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Entrevista

Alfonso Vargas: “La pandemia es una oportunidad para reposicionar el destino Huelva”

  • A menudo crítico y siempre certero, el Doctor y profesor de la UHU lleva décadas estudiando el comportamiento del sector turístico de una provincia a la que, cree, “aún le falta definirse”

Alfonso Vargas, sentado en un banco de la Plaza de Las Monjas de la capital.

Alfonso Vargas, sentado en un banco de la Plaza de Las Monjas de la capital. / Alberto Domínguez

El primer paso del arrepentimiento es reconocer la culpa, y bueno, habrá que hacerlo alguna vez y decirse a uno mismo: Sí, yo también tengo en mi interior a un entrenador de fútbol, a un experto en pandemias y a un gurú del turismo. Eso es tan verdad como el hecho de que ninguno lo es realmente, salvo los que lo son de verdad. Puede que ese sea el primer pecado de una provincia de la que todos saben de su potencial turístico y que, sin embargo, no termina de despegar como destino. Por eso, a lo mejor, lo más razonable es saber qué piensan los expertos, los de verdad, sobre las tareas pendientes de Huelva para convertirse en ese lugar al que los viajeros de todo el mundo quieren ir alguna vez. Por su currículum y su experiencia, Alfonso Vargas es probablemente uno de los que más saben de esto. Doctor en Ciencias Empresariales y Catedrático en el área de Organización de Empresas en la Universidad de Huelva, este onubense lleva décadas poniendo su opinión, a menudo crítica, y su conocimiento, siempre amplio, al servicio del turismo de la provincia.

-Tenemos la campaña de verano prácticamente encima. Será extraña, eso es seguro, pero ¿cuál es su previsión?

-Será atípica, lógicamente, pero menos que el año pasado. Teniendo en cuenta las limitaciones del turismo internacional, que seguirá siendo muy reducido, a nivel de turismo doméstico va a ser una buena campaña. Los indicadores que se tienen acerca de reservas e intención de viajar sitúan a Huelva en una buena posición. Estará sujeta, como el turismo en general, a lo que algunos hemos llamado el ‘efecto champán’, esa suerte de desbordamiento de una demanda que ha estado embalsada durante muchos meses por las restricciones de movilidad que todos conocemos, y de un ahorro, que también ha estado contenido todo este tiempo, que la gente va a invertir en su disfrute, en el ocio. En ese sentido, creo que la temporada de verano, sin llegar los valores pre pandemia, será razonablemente buena… si nosotros no la estropeamos, y con esto me refiero a que los datos de la pandemia en la provincia en general y en la capital en particular son malos en términos relativos.

El profesor Alfonso Vargas El profesor Alfonso Vargas

El profesor Alfonso Vargas / Alberto Domínguez

-El champán sube, pero después baja. ¿Esconde algún problema este ‘efecto’ que describe?

-Lo único perjudicial, si pudiéramos llamarlo así, es que las aguas siempre vuelven a su cauce, y aunque ese cauce no será todavía el de la pre pandemia (para entonces habrá que esperar dos o tres años), la contrapartida es volver a problemas que ya teníamos antes. Pero en general es una efecto normal, esperado y que se puede planificar minimizando esos efectos.

-¿Cómo puede aprovechar Huelva la actual situación para fijarse como destino?

-Para Huelva, la pandemia -dentro de todo lo malo que ha tenido y tiene- es una oportunidad para reposicionarse en las nuevas tendencias que se van consolidando en el comportamiento de los turistas. Esas tendencias hablan de un mayor aprecio por la naturaliza, por los espacios abiertos, por evitar aglomeraciones, y una mayor preocupación por aspectos ligados a la seguridad y la salud… Si Huelva ha podido siempre vender una cosa, y ahora con renovados argumentos, es precisamente su naturaleza, sus espacios naturales o la posibilidad de encontramos con espacios no masificados incluso a niveles de costa. Todo eso son oportunidades para reposicionar el destino y para construir un mensaje mucho más consonante con las tendencias que emanan de la pandemia.

