Juan Antonio Cordero, un trabajador incansable que fue clave para que los niños de Punta Umbría tuvieran un instituto para poder continuar sus estudios

Docente, concejal, cinéfilo y comprometido con su pueblo, su trayectoria vital refleja décadas de trabajo, fe y servicio a la comunidad puntaumbrieña

Juan Carlos Cordero. / M. G.

Hace muy poco tiempo estuve ingresado en el Hospital Juan Ramón Jiménez por una caída que tuve. En la cama de al lado estaba un señor al que acompañaba su hermano, Rafael Conde, con el que entablé una buena amistad porque hablábamos mucho sobre Punta Umbría, ya que ellos tenían muchos amigos en el pueblo. Y entre esos amigos me nombraron a Juan Cordero, al que yo conozco desde hace mucho tiempo, pero me contó algo de él que yo no sabía y que me intereso mucho. Por eso, la siguiente vez que lo vi por la calle le propuse incluirlo en la galería de personas relevantes de nuestra querida Punta Umbría.

Yo sabía muchas cosas de Juan Antonio, por ejemplo, que mucha gente lo conoce en el pueblo cariñosamente como Juan Toalla, un apodo que viene de su abuelo y de su padre, cuando era patrón de pesca en Isla Cristina. Pero no conocía su afición gran cinéfila. Y es que Juan realizó varias películas como aficionado pero, según me cuentan los que las vieron, estaban muy bien hechas y gustaron mucho.

Él nació en Huelva en 1948 y sus padres, Antonio Cordero y Angustias Gutiérrez, eran de Isla Cristina. Son dos hermanos, él, que estudió Magisterio; y su hermana Inés, que es médica. De pequeño estuvo en el colegio de doña Concha y don Antonio Alaminos para, más tarde, ir interno al colegio de los Hermanos Maristas de Huelva, donde realizó el bachiller y guarda muy buen recuerdo de esa etapa ya lejana. Después, debido a su vocación por la enseñanza, hizo el sacrificio de ir diariamente a la capital en la canoa para asistir a la escuela de Magisterio. Y ese fue el motivo principal para presentarse a las elecciones municipales y, desde el ayuntamiento, poder luchar por tener un instituto en Punta Umbría, que al final se consiguió, y no solo uno, sino dos. Él recuerda lo mal que lo pasó teniendo que ir diariamente a Huelva en la canoa con frío y lluvia. Por eso, lo hizo, para que los niños de Punta Umbría, al terminar en los colegios, no se tuvieran que poner a trabajar o hacer lo que hizo él de ir en la canoa a Huelva, porque aún no existía la carretera. Pero no fue solo eso, además fue concejal de Educación, de Cultura, de Turismo y de Personal.

Antes de entrar en el ayuntamiento y antes de dar clases trabajó en el ambulatorio durante cuatro años. Juan ha sido siempre una persona muy trabajadora y muy involucrada con los necesitados. Dio clases en varios colegios como en el San Sebastián de aquí del pueblo y también en Ayamonte, en El Campillo, en Huelva capital, en Almonte, Isla Cristina y algunos más.

Es muy católico, pero no solo de “boquilla”, sino un verdadero católico practicante y en la actualidad está al servicio de la parroquia en todas las actividades que esta realiza y que él compagina con sus aficiones a la pintura, la fotografía, la música y el ciclismo, que siempre le gustó mucho, así como viajar.

Hoy en día, aunque tiene su tiempo muy repartido y ocupado, siempre que puede busca un hueco para caminar y para su familia, para su encantadora esposa Loli, que le acompaña en todo y para el resto de su familia, ya que tiene cuatro hijos y dos nietos a los que adora.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último