Huelva

Destrozar al adversario con soldados digitales

  • El libro de Andrés Elías 'Campaña de contraste digital: la nueva arena en la batalla electoral' explica cómo en algunas elecciones operan campañas digitales sucias

Trump en uno de los eventos durante su campaña electoral. Trump en uno de los eventos durante su campaña electoral.

Trump en uno de los eventos durante su campaña electoral. / H. I. (Estados Unidos)

"¿Te has preguntado alguna vez cómo es posible que se hagan tan rápido memes de los debates?”. A esta pregunta intenta dar respuesta Andrés Elías en su libro Campaña de contraste digital: la nueva arena en la batalla electoral. Esta interesante obra, perteneciente a la colección de Beers Politics, explica cómo en algunas elecciones operan campañas digitales sucias o negativas (también llamadas de contraste), donde un equipo de “profesionales” trabajan metódicamente las fake news desde dentro para socavar al adversario e influenciar a votantes considerados persuadibles. Podría parecer ficción, pero no lo es.

Andrés Elías es el padre de Datametrix, un innovador sistema digital de análisis y predicción de intención de voto. En su trayectoria profesional ha ganado varios premios, entre ellos el considerado óscar de la consultoría política, The Napolitan Awards, por el mejor libro político e innovación tecnológica. Conoce a la perfección cómo funcionan las campañas digitales negativas para hundir al adversario, lo que le lleva a afirmar: “pagar por bots y granjas de trolles es tirar el dinero”. “Nosotros actuamos de manera estratégica para ganar la conversación digital. No utilizamos bots ni cuentas automatizadas, sino un grupo humano que trabaja desde el periodismo digital para construir operaciones digitales en el terreno”.

La realidad, sin embargo, es que las campañas de contraste existen y algunos partidos poco escrupulosos con la verdad emplean el juego sucio para vencer. Los detalles que se ofrecen a continuación proceden del libro de Andrés Elías.

La artillería en una campaña de contraste está compuesta por un ejército bots (cuentas automatizadas) y granjas de trolles. Los que se utilizan principalmente en la industria política son los bots de seguimiento (siguen a otras cuentas para inflar la popularidad de ciertos usuarios), los hubots (seres humanos que utilizan varias cuentas y que tienen como objetivo el seguimiento y el ataque) y los bots de tendencias (dominan la conversación digital artificialmente).

La potencia de estos ejércitos es descomunal, pero todavía ninguna tropa digital puede operar si no es bajo la batuta de una persona de carne y hueso. El equipo de trabajo es el factor “más importante” porque sin el elemento humano las herramientas tecnológicas no podrían cumplir su función. “Las máquinas no han podido reemplazar el análisis crítico que un consultor puede proveer a una campaña”, afirma Elías.Los servicios que ofrecen los equipos que ejecutan campaña de contrastes son, en líneas generales, sembrado de información, contención de crisis, defensa y ataque, manejo del flujo de información, inflar contenidos, insertar temas y gasear la información negativa.

La estrategia en una campaña de contraste parte de la polarización del debate porque es en ese escenario donde afloran las pasiones. “La vehemencia con que se juega en una polarización es tal que produce enfrentamientos tipo Boca vs River, se desbordan las emociones, se agrede, se desprenden los peores sentimientos humanos”. Llevado al plano digital, una estrategia de polarización replica desde las cuentas oficiales el mensaje extremo del candidato que previamente se ha instalado en la mente del elector, mientras que desde las cuentas alternativas se pretende mostrar al adversario como el extremo opuesto.En esta estrategia de polarización, los otros contendientes en liza poco o nada tienen que hacer: “polarizar la conversación digital a través de bots ayuda a mantener al candidato atacado primero en la conversación sin dale oportunidad a un tercero en disputa”.

Un contenido viralizable es la gasolina que hace funcionar las campañas sucias o negativas, y cuando más se fomente el escándalo, la exageración o la hipérbole, más rápidamente viajará por las redes sociales. El contenido tiene que estar alojado en páginas que, según Elías, cumplen varios roles: páginas que suplantan la identidad del candidato, grupos o comunidades segmentados, páginas informativas, de crítica política, de causa política, páginas que caricaturizan al candidato rival, que apoyan al candidato y páginas destinadas a atacar al adversario y a destapar aspectos negativos.

El equipo

La forma en la que se organice el equipo es clave para el éxito. Al frente ha de estar una persona de absoluta confianza que, además, sepa liderar equipos, privilegie el acceso a la información y tenga conocimientos de política y de tecnología.

Al tratarse de operaciones complejas y sofisticadas, en el equipo no todos hacen de todo, sino que los roles están bien definidos. El cartógrafo se encarga de investigar, determinar el flujo informativo y localizar a la competencia, mientras que el operador es el que libra el cuerpo a cuerpo. Entre sus funciones se encuentra detectar cada troll o bot que ataque la campaña y reportarlo para sacarlo del juego, si bien su tarea más importante es inducir a la opinión pública, fomentando comentarios tendenciosos sobre el adversario y maximizando el alcance de las publicaciones con el fin de que la gente se lleve la impresión de que el candidato para el que trabaja tiene un apoyo masivo.

El equipo lo completan los creadores de contenidos, tipo memes, videos o cualquier otro formato que cumpla con los fines propuestos. Los turnos de trabajo son desde la mañana hasta bien entrada la noche. Trabajan en espacios bunkerizados y firman contratos de confidencialidad para evitar filtraciones. Las medidas de seguridad son extremas: encriptan los teléfonos, tienen la webcam tapada con cinta, todo está bloqueado con contraseñas, utilizan un teléfono por cliente, hablan a través de personas enlace, tienen instado VPNs, programas para ubicar el ordenador o el teléfono en caso de robo, y en sus cuentas personales no pueden encontrar nada si hackean el correo o sus redes sociales.

Jamás conversan por grupos de mensajería sobre temas sensibles, todos los documentos están en PDF protegidos por contraseña y tienen a un encargado de seguridad informática para blindarlos de cualquier ataque.

Durante los turnos de trabajo, generalmente de seis horas, no disponen de dispositivos electrónicos personales y todo está monitorizado para evitar fugas de información. Se comunican por Telegram mediante un número especial.

Los operadores trabajan a turno y nunca descansa la actividad digital. La estrategia es bien sencilla: introducen la provocación para generar reacciones que aumentan la vigencia de una publicación. Una vez que el público objetivo ha sido expuesto a estos contenidos, los algoritmos se encargan del resto, mostrándole siempre estas páginas.

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