-¿Y se aprovechará, se va a saber hacer?

-El sector hace tiempo que utiliza esos argumentos, que además no se le ha ocurrido a nadie, sino que queda evidente en los resultados de las encuestas que se realizan y en los que sistemáticamente el atributo más valorado de la provincia es precisamente su patrimonio natural. Nuestros paisajes, nuestra biodiversidad… Quizás lo que quepa ahora es reforzar más ese mensaje. Por ejemplo, la pandemia ha creado una nueva cohorte de ecoturistas, un concepto que se han visto incrementado durante este tiempo, y Hueva tiene espacios de enorme valor (pensemos en la Sierra como elemento más evidente) para potenciar ese segmento. ¿Qué cabe hacer? Como digo, reforzar aquellos mensajes que más conecten con esas nuevas referencias del turismo post pandemia.

-¿Hasta qué punto es importante atraer mucho turismo, aunque sean ecoturistas, si lo que se vende es precisamente espacios no masificados, tranquilidad, etc.?

-La gente va a donde quiere ir, eso está claro, pero depende mucho de lo que el destino les ofrezca. Por ejemplo, hay determinados destinos en los que la gente se queja del turismo de borrachera. Para que lo haya, además de una demanda es porque se ofrece algo para atraerlo. Lo congruente es no tener una oferta para atraer a ese tipo de público si lo que queremos es no tenerlo. Lo importante es saber, y eso es algo que seguimos sin tener bien definido en Huelva, cuál es el tipo de público que queremos atraer, porque al final toda la promoción, las acciones de marketing, cómo el propio destino se organiza, las ofertas que plantea… dependerán del tipo de turista que más te conviene o es más acorde con la personalidad de tu destino. Si ahora estamos observando que hay una tendencia en la demanda que está favoreciendo que exista esa figura del ecoturista, deberíamos plantear acciones de promoción y ofertas específicas conforme a las necesidades de este tipo de turistas. El mercado no funciona ofreciendo todo tipo de experiencias a todos, ese es un planteamiento anticuado del que no hemos podido abstraernos hasta hace poco, sino que necesitamos ser mucho más selectivos, sabiendo qué público queremos atraer, planteando las acciones de forma consonante  con sus características y sus necesidades. Se trata de actuar congruentemente con lo que queremos. Luego, como te dije al principio, vendrá quien quiera, pero hay que tener un plan.

-¿Cuál cree que es el perfil de turista que que hay que atraer a Huelva?

-Huelva es muy diversa, una provincia muy completa. Podríamos incluso decir que es un multidestino: sol y playa en verano, la Sierra y otros espacios naturales para otros épocas del año, zonas de interior con cosas muy interesantes que ofrecer… Seguramente tenemos que plantearnos el tipo de público que más nos conveniene en cada época del año. Uno de los males del turismo, también en nuestra provincia, es la estacionalidad, y para romper con eso lo primero es tener la posibilidad de atraer turistas la mayor parte de año. Eso es algo que nosotros podemos hacerlo, por esos recursos con que contamos y por el clima que tenemos, una bendición de la naturaleza que permite realizar con confort climático actividades prácticamente todo el año. Un ejemplo: otro de los segmentos que con la pandemia está repuntando es el de los llamados nómadas digitales, que se van moviendo por el país, incluso al extranjero, y pueden trabajar remotamente. Es un fenómeno que ha llegado para quedarse, y no son pocos los destinos que están apostando, con planes muy agresivos, para atraer a este público. En Canarias por ejemplo, con todos los handicaps que tiene para estos nómadas digitales por su carácter insular, han sabido llenar los hoteles cuando no iba nadie. Es un momento idóneo para apostar por eso, aunque ya seguramente llegamos tarde.

