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Coronavirus Huelva El Rocío, un domingo de marzo estampa de un lunes de invierno por el coronavirus

  • El santuario de la Virgen permanece cerrado. En la aldea se encuentra la población fija, que ronda los 1.500 habitantes, y los temporeros que han llegado y viven allí durante la campaña de frutos rojos

El santuario de la Virgen del Rocío cerrado y la aldea entera vacía de gente. El santuario de la Virgen del Rocío cerrado y la aldea entera vacía de gente.

El santuario de la Virgen del Rocío cerrado y la aldea entera vacía de gente. / A. Uceda (El Rocío)

Calma y silencio en la aldea del Rocío. Un paseo marismeño vacío y la puerta del santuario cerrada en un domingo de marzo dan fe de la magnitud de los acontecimientos que se viven en España. Y es que el país se halla en estado de alarma, decretado el pasado sábado por la pandemia de coronavirus.

Al lado del paseo, la vida sigue en la marisma, ajena a los acontecimientos provocados por la crisis sanitaria mundial. Los caballos marismeños pastan muy cerca del propio paseo y las aves que disfrutan del agua nadan también muy cerca de donde turistas, devotos y visitantes suelen pasear. Una pista más para poner de relieve que no hay nadie que perturbe la paz de la fauna del Parque Nacional.

En la plaza de Doñana, María José, empleada del único estanco del Rocío, cuenta a Huelva Información lo inusual del domingo que está transcurriendo. “Un día como hoy está todo lleno de gente y sin embargo no hay nadie”, sentencia entre la aceptación y la estupefacción. Así, explica que están dando servicio a los habitantes de la aldea, “como en un día entre semana”, además de unirse los trabajadores de la campaña de frutos rojos que habían empezado a llegar a la zona y que viven en casas alquiladas por los propios empresarios agrícolas mientras dura la recolección.

Este extremo lo confirma a este diario fuentes del Ayuntamiento de Almonte, si bien matizan que los temporeros estaban empezando a llegar por lo que no se puede cuantificar el número de trabajadores y trabajadoras que han logrado instalarse en la aldea para la campaña.

El día a día, aunque distinto, se sucede en el Rocío. Enfrente del estanco, una familia de siete miembros juega en el porche al bingo, tal y como comenta Pepi, que explica que son orihundos de Coria del Río pero que viven en la aldea “todo el año”. La familia llegó el viernes después de dar una vuelta a su localidad natal, para seguir su vida en la aldea. Para ellos, por el momento, la situación está siendo llevada con normalidad, buscando el entretenimiento como principal válvula de escape.

Una calle de la aldea almonteña sin una persona. Una calle de la aldea almonteña sin una persona.

Una calle de la aldea almonteña sin una persona. / A. Uceda (El Rocío)

Muy cerca, la ermita muestra las puertas cerradas, inusual en un domingo de marzo, a pesar de que la Virgen del Rocío está en Almonte por la Venida. En el paseo, dos jóvenes comen un sándwich. Son periodistas de una conocida televisión nacional, que vienen de trabajar en Matalascañas y han conseguido comida en una gasolinera, al no haber ningún establecimiento abierto.

Al cabo del rato, aparece por el paseo Anaiss, acompañada de dos amigas más, de visita turística, o en un intento de ello. Son de París y pernoctan en Sevilla. Les ha pillado el estado de alarma en la capital andaluza y habían llegado a la aldea en un coche de alquiler. No saben cuándo podrán volver a su país. Del Rocío se iban pronto, hacer unas fotos y volver a Sevilla, dicen en inglés para justificarse.

Por su parte, los vecinos prosiguen su vida como el resto de ciudadanos. Tras vaciarse la aldea de visitantes, que llegaron el pasado viernes, están tranquilos. Una vecina lo comenta: “Veíamos con miedo” que llegara tanta gente, pero “el Ayuntamiento actuó rápido”, indica. Así, tras anunciar la Policía Local por megafonía que era aconsejable que los visitantes desalojaran la aldea por el estado de alarma, o se quedarían confinados en ella, muchos visitantes se fueron ese mismo viernes o a la mañana siguiente.

“Parece un lunes de invierno”, sentencia esta vecina. Además de la ausencia de personas para ver la aldea se nota que falta el trasiego de los turistas que acuden a visitar el Parque Nacional de Doñana y que tienen como punto de partida la aldea o el centro de visitantes del Acebuche. “El turismo de naturaleza tiene mucho auge en esta época”, pero ahora, con el parque sin visitas, “no hay nadie”. Tres palabras para condensar lo que se vive con el estado de alarma.

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