El único bar de Huelva donde puedes pesarte antes y después de comer está en este pequeño pueblo
Se trata de una taberna con todo el encanto andaluz donde se despachan cortes de caza y recetas tradicionales serranas, y donde arrancarán una sonrisa al comensal
Volvió a su pueblo tras diez años y ha creado la tienda gourmet que todos quieren visitar en Aracena
La venta de Huelva que pilla de camino a la sierra por una antigua carretera nacional con paisajes de postal
Si hablamos de buena cocina en la sierra, a la mente se nos vienen lugares premiados, grandes templos gastronómicos donde la buena mesa es una experiencia segura. Pero adentrarse en pueblos menos conocidos de Huelva (no por ello menos especiales) es una tarea casi obligatoria: visitar sus bares, sus tascas, sus tabernas… y, a veces, solo a veces, alguna logra despertarnos una simpatía especial.
Taberna Bretones. Un nombre curioso, porque podríamos pensar que guarda relación con el gentilicio francés de origen celta. Nada más lejos de la realidad: es el apellido de su gerente, Juan Miguel Bretones, quien ha conseguido convertir una taberna de Los Marines, con años de recorrido, en un lugar capaz de arrancar una sonrisa al comensal: Es el único que dispone de una antigua báscula hospitalaria para poder pesarte antes y después de comer.
Metidos en faena, la chef Mercedes López es puro talento. Sin formación académica, ha sabido comprender la materia prima de la sierra y manejar las recetas con la solvencia de quien lleva toda una vida tras los fogones. Una carrera de fondo. Juan Miguel ha tenido el acierto (y la suerte) de ficharla.
Mercedes es una mujer hecha a sí misma en lo culinario, con una historia de superación que añade peso a su cocina: un maldito cáncer estuvo a punto de apartarla de los fogones, pero ella fue más fuerte.
El dominio de los cortes de caza y de las recetas tradicionales serranas por parte del equipo de Bretones es notable: guisos de gamo, de ciervo, elaboraciones con chipirones o setas y, cómo no, cerdo ibérico, rey indiscutible de la zona.
Conviene recordar que no estamos ante un restaurante al uso: aquí no hay grandes pompas ni camareros con camisa y corbata. Es una taberna, con todo su encanto andaluz: el póster de la Virgen de Gracia, patrona del pueblo, la pizarra con los fuera de carta, el expositor de bolsas de snacks…
Todo contribuye a esa sensación de autenticidad. Pero la verdadera magia de Bretones comienza, sin duda, cuando la comida llega a la mesa.
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