Zufre, la sencilla explicación de la grandeza de una peña taurina
Temporada taurina 2026
Javier Zulueta enseña una 'madura' filosofía personal y profesional en la peña taurina Luis Vilches
Sigue teniendo Zufre ese encanto de sus noches taurinas en sábado. La de ayer tarde era de probar afición en la que coger carretera y manta para no faltar a una cita que es indudablemente apetecida.
Los grajos volando bajo y eso…un frio del carajo. Frio, lluvia y kilómetros para enredarte una vez más en ese premio que significa la cercanía del aficionado. De esos buenos aficionados que cada año hacen de ese salón municipal el encuentro de gentes del toro. Y además echando la pata alante de tú a tú frente a un Villarreal-Madrid por la tele. ¡Manda carallo!
Periodistas, toreros y sobre todo aficionados de verdad porque aun con la ausencia de kilometraje a sus espaldas hay que estar al lado de una peña sencilla pero orgullosa de ese legado que un pueblo recogidito de la serranía onubense hace camino cada año en torno a La Fiesta. Guadalupe, la presidenta le agradecía a Javier Maya que todo pueda estar en su sitio.
En su sitio estaba Javier Zulueta para echar adelante una preciosa charla con el compañero Javier García Baquero. El torero sevillano era el invitado principal de una tarde noche en la que terminó sorprendiendo por la templanza de sus repuestas, la confianza plena en sus posibilidades como matador de toros y desde luego la madurez de vida que es capaz de ofrecer un chiquillo de veinte años. Fuera del ruedo Zuleta aleja pensamientos de torero protegido, cuidado en su carrera y afianza la visión de un torero al que le queda por desafiar un futuro duro pero ilusionante.
Sonó sincero Zulueta cuando esgrimió su visión profesional ante el toro como la de hacer algo con lo que esté uno disfrutando. “Si ya de por sí estás en un lugar que es duro, que exige sacrificio, que te pide cosas que en un contexto normal la vida no te pide, no se puede entender que aceptes todo eso si realmente no te hace feliz ser torero”.
Imágenes y vivencias taurinas comentadas “desde el recuerdo que siempre tuve en mi casa de lo que significaba el mundo del toro. A mi abuelo paterno apenas lo disfruté.; el materno, Lebrija, fue puntillero de la plaza de Sevilla y si tengo más imagenes de afición. Y sobre todo esas imágenes de niño del patio de cuadrillas de La Maestranza”, remataba Zulueta en las primeras series de la noche.
Más tarde, el debut, la familia, los padres. La educación. “Mis padres me hacen ser cada día una persona normal. Sin dejar que te sientes superior ni inferior. Que disfrute con normalidad de mi profesión de torero. Pienso que debemos sentirnos personas antes que toreros. Muchas veces se nos pregunta a cuanto hemos tenido que renunciar de infancia o de juventud por ser toreros y pienso que no renunciamos a nada o realmente a poco. Simplemente cambiamos opciones. A mis amigos les gusta ¡r de viaje o salir y a mí me gusta entrenar. Es simple y siempre llegamos al mismo punto, a lo de ser feliz viviendo”, decía este sevillano que poco a poco embelesaba al público. También a la madurez temprana se le puede llamar temple y este Zulueta fue dejando precisamente esos en sus respuestas. Temple y normalidad para responder a la cadenciosa entrevista que el otro Javier iba dejando sobre la noche.
Tampoco esquivó respuesta sobre su apoderamiento. “Cuando a Ramón no le renuevan Sevilla realmente me lo tomé con normalidad. Mi entorno no tanto; parecía que se había acabado el mundo pero esto hay que entenderlo como que el que tiene que ganarse el sitio soy yo. Que tu apoderado sea el hombre fuerte en La Maestranza ayuda por supuesto, pero cuando ha salido el utrero o el toro ese no nos conoce a ninguno ni sabe de nuestras realidades. Mi meta es triunfar y llegar hasta donde el toreo me deje llegar. El trabajo es denso porque yo quiero ser figura del toreo. ¿Que qué es ser figura?, pues hacer que la gente te siga, te quiera ver, que la tauromaquia gire en torno a ti. Se puede ser torero de público o de aficionados. Yo quiero ser torero de aficionados pero que me sigan los públicos. Eso es ser figura y yo quiero conseguirlo. Mi sueño es Morante. Desde siempre. Desde chiquillo que no pensaba en ser torero”.
Aun cuando el frio se ha adueñado de la noche a la peña Luis Vilches le queda cuerda para alargar la jornada. Convivencia; los rangos se igualan. La modestia ensalza la grandeza de aficionados. Lupe, la presidenta, reparte plato en mano lo que va saliendo de cocina. Los demás arriman el hombro reponiendo tapas. La carretera espera minutos más allá. Para abajo camino de Huelva, otra vez la pena que acongoja. Que revive y explica sentimientos entre la compaña y el comentario hacia la peña; “esta gente son para comérsela”, dice el compañero. Pues sí, para comérselos de admiración por esa afición que transmiten. También para comerse las tortas de manteca que Javier Maya ha puesto en el petate de vuelta a casa a la hora que salen los lobos.
Siempre Zufre en el corazón de nuestra ruta de periodismo y noticias. Siempre Zufre en la admiración a ellos y desde luego a tanta peña como afortunadamente se adueña del invierno taurino onubense. Bendita gloria de afición. Seguimos.
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