuente de recursos. De este modo, López Pérez mencionó distintas opciones. Una de ellas pasa por recuperar metales, los lantánidos, que tienen interés tecnológico. De esta manera se ha llegado a extraer uranio de diferentes procesos aplicados a los fosfoyesos.

Otra opción sería usar el fosfoyeso como un arma contra el CO2 gracias al elevado nivel de calcio que posee este residuo existente en la ría del Tinto. Otras aplicaciones se dirigirían al mundo de la ingeniería civil para utilizar el fosfoyeso como material de construcción, un proyecto en el que ahora trabaja la Universidad de Huelva.

Rafael López Pérez estuvo acompañado, en su presentación ante los medios, por el vicerrector de Extensión Universitaria de la UNIA, Manuel Acosta y el director de la Sede de La Rábida, Agustín Galán.

El curso cuenta con varios bloques de contenido: el medioambiental, los riesgos de los fosfoyesos en la salud y la revalorización de los fosfoyesos. Otro de los aspectos a destacar son los jurídico-administrativos. El último día estará destinado al bloque de aspectos socioculturales y cómo los medios de comunicación influyen en la información que le llega a la sociedad.

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