Recreativo

El Decano necesita 1,8 millones de euros extra por cada temporada en Segunda B

  • El club arranca cada campaña con menos un millón por los pagos anuales de la deuda más el déficit estructural que genera la SAD en la categoría

Vista general del Nuevo Colombino en el encuentro contra la Balompédica Linense de la presente temporada. Vista general del Nuevo Colombino en el encuentro contra la Balompédica Linense de la presente temporada.

Vista general del Nuevo Colombino en el encuentro contra la Balompédica Linense de la presente temporada. / Alberto Domínguez (Huelva)

La Segunda B es una división deficitaria para clubes como el Recreativo, con una envergadura y una estructura muy superior a lo que supone la categoría. Desde el coste de sus categorías inferiores al mantenimiento por muy básico que sea de sus instalaciones y el personal necesario implican unos gastos que no se cubren con los ingresos ordinarios que pueda obtener. Abrir el Nuevo Colombino cada quince días o tener la Ciudad Deportiva en unas condiciones al menos aceptables más los trabajadores necesarios para ello está fuera de los costes normales de la Segunda B. Forma parte de la mochila con la que carga un club con una dimensión mayor a la de la mayor parte de sus competidores. Y no solo le afecta al Recre. Es la misma situación a la que se enfrentan el Córdoba, el Real Murcia o el Badajoz, entre otros. Todos ellos asumen pérdidas anuales a cuenta de un futuro ascenso.

Para el Decano, competir en Segunda B supone asumir año tras año pérdidas hasta recuperar una plaza en la LFP. No es ningún descubrimiento. Ya en el informe para el plan de viabilidad redactado por la consultora externa AFI en diciembre de 2018 quedó fijado el déficit estructural generado en unos 700.000 euros por temporada para una plantilla de 1,5 millones de euros. Todo lo que sea subir de esas cantidades para alcanzar a rivales como el Badajoz, el Córdoba, el Marbella, el UCAM o el Cartagena, con plantillas más caras que la albiazul, implica incrementar esas pérdidas.

En este sentido, el Decano ha sido capaz en los últimos cinco años de reducir sus pérdidas desde los 1,065 millones de la 2015/16, los 2,36 de la 16/17 y los 1,28 de la 17/18, todas ellas con el embargo sobre sus cuentas, a los 700.000 euros de la 18/19 que se presentarán en la Junta de abril y la previsión de rondar con mucho esfuerzo los 500.000 en la actual campaña, dentro ya de los parámetros que fijaba el informe de AFI.

A todo ello, el Recre suma, según los datos a los que ha tenido acceso Huelva Información, algo más de un millón de euros de amortización anual de su deuda. El Decano, según los cálculos de sus administradores, parte cada temporada con un millón de euros en negativo. Es la cantidad necesaria para el pago de sus compromisos, el concurso de acreedores, devolución de préstamos y obligaciones con ex trabajadores y otras mercantiles asociadas a su actividad; además del convenio singular con Hacienda.

Nunca comienza a cero, lo hace con menos un millón. El concurso debe estar pagado en 2021, el convenio con Hacienda en 2026 y la deuda con Eurosamop en 2022. Son los plazos en los que irá soltando el lastre de la deuda, aumentando su margen de maniobra y acortando la brecha con los ingresos. Si en el mejor de los casos es capaz de ingresar dos millones de euros en Segunda B, como sucede esta temporada, y uno está hipotecado antes de empezar es imposible no asumir pérdidas por el propio coste mínimo que tiene la entidad al margen de la inversión en la plantilla.

En una categoría como la Segunda B, en la que los ingresos son tan limitados y pese al importante incremento de los últimos tiempos, la deuda estructural condena al club a generar pérdidas de forma anual. Es un círculo del que resulta complicado salir. Ajustar el coste de la plantilla a los ingresos mínimos garantizados condenaría al club a pelear por eludir el descenso a Tercera División sin garantías de evitarlo y además tendría de nuevo incidencia sobre los ingresos, que tenderían a bajar más y por lo tanto a reducir la capacidad. Al final el empobrecimiento generaría déficit igualmente.

La alternativa es controlar los gastos, potenciar los ingresos y llevar el déficit estructural al mínimo mientras se van amortizando las partidas de deuda con las fechas marcadas o se produce un ascenso que libere económicamente al club.

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