Huelva

La Cinta, jardín del Paraíso

  • La ofrenda floral convocó ayer a los onubenses ante su Patrona en la ermita de El Conquero, en una jornada inédita y desbordada de emociones, llena de color

Ofrenda a la Virgen de la Cinta en su santuario. Ofrenda a la Virgen de la Cinta en su santuario.

Ofrenda a la Virgen de la Cinta en su santuario. / Rafa del Barrio

Como jardín del Paraíso. El santuario de la Virgen de la Cinta se desbordaba ayer en belleza, exuberancia, color, luz, aromas... y, sobre todo, la devoción de Huelva a su Virgen de la Cinta.

Es la primera vez que la ofrenda floral se realiza en el santuario, este año por la pandemia del coronavirus que no ha permitido la bajada a la Santa Iglesia Catedral como el año pasado, donde tuvo lugar aquella primera ofrenda floral en el porche mercedario como antesala a su coronación canónica en 1992, cuando el legado pontificio Eduardo Martínez Somalo abrió ese reguero de amor convertido en flores.

En el santuario siempre hay flores fresca en el altar de la Patrona, que la llevan manos devotas en ese ir y venir diario de tantas muestras de fervor y agradecimiento. La ofrenda de ayer concentraba todo el afecto de un año en esa jornada en la que la Virgen debería de estar procesionando por las calles de la ciudad y que este año no ha podido ser por no permitirlo las indicaciones de las autoridades de la Junta de Andalucía, al encontrarnos aun sumergidos en este desconcierto que es la pandemia del Covid-19.

Todo un día, más allá de esa hora larga que dura tradicionalmente la ofrenda estos años. Un día completo para estar cerca de la Virgen. La entrada ordenada como en todos lo actos que se están celebrando, gel hidro-álcohóico, temperatura y distanciamiento social. Un pasillo largo y especialmente intenso aguardando a acercarse hasta la plantas de la Virgen por las naves del claustro del patio. Las tres puertas abiertas, acogedoras. La central, la llamada puerta jubilar, ya intuía lo que encontraríamos dentro en la ermita. Abierta de par en par, con guirnaldas y hermosos centros de flores.

Dentro era sentirse en el jardín del Paraíso, en este Conquero eterno, en este cielo de Huelva, más azul que ningún día.

La Virgen Chiquita de al Cinta expuesta en la ofrenda floral. La Virgen Chiquita de al Cinta expuesta en la ofrenda floral.

La Virgen Chiquita de al Cinta expuesta en la ofrenda floral. / Rafa del Barrio

Desbordaba belleza y emoción sentida. La primera mirada como siempre al entrar es a la Virgen Chiquita de la Cinta.

Radiante, sencillamente radiante. El buen gusto y acierto hizo que para esta jornada la Virgen Chiquita de la Cinta estuviese fuera del camarín de su retablo, en su mesa, más cerca de todos.

Sorprendió el poder verla sencillamente con su corona de oro, la de su coronación canónica, la que hace cien años le regaló el pueblo de Huelva por suscripción popular y realizara el joyero cordobés Rafael González Ripoll. No se ha querido dejar pasar esta efemérides.

Desbordante de hermosa. La elegancia justa. Luciendo la medalla de la ciudad, la varita de alcaldesa y la cruz pectoral del primer obispo de Huelva, Pedro Cantero Cuadrado. El Niño con la medalla del Consejo de Hermandades. Con jarras con varitas de nardos.

El santuario se iluminaba todo en una jornada de sentimientos cinteros. Ese constante caminar de gente, de abuelas que agarradas a sus nietos habían dado una gran vuelta hasta llegar a las plantas mismas de la Virgen, por estas obras que de seguro hermosearán el entorno.

Madres con sus niños que se fotografían delante del altar mayor, después de haberle puesto a la icona mural de Santa María de la Cinta las flores fresca para esta jornada de su ofrenda.

El retablo nunca se había visto tan hermoso. Solo Ella, todas las miradas ante la Virgen de la Cinta, centros de flores desde los escalones de su presbiterio para ir ascendiendo en sinfonía del mejor gusto. Guirnalda que enmarcan su pintura y en el frontal de ático todo un friso exuberante de flores. No podía estar el conjunto más acertado.

En esto todo tiene un nombre, el esfuerzo de la junta de gobierno de la Hermandad de la Cinta, y en esta ocasión la persona que ha estado al frente de su instalación como es su mayordomo, Jesús Flichi Redondo, con su equipo de colaboradores y el preciso arte del florista de la hermandad, Antonio Rivera.

Todo ha sido una conjunción hermosa.

A las doce del medio día el rector del santuario, Andrés Vázquez, procedió al rezó del Ángelus. Luego por la tarde llegó el cante de esta tierra en plegarias a la Virgen de la Cinta como ofrenda musical de quienes le cantan en la calle en su traslado.

Una antesala ni a soñar nunca tan bonita y entrañable para un 8 de septiembre deseado como cada año y especialmente distinto.

Hoy es el día de la Virgen de la Cinta y su hermandad celebrará la función principal a las 20:00, presidida por el nuevo obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, a la que asistirá el alcalde de la ciudad, Gabriel Cruz Santana, y presidirá la junta su hermano mayor, Esteban Brito López.

El alcalde Gabriel Cruz realizó la ofrenda en nombfre de la ciduad. El alcalde Gabriel Cruz realizó la ofrenda en nombfre de la ciduad.

El alcalde Gabriel Cruz realizó la ofrenda en nombfre de la ciduad. / Rafa del Barrio

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