"No hay consuelo": Aljaraque e Isla Cristina se vuelcan en un adiós multitudinario a los fallecidos en el accidente ferroviario
La parroquia de Nuestra Señora del Mar, en el barrio isleño de La Punta del Caimán y el pabellón de deportes de Aljaraque se convirtieron este jueves en epicentro del dolor colectivo
Dolor y desolación en Aljaraque: Las fotos de la desgarradora despedida a la familia Zamorano fallecida en Adamuz
Cientos de vecinos de Aljaraque despedían este jueves a los cuatro miembros de la familia Zamorano Álvarez --un matrimonio, su hijo y un sobrino-- que perdieron la vida en el accidente ferroviario de Adamuz del pasado domingo. La familia, muy conocida y querida en Aljaraque, y en la vecina Punta Umbría, de donde era natural la madre, Cristina Álvarez, recibía el calor de todo el pueblo aljaraqueño en el pabellón municipal de deportes Alcalde Juan Manuel Orta Prieto, el mismo lugar que acogía horas antes la capilla ardiente para vear a las víctimas.
La misa de entierro comenzaba este jueves a las 11:00 y la familia estuvo arropada en todo momento por los vecinos y los equipos de Gobierno del Ayuntamiento de Aljaraque y del Ayuntamiento de Punta Umbría, donde eran muy conocidos y queridos, ya que la madre, además de ser originaria de este pueblo, regentaba un comercio en la localidad puntaumbrieña.
A las afueras del pabellón se colocaba un grupo de niños con globos, que soltaron a la salida de los féretros mientras lloraban desconsolados. El silencio solo se vio roto por los lamentos y gritos de dolor por los familiares que saben que nunca más volverán a verlos y que se abrazaban con un llanto desgarrador.
Durante la noche previa, ya miles de vecinos pasaron por las instalaciones del pabellón para sumarse a las muestras de condolencia, apoyo y cercanía hacia la querida familia. El alcalde de Aljaraque, Adrián Cano, acompañado por el presidente de la Diputación, David Toscano, y por el resto del equipo de gobierno, trasladó personalmente sus condolencias a los familiares, poniéndose a su disposición "para todo aquello que fuese necesario". "Aljaraque ha enmudecido, porque además era una familia muy querida y trabajadora. No hay consuelo. No sé qué palabras de consuelo se pueden usar", remarcaba. El Ayuntamiento de Aljaraque expresaba así su "más sentido pésame y acompañamiento" a las familias y seres queridos, uniéndose "al dolor" de todo el municipio "en estos difíciles momentos".
Por su parte, el Ayuntamiento de Punta Umbría ha puesto a disposición de los afectados por el acccidente un dispositivo especial de atención para ofrecer apoyo psicológico y social tanto a los familiares de los fallecidos, como a los supervivientes y a sus entornos más cercanos. El alcalde de Punta Umbría, José Carlos Hernández Cansino, ha señalado que ya ha trasladado personalmente este ofrecimiento a los familiares.
"Tengo un trocito de mar", el último adiós de Isla Cristina a Pepi y Ana
La parroquia de Nuestra Señora del Mar, en el barrio isleño de La Punta del Caimán, también convirtió este jueves en el epicentro del dolor colectivo de todo un pueblo. Cientos de vecinos acompañaron a la familia de Pepi Sosa Casado y Ana Martín Sosa, madre e hija, fallecidas en el terrible accidente ferroviario de Adamuz, en una ceremonia cargada de emoción contenida y profundo recogimiento.
Desde primera hora de la mañana, el templo se quedó pequeño. Dentro, los bancos repletos; fuera, decenas de personas aguardaban en absoluto silencio, arropando a una familia rota. Apenas se escuchaban susurros. Solo el tañer de las campanas y algún sollozo rompían la quietud de una despedida que paralizó al municipio.
El funeral fue oficiado por el párroco José Luis López Reyes y se desarrolló en la estricta intimidad, como solicitó previamente la familia. El Ayuntamiento activó un dispositivo municipal especial con la participación de Policía Local, Protección Civil y Cruz Roja, que garantizó el normal desarrollo de la jornada.
A la salida del acto, el alcalde, Jenaro Orta, destacó visiblemente emocionado la dimensión humana de lo vivido: "Ver a tantísima gente confirma que prácticamente todo el pueblo ha estado volcado apoyando a la familia". El primer edil añadió que "cuando alguien se va de forma natural ya es duro, pero cuando se va de esta manera, se multiplica por cien", y subrayó que ambas eran "personas muy queridas, muy cercanas, con muchísimos amigos, tanto en el mundo del deporte, como en el del carnaval".
El momento más emotivo llegó a la salida de los féretros. Por expreso deseo de Carlos, esposo de Pepi y padre de Ana, el silencio se rompió con la interpretación del pasodoble "Tengo un trocito de mar" a cargo de la murga del FAE, agrupación carnavalera a la que pertenece Carlos. La letra, convertida por unos momentos en himno sentimental de la localidad y popularizada a lo largo de los últimos años en toda España por el famoso cantante local Manuel Carrasco, fue cantada con un nudo en la garganta por sus compañeros.
La escena concluyó con un largo y atronador aplauso. Después, los féretros fueron trasladados al tanatorio de Isla Cristina para su incineración. El pueblo, una vez más, volvió a quedar en silencio.
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