-Siempre se ha mostrado muy crítico por cómo se ha llevado la política turística por parte de las instituciones. ¿Está mejorando su visión al respecto?

-Sí a las dos cosas. Sí a mi punto de vista crítico, y sí está mejorando precisamente por un paso que se ha dado recientemente y que puede ser muy positivo. Mi crítica se ha dirigido siempre a que el turismo no solo hay que promocionarlo, sino también gestionarlo. Si tienes un problema con las banderas azules en las playas, como tuvimos hace unos años, no es un problema de promoción, sino de que no se está gestionando bien. Si decimos que nuestra oferta turística es de gran calidad hay que acreditarlo, y eso se hace con certificaciones. Nosotros por ejemplo tenemos muy pocos certificados Q de Calidad Turística, el más importante a nivel nacional, así que no podemos presumir de una calidad que no está reconocida. Eso es un problema de gestión del destino y del propio destino, al final, porque si promocionamos el paraíso y la gente no lo encuentra porque no se gestionan bien los servicios o las infraestructuras estamos tirando piedras contra nuestro propio tejado. Es un boomerang que a la larga se nos vuelve en contra. Dicho esto, la Diputación ha dado un paso muy importante de forma reciente, como es su adhesión a la Red de Destinos Turísticos Inteligentes, que permitirá hacer todo un diagnóstico de la provincia de Huelva como destino turístico sustentado en cinco pilares: la gobernanza (la gestión del destino), la tecnología, la innovación, la sostenibilidad y la accesibilidad. En función de ese diagnóstico se determinarán los pasos para avanzar en esos cinco ejes. Naturalmente llevará un tiempo porque es un proceso complejo, pero el paso es esencial, porque al final lo importante, lo primero, es recabar todos los datos para comprender tus problemas y tomar las mejores decisiones posibles. No puedes tomarlas en base a la intuición o la experiencia . La lógica que sustenta esta red es el uso intensivo de datos que apoyen la toma de decisiones, también en el campo de la promoción y el marketing. Creo que ese puede ser el principio para avanzar y empezar a resolver nuestros problemas.

-¿Y la formación?

-Uno de los retos de nuestro turismo es su profesionalización, es una condición sine qua non para competir. Eso debe estar en el plan de desarrollo de un destino turístico. Tiene que ver con lo que decíamos antes: no basta con decir que tenemos un destino turístico de calidad, sino serlo de verdad. Tiene su dificultad, porque es verdad que el turismo tiene un alto componente de estacionalidad, de temporalidad, una actividad limitada en el tiempo que hace difícil la profesionalización. Si conseguimos avanzar en resolver la dolencia de la estacionalidad nos será más fácil profesionalizar el recurso humano.

-¿Y cómo se resuelve el problema de la estacionalidad?

-De la estacionalidad se lleva hablando años y si no se ha resuelto ya es porque no es fácil. Las personas pueden viajar cuando pueden viajar, eso está clarísimo y condiciona todo lo demás. Pero, ligándolo con lo que decíamos hace un rato sobre la diversidad que caracteriza el destino Huelva, cuando nació la marca ‘Huelva la Luz’ se armó todo un discurso que también enlazara con ese problema de la estacionalidad ligándola a las posibilidades que tiene la provincia, precisamente por sus condiciones climáticas, de poder realizar actividades con confort prácticamente todo el año, y además al aire libre, que fíjate lo importante que es ahora. Eso es precisamente lo que tenemos que tratar de armar: una oferta en ese sentido. Sabiendo que tendrá sus picos y sus valles, que hay tiempos en que la gente puede viajar más y menos, pero sabiendo que hay un segmento de mercado para todo el año.

-No debe ser fácil venir a Huelva con una hora y media de tren desde Sevilla. ¿En qué medida afecta al turismo la carencia de infraestructuras?

