seff 2016- El director de 'Saint Laurent' presenta su última obra en Sevilla fuera de concurso

En ausencia de motivaciones

  • Bertrand Bonello construye en 'Nocturama' un relato de terror sobre un grupo de adolescentes que decide colocar bombas en el centro de París

Bonello en su aplaudido regreso Bonello en  su aplaudido regreso

Bonello en su aplaudido regreso / D.S.

El realizador francés Bertrand Bonello (Niza, 1968) presentó ayer en el Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF) su sobrecogedora película Nocturama, un filme que narra cómo un grupo de adolescentes desencantados, de distinta procedencia social, se dedica a poner bombas en sitios simbólicos del centro de París. Bonello recalcó que la cinta, que no fue admitida en Cannes por su delicado contenido pero se presentó finalmente en San Sebastián y en Toronto, "cuenta cosas distintas de las que ocurrieron en la capital francesa", pese a lo cual no logró convencer al director del certamen galo de esa falta de correspondencia con la masacre de noviembre de 2015.

"La película ha resultado bastante polémica e incluso ha generado reacciones violentas, algunas muy cerca del insulto, hasta han dicho que se trata de una película fascista", declaró al ser preguntado en un encuentro con la prensa sobre cómo afronta esas críticas: "Son tantas que si tuviera que contestarlas todas no tendría tiempo para hacer otra cosa", ironizó. Lo cierto es que Bonello empezó a escribir la historia de Nocturama en 2010 pero no la rodó hasta el verano de 2015, "y entre medias filmé otros proyectos, como Saint Laurent". En noviembre ya había una primera versión de montaje, de modo que, aseguró, "la película es previa a los atentados, que no sé si la han perjudicado o no pero sin duda la hacen más compleja, le dan una bruma especial, y todo eso ha sido especialmente complicado en Francia". De ahí que Bonello agradeciera a José Luis Cienfuegos que el festival que dirige le haya dado la oportunidad de mostrarla "como lo que es, exclusivamente como cine. Estoy muy contento de presentar en Sevilla esta cinta tan particular donde he intentado retratar el fin de una era".

Músico antes que cineasta -"aprendí a leer los pentagramas antes que las letras"-, aclaró que siempre que escribe un guión compone a la vez la banda sonora, ya que su relación con la música es "más fluida y natural" que con el celuloide: "Para mí la música siempre cuenta algo, no es un elemento ilustrativo ni decorativo sino plenamente narrativo".

La atmósfera sonora es, sin duda, una de las grandes bazas de Nocturama, una historia que su autor estructura en dos niveles: la primera parte de la cinta ocurre en el terreno de lo real y recoge los preparativos y la materialización del ataque, de día, en espacios abiertos, con mucha acción, y cuenta con una música compuesta por el propio Bonello; la segunda parte se desarrolla en el claustrofóbico espacio de un centro comercial de lujo, de noche, y ahí Bonello, además de partituras y canciones de otros compositores, introduce videojuegos, disfraces, espejos y hasta un momento absolutamente teatral al ritmo del tema My way... "Quería trabajar en dos niveles de conciencia, navegar entre esas dos dimensiones porque me parece que es algo que forma parte de la experiencia del sujeto contemporáneo. Pretendía mantener esa ambigüedad ya que en el mundo en el que vivimos es difícil percibir la diferencia entre lo real y lo virtual", abundó el cineasta en el coloquio posterior a la proyección de la cinta en los cines Nervión.

Entre las referencias cinematográficas que la crítica ha ligado a este nuevo proyecto del aplaudido director de L'Apollonide destaca Elephant, de Gus Van Sant, el relato de otra matanza a cargo de adolescentes, en ese caso en un instituto. Bonello, sin embargo, cree que Nocturama tiene más que ver con Río Bravo, la cinta de Howard Hawks en la que los personajes soportan una tensa espera durante un encierro. La tensión que se va generando hasta explotar es clave en esta película "de gestos a veces muy punk" donde los protagonistas -con los que trabajó nueve meses y entre los que había jóvenes con experiencia en el cine y debutantes absolutos- encarnan "esa mezcla de rebeldía y pasividad propia de estos tiempos".

La víspera el director francés ya cautivó al público del SEFF en la sesión dedicada a tres de sus cortometrajes: Sarah Winchester (2016), un encargo de la Opera de París donde también firma la música, Where the boys are (2010), otra mirada al universo de la adolescencia femenina, y Cindy, the doll is mine (2005), un homenaje a Cindy Sherman con Asia Argento emulando a la icónica fotógrafa.

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