Provincia

El día en que la izquierda ganó el poder en los ayuntamientos

  • El 3 de abril de 1979, Carlos Díaz inició 16 años de alcalde y Pedro Pacheco un largo periodo de 24. El de Puerto Real, José Antonio Barroso, aún es el primer edil

Entonces no se estilaba votar en domingo. El martes, 3 de abril de 1979, día plenamente laborable, los españoles recién salidos de la dictadura fueron convocados a elegir sus ayuntamientos democráticamente, por primera vez desde la II República, más de cuarenta años antes. Pero a pesar del estímulo que podría suponer recobrar la alegría de votar, más la guinda de poder faltar al trabajo unas horas, la abstención en la provincia de Cádiz fue del 43,21 por ciento. Una barbaridad.

El día 4, la provincia pudo enterarse por la primera página del Diario de Cádiz que la izquierda volvería a gobernar la totalidad de sus grandes municipios, después de más de cuarenta años de alcaldes designados a dedo por la derecha. La UCD de Adolfo Suárez había ganado en algunos de ellos, incluyendo la capital gaditana, pero los izquierdistas ya sabían que iban a pactar en toda España. Y así fue 17 días después, cuando se constituyeron los ayuntamientos.

Los resultados, vistos en la distancia, resultan llamativos. En Cádiz ganó UCD, como queda ya dicho, pero finalmente, con el apoyo de PSA y PCE, resultó elegido Carlos Díaz, que inauguró así un largo periodo de 16 años de mandato. En Jerez también empezó el aún más largo reinado democrático de Pedro Pacheco, que encabezó la lista más votada, pero necesitó también en este caso la abstención de comunistas y socialistas para salir alcalde con sus únicos 8 concejales. En Algeciras, fue el candidato comunista Francisco Esteban Bautista quien se constituyó en la gran sorpresa y logró el bastón de mando con el apoyo expreso también de los socialistas y del PSA.

Los datos de las tres grandes poblaciones ejemplificaban ya la división ideológica y política de la provincia, que era también evidente en el ámbito más reducido de la Bahía. En lo que después fue la Mancomunidad ya se dio la gran diversidad, que abarcaba casi todo el abanico de partidos y que se ha prolongado hasta ahora. En realidad, la parte triste de la historia la protagonizó UCD, votado mayoritariamente en muchos lugares, pero orillado por la fuerza del pacto de izquierda. Así, en San Fernando salió alcalde el candidato del Partido Socialista de Andalucía, el recordado Fernando Rodríguez Viaña; en Puerto Real, el del Partido de los Trabajadores de Andalucía, el entonces joven y luego incombustible José Antonio Barroso;  en El Puerto, el comunista Antonio Álvarez Herrera; en Rota, Fernando Martín Tejedor, del PSOE. El caso más extraordinario lo protagonizó Chiclana, donde terminó gobernando como más votado el último alcalde del periodo franquista, Agustín Herrero Muñoz, que se presentó bajo la etiqueta de independiente. En cuanto a la otra población entonces con más de 45.000 habitantes, el PCE ganó las elecciones y a la postre la alcaldía de Sanlúcar con José Luis Medina Lapieza.

La provincia de Cádiz tenía entonces 42 municipios  (ahora hay 44, tras la independencia posterior de Benalup-Casas Viejas y de San José del Valle), lo que daba un total elegible de 678 concejales, bastantes menos de los 724 que se elegirán el próximo 22 de mayo. El resumen de los datos de entonces decía que la UCD consiguió una pírrica mayoría de concejales en 16 municipios, el PSOE en 15, el PCE y PTA en cuatro, candidaturas independientes  en dos, y el PSA en uno.

A pesar de aquel batiburrillo efervescente con ribetes históricos y las negociaciones desenfrenadas que siguieron en las fechas posteriores, hasta un total de 21 municipios, es decir, la mitad de los de la provincia, salieron del 3 de abril con el alcalde decidido, la mayoría de ellos pertenecientes a la Sierra o a La Janda. Este era el caso de la cuna del socialismo gaditano moderno, Alcalá de los Gazules, donde venció Francisco Aído, padre de la ex ministra de Igualdad. O de Barbate, donde comenzó a gobernar Serafín Núñez, protagonista de una carrera brillante hasta que fue descabalgado por su propio partido, el PSOE, por su implicación en el 'caso Puerto Plata', germen del escándalo Juan Guerra. Los resultados más rotundos fueron los del PSOE en Castellar, donde la lista encabezada por Antonio González Espinosa logró 10 de los 11 concejales (el otro fue para UCD) y el triunfo arrollador de otro histórico, Antonio Morillo Crespo, que sacó en Vejer 14 concejales por tres únicamente del PSOE. UCD también obtuvo, entre otras, las alcaldías de Chipiona, Algar, Benaocaz, El Gastor, Prado del Rey, Torre Alháquime, Villaluenga y Zahara.

Lo que siguió a los fríos datos fueron dos semanas de negociación, con un resultado casi conocido previamente y pocas sorpresas de última hora, que culminaron en sesiones de constitución muy emotivas en algunos casos, y premonitorias de futuras actitudes en otras. El jueves 19 de abril se constituyeron los ayuntamientos democráticos. La capital vivió un pleno a tenor con la significación histórica. Los concejales de izquierdas fueron coreando los votos que iba sumando Carlos Díaz, un militante muy mayor, Antonio Chico, pidió que se borraron recuerdos franquistas y se homenajeara a Fermín Salvochea, se sucedieron los gritos de "unidad" y se acabó cantando La Internacional.

En Jerez, Pedro Pacheco tuvo que conformarse con la abstención enfadada de socialistas y comunistas, y los primeros sacaron un comunicado crítico en el mismo día en que hacían posible la alcaldía para Pacheco, a cuenta del reparto de tenencias de alcaldía. Las relaciones fueron mal desde el principio, como se ve. En El Puerto, el poeta Rafael Alberti no se quiso perder la toma de posesión de su compañero de partido Antonio Alvarez. San Fernando vivió una sesión plácida acorde con el talante y la bonhomía de Fernando Rodríguez. En Puerto Real, un abarrotado salón oyó los primeros vítores de José Antonio Barroso como alcalde a la clase obrera y a una Andalucía libre.

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