-Todo lo que sea facilitar la vida al turista es bienvenido y juega a favor del desarrollo del sector. Lo que pasa con el tema de las infraestructuras, al menos así lo pienso yo, es que hay que ponerlas al servicio del modelo turístico que tú quieres. Si quieres un turismo tradicional de masas, tipo Costa del Sol, naturalmente necesitas aeropuerto, AVE y lo que haga falta, y cuanto más mejor. No quiero decir que eso no sea necesario si apostamos por otra cosa, pero lo fundamental, el punto de arranque, es saber al modelo que aspiramos, y a partir de ahí priorizar cuáles son las infraestructuras más necesarias. En Huelva estamos permanentemente llorando por lo mismo, y alguna vez habrá que dejar de llorar y reivindicar lo que sea necesario según lo que queramos para la provincia y sobre todo ponernos a trabajar en acciones que funcionen en el corto plazo, porque la gente tiene que vivir ahora. No podemos estar esperando a que llegue el AVE, si es que llega, dentro de no sé cuántos años. Hay que hacer algo para que la gente trabaje y viva en este momento, que lo haga ahora.

-¿Y si es a la inversa, que el turismo sea el que demande unas infraestructuras para poder venir a Huelva?

-Sí, claro que es posible, pero fíjate que, en lo que los trenes se refiere, en las encuestas de Coyuntura Turística de Andalucía no aparece en ningún momento que sea un especial problema para la gente, entre otras razones porque la gran mayoría viene en coche. Obviamente, cuanta más fuerza, más argumentos tengamos en la reivindicación de una infraestructura, tanto mejor. Pero insisto en la idea anterior. Hay un paso previo que no nos podemos saltar: ¿Qué es lo que queremos para el turismo de la provincia? ¿Cuál es el modelo? ¿Queremos ser Benidorm o queremos otra cosa? En Huelva hemos tenido, y en parte seguimos teniendo, la irrepetible oportunidad de construir algo diferente, porque llegamos tarde al ‘boom’ turístico. Naturalmente, la provincia de Huelva no tiene los niveles de densidad de otros destinos, y esa no masificación es una ventaja relativa que no debemos perder. No se trata de cantidades, ese patrón de turismo es de otro tiempo, sino de calidad. No importa tanto el número de turistas como el rendimiento económico que estos generan, y ahí tampoco vamos bien. Huelva es la provincia andaluza donde el nivel de gasto medio del turista es más bajo. La pregunta es por qué. ¿Somos capaces de darles una oferta para que gasten? ¿A qué tipo de turistas estamos atrayendo? A veces ocurre que la gente tiene ganas de hacer cosas pero no encuentra esa oferta que necesita. Eso nos lleva a lo que hablábamos antes: hay que definir bien a quiénes ueremos atraer e ir a por ello.

-En ese sentido, otro déficit importante de la provincia ha sido siempre el turismo internacional..

-El turista extranjero deja más dinero, en general. La pandemia ha truncado una tendencia que iba siendo positiva en los últimos años. Hablamos de que en 2019 un 30% de las pernoctaciones en hoteles eran de turistas internacionales. Ese era un buen dato. Hay una conciencia clara de que el turismo internacional es importante, sin olvidar que el nacional ha sido y seguirá siendo esencial para nosotros, porque además es bastante fiel.

-¿Escuchan las empresas, las instituciones, los organismos públicos, las ideas y las propuestas que llegan desde el mundo académico?

-Ahí te puedo hablar de sensaciones, y la mía es que, desde luego, no nos escuchan mucho. Uno de los asuntos pendientes en el destino Huelva es la interconexión entre los diferentes agentes que forman parte de ese complejo mosaico que llamamos ‘turismo’. Por simplificarlo: administraciones públicas, empresas y agentes del conocimiento. La interrelación con la Universidad de Huelva es muy débil en ese punto. Tengo la impresión de que, aunque quizás nosotros tenemos que hacer otro tipo de esfuerzo de difusión, ese puente no se ha terminado de construir con eficacia. Pero creo que se hará, porque al final la necesidad terminará imponiéndose.

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