La meteorología tiene una gran importancia en la incidencia

  • Es pronto para determinar si los cambios en la aparición del polen responden al cambio climático

Aún es pronto para saber si el cambio climático está afectando a la presencia de los pólenes en nuestro ambiente. Para ello es necesario el estudio de datos recopilados durante al menos dos décadas, así que aún es pronto para la situación en Huelva. En todo caso, el profesor del Departamento de Biología Ambiental de la Universidad de Huelva Pablo Hidalgo señala que las diferentes condiciones meteorológicas tienen su efecto en la aparición más o menos tardía de los distintos pólenes. Hidalgo recordó que hace un par de años, el temido polen del olivo, que suele iniciarse a mediados o finales de abril, hizo acto de presencia a finales de marzo. De hecho, 2006 fue un año excepcional en lo que respecta a las alergias primaverales por la antelación de las altas temperaturas y unas precipitaciones muy estratégicamente situadas en la primavera.

Desde un punto de vista más genérico, Hidalgo recuerda que las altas temperaturas siempre favorecen la polinización que, por el contrario, se retiene cuando el calor mitiga. La presencia de las lluvias hace que también se precipite al suelo el polen y una vez que éste toca suelo, ya no suele resuspenderse. La lluvia, el alimento de las plantas, pueden reforzar la polinización. Eso sucede con la muy alérgica parietaria. Ésta es una planta que suele vivir con poco suelo, generalmente en grietas de paredes, por lo que cuando recibe el agua de lluvia, revive y a los dos o tres días de la precipitación, produce nuevas flores con la emisión de sus temidos pólenes.

Otras condiciones meteorológicas repercuten en la incidencia de un polen en cuestión y por ende, de la presencia de alergias. Un caso muy llamativo es el del olivo. En Huelva se encuentra principalmente en el Condado y de alguna manera puede llegar a la capital. Sin embargo, el régimen de vientos de que reina en nuestra provincia, hace que ese polen habitualmente se desplace hacia el Este, es decir, hacia la provincia de Sevilla por lo que poco de él llega hasta nuestra capital. Si el viento viniera del Este, la carga de polen de olivo no sólo provendría de los olivos del Condado, sino del Aljarafe sevillano, aunque como ya se ha comentado, esas circunstancias se dan raramente.

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