Crónica de la segunda noche de semifinales: La lluvia no arruina una noche llena de emoción sobre las tablas
'La Guillotina', 'Hasta la pócima', 'Los fatiguitas' y 'Dumbo' presentan sus credenciales de cara a la Gran Final del sábado
En Huelva nunca hemos sido de rentabilizar nuestro carnaval, de monetizarlo más allá de los premios o el precio de las butacas. No llevamos camisetas con las frases de nuestros históricos, ni coleccionamos funkos con los tipos de quien gana. Somos más de guardar las chapas que nos regalan en un cajón, como un recuerdo de un febrero que fue.
Pero este año la organización se ha propuesto algo diferente. Se ha propuesto que los carnavaleros llevemos nuestras letras por bandera en una totebag, que nuestros vecinos sepan lo que es el Carnaval Colombino cuando nos vean sacar las llaves en el portal o que a los imanes de la torre Eiffel o el Coliseo se sume uno de nuestro Gran Teatro. Son detalles. Pero detalles que ayudan a que el Carnaval Colombino salga de nuestras tablas.
La segunda noche de semifinales empezó oscura y lluviosa. La borrasca Leonardo no auguraba demasiado público en una sesión donde solo competían cuatro grupos, ya que el coro venía como invitado al haber pasado a la final automáticamente tras las preliminares.
Arrancaron las coplas con la comparsa sevillana Dumbo. Una comparsa inclusiva que incluye en su puesta en escena a una signante durante todo el repertorio, con el objetivo de acercar el carnaval a las personas sordas.
En su primer pasodoble personificaba el maltrato que sufre la sanidad para terminar con un remate dedicado a los hospitales andaluces y esos nombres como Juan Ramón o Sofía. En la segunda letra giraron hacia la educación, lanzando un mensaje directo a las familias y denunciando que el respeto a los otros se aprende en casa. Los cuplés, dedicados a la Casa Real y a Donald Trump, se quedaron en un plano más discreto, pero remataron un estribillo pegadizo.
Estos payasos dieron paso a las brujas de la peña Los Entonaos de Hasta la pócima. Un grupo que sigue sorprendiendo en su puesta en escena gracias a la confección de sus tipos.
El primer pasodoble fue para Huelva, «la cuna de cada mañana», a la que quieren cada día, pero sobre todo en carnaval. Después llegó uno de los momentos más emotivos de la noche. El grupo arrancaba a cantar, pero Horacio Blanco, su autor, no. El grupo le sorprendía con un pasodoble escrito por su hermano, José Antonio, en el que honraban su figura como carnavalero y letrista de chirigotas. La emoción no abandonó al grupo y continuaron con la tanda de cupletinas.
Con una estética muy cuidada regresó La guillotina. La comparsa de Bollullos del Condado llegó para presentar todas sus cartas de cara a la final.
Su primer pasodoble fue un auténtico regalo visual, cantándole a Huelva a través de sus infinitos tonos de azul y calando en el sentimiento onubense. En el segundo cambiaron radicalmente el registro para lanzar una crítica feroz contra el neofranquismo y la juventud que apoya a la dictadura. En las cupletinas bajaron su particular guillotina para hacer humor con sus propios compañeros de modalidad.
El coro de Huelva trajo el veneno en su tango. Dame Veneno regresa como grupo invitado después de cantar en preliminares y su pase automático a la final.
En la primera letra jugaron con su propio tipo para analizar los distintos "venenos" que nos rodean, mientras que en el segundo tango hicieron una comparación entre los santos y los políticos actuales. El grupo brilla en los tangos, pero baja en los cuplés. Una tanda muy floja que resta al conjunto, aunque consiguen remontar con el estribillo.
Para cerrar esta noche de coplas irrumpieron sobre las tablas Los Fatiguitas. Completamente dentro del tipo, hicieron acto de presencia cargando un paso de ensayo.
Su primer pasodoble fue una letra dedicada a lo que sienten cuando ven a sus hijos vistiendo su disfraz junto a ellos en el pasacalle. El segundo fue un pasodoble muy crítico con la gestión de la alcaldesa, Pilar Miranda, en el que la animaban a dejar atrás las siglas y los partidos para centrarse en Huelva, en sus barrios y su gente. Una letra que levantó al teatro y que la propia alcaldesa recibió en el patio de butacas. En los cuplés sacaron la artillería de última hora con un cuplé dedicado a la borrasca Leonardo y a Joaquín Pérez ‘El Portonazo’. El estribillo volvió a cambiar en ambas ocasiones, dándole carga a Diego Arenas y al público después.
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