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El joven Jesús Blanco sí cree en la salvación de la Olímpica

Jesús Blanco se marcha de un jugador del Antoniano, ayer en Valverde. Jesús Blanco se marcha de un jugador del Antoniano, ayer en Valverde.

Jesús Blanco se marcha de un jugador del Antoniano, ayer en Valverde. / j. monterroso

Tiene 19 años y una personalidad aplastante. Jesús Blanco se convirtió en la gran esperanza valverdeña para la recta final de temporada. Y lo hizo por méritos propios. Aprovechó el adiós de Cata y, con dos goles, borró todos sus recuerdos. Hace tanto de aquello, que las joyas ya no brillan igual. Jesús sí lo hizo ayer. Primero, desbordando oportunismo; y más tarde, presumiendo de eficacia.

Se presentaron repartidos. Uno, en el 28'; y otro, en el minuto 68. Entre tanto, imagínense los fantasmas que sobrevolaron el Javier López. Docenas. Pero el joven extremo valverdeño no iba a permitir más sombras y trazó su plan. En la primera mitad, cogió un servicio de Zambrano que no iba para nadie y, entre la espalda de la defensa y las barbas del portero, lo transformó en gol. El segundo tuvo más belleza que pillería. Y en la frontera del área cruzó un latigazo lejos de Bellido.

Blanco fue el futbolista del encuentro, pero sería injusto no destacar el sacrificio de un conjunto plagado de bajas. Y por encima de todos, un nombre: Paco. Lo acaparó todo. Fue la avanzadilla de una defensa provista de escudos y el kilómetro cero de la creación de su equipo. No demasiado fluida, como viene siendo una constante, pero sí muy efectiva. Restando los goles, un disparo franco de Samu que se llevó un defensa a córner y un trallazo de Paco desde muy lejos que palomiteó el portero rival fueron las otras balas valverdeñas.

El Antoniano perdió, pero pudo empatar y ganar si valoramos la peligrosidad de sus ocasiones. Dos balones a la madera (Ibra, en propia puerta; y Jesús, de cabeza) y otros dos escupidos desde la misma línea de gol por Zambrano y Josué. No era el día, pese a que el comienzo del choque fue prometedor para los rojillos, con rápidas transiciones y envenenadas penetraciones. Como casi siempre, por la misma banda. Sí, la derecha. La otra noticia estuvo en los estrenos. La Olímpica presentó a sus tres nuevos jugadores: Jorge, Josué y Javier Ordóñez. El primero tuvo agallas, el segundo no gozó de tiempo y el tercero se fue sin calificar. Serán los que, junto a Jesús Blanco, comanden la esperanza de la salvación para la Olímpica Valverdeña, que, ayer, al menos, tomó un poco de aire.

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