Festival de Cine de Sevilla

La "poesía" del silbo gomero en la cinta de mafiosos del rumano Corneliu Porumboiu

  • Sevilla acoge el estreno español de 'La Gomera', el atípico 'thriller' que representa a Rumanía en los Oscar inspirado por el lenguaje silbado de la isla canaria

Corneliu Porumboiu y Agustí Villaronga ante la Torre del Oro. Corneliu Porumboiu y Agustí Villaronga ante la Torre del Oro.

Corneliu Porumboiu y Agustí Villaronga ante la Torre del Oro. / Belén Vargas

El director Corneliu Porumboiu (Vaslui, Rumanía, 1975) ha presentado en el Festival de Sevilla La Gomera, un thriller atípico con el que representa a su país en los Oscar. La trama se inspira en el idioma del silbo gomero que Cristi, el policía corrupto y descreído que interpreta Vlad Ivanov, intenta aprender en la isla canaria para poder engañar a sus compañeros y liberar a un hombre de negocios encerrado en una cárcel de Rumanía por blanquear dinero.

La misión se la encarga el capo de los narcos al que da vida el también director mallorquín Agustí Villaronga (Pan negro), al que Porumboiu eligió "por su porte aristocrático. Pensé que podía dar a su personaje un toque diferente a los típicos gánsters de las películas. No quería repetir el estereotipo de los mafiosos. Así que le invité a un casting y salió todo muy bien", afirmó en el Festival de Sevilla, donde la cinta tuvo su estreno español. Villaronga, por su parte, celebró en la rueda de prensa "la comodidad del rodaje, fue todo muy fácil, yo me dejaba sorprender continuamente por Porumboiu".

El filme, que está pasando con gran éxito por distintos festivales europeos, supone el trabajo de mayor envergadura presupuestaria del autor de Police, Adjective, cinta de 2009 en la que ya aparecía el personaje de Cristi y que se hizo con varios premios importantes en el Festival de Cannes, entre ellos el de Mejor película en la sección paralela Una cierta mirada.

"Oír el silbo gomero es como escuchar a los pájaros. Es un lenguaje muy antiguo, de origen desconocido y que tiene algo poético. He leído y estudiado mucho sobre él para rodar esta película", explicó el director sobre este particular código secreto que juega un papel esencial en una enrevesada trama que incorpora dinero negro, tráfico de drogas, arias de ópera, amores imposibles y una tensión entre paisajes ("me gusta mostrar La Gomera como un paraíso que se va volviendo cada vez más peligroso", Rumanía y Singapur).

Porumboiu homenajea explícitamente a las películas del cine clásico que marcaron su infancia -de Psicosis y Centauros del desierto a Gilda, el nombre que elige en un determinado momento la femme fatale de la cinta para crearse una identidad falsa de prostituta de lujo- y reflexiona sobre el papel del cine y la posibilidad del engaño para construir otras vidas y relatos así como sobre la atracción por el dinero en todos los componentes -incluida la iglesia- de una sociedad donde personajes como el de la madre miran con nostalgia los años del régimen comunista.

Con un humor y una atmósfera que recuerdan al cine de Jarmusch y los Coen, el director se mofa de los clichés en su tratamiento del noir y encadena situaciones absurdas que le dan a la trama una inconfundible textura. La presencia constante de cámaras de videovigilancia y teléfonos móviles le permite hablar del modo en que una sociedad antaño vigilada por Ceaucescu se muestra igualmente controlada en el período democrático. "Vivimos en un mundo donde cada vez nos vigilan más. Las cámaras se crearon para crear historias pero se han convertido en un elemento de control y de poder. También los móviles han hecho que perdamos privacidad porque cualquiera puede grabarnos con ellos por la calle".

La historia es asimismo un homenaje a la mujer fuerte. "Aquí creo un triángulo formado por tres mujeres icónicas: la madre de Cristi, su jefa y la novia del gánster de la que se enamora. Las tres toman decisiones por él y hacen avanzar la trama", dijo el director.

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