El pigargo europeo se hace serrano en Huelva
El avistamiento de un ejemplar por tercera vez consecutiva por parte de Javier Vázquez confirma las visitas a la comarca de esta gran ave
Afortunadamente, son muchas las aves que sobrevuelan los cielos del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, aportando riqueza biológica y biodiversidad. Ya en 1995, Miguel Ferrer proponía en las Jornadas del Patrimonio de la Sierra celebradas en Galaroza la reintroducción del águila imperial en nuestra Sierra, donde tenemos la suerte de contar con especies como el impresionante buitre negro, entre otras joyas. Contamos con un espacio natural protegido en el que conviven multitud de especies silvestres con el ser humano. Muchas de ellas son residentes durante todo el año, mientras que otras vienen únicamente en determinadas épocas del año, como ocurre con algunas aves. Entre estos viajeros itinerantes, hay ejemplos conocidos muy patentes como son los milanos reales propios de otoño e invierno, o los vencejos en primavera y verano. Pero también existen casos excepcionales de especies que, ya sea por su escasez o por hallarse en ubicaciones atípicas, se consideran “rarezas” en el mundo de la ornitología.
En esta comarca, además, ocasionalmente se reportan algunas de estas “rarezas” que atraen el interés de los amantes de las aves. Entre estos hallazgos, los ornitólogos destacan un treparriscos avistado en el Castillo de Aracena en 2010 (una pequeña ave propia de zonas rocosas de alta montaña del norte de España), un colimbo grande en el embalse de Aracena en 2019 (ave acuática propia de zonas frías del norte de Europa) o un ejemplar de ibis eremita en 2024 y que poco después fue abatido por cazadores en Fregenal de la Sierra (Badajoz), según las crónicas.
Entre estos visitantes se ha avistado recientemente un caso excepcional, ya que se trata del mayor águila de Europa, un pigargo europeo (Haliaeetus albicilla). El pigargo europeo es una rapaz con casi tres metros de envergadura y unos 4 kilos de peso, con una cola blanca y un pico amarillo de gran tamaño. Suele ocupar hábitats costeros, marismas y ríos del norte de Europa, y recientemente España y Francia. Tiene una dieta basada principalmente en peces, aves acuáticas y carroña, establece sus territorios en las proximidades de grandes masas de agua. Durante los inviernos son frecuentes desplazamientos migratorios hacia el sur, por ello en esta época es cuando más citas se registran en España. No debe confundirse con el águila pescadora, otra especie que ha frecuentado el embalse de Aracena, donde un ejemplar procedente de Alemania invernó durante al menos 8 años consecutivos.
El dato de la presencia de esta especie en el Parque Natural data de enero de 2024, cuando los propietarios de una finca cercana a los embalses de Zufre y Aracena grabaron una rapaz de gran tamaño que no fueron capaces de identificar. Recurrieron entonces a la Asociación Lutra para consultar si se trataba de un posible juvenil de águila imperial ibérica. Tras corroborarlo con otros profesionales de la ornitología, se pudo confirmar que se trataba de un pigargo europeo juvenil. En un primer momento existió la sospecha de que podía tratarse de uno de los ejemplares liberados por GREFA (Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat) en el norte de España, donde desarrolla un proyecto de reintroducción. Sin embargo, posteriormente se pudo comprobar que ninguno de sus pigargos se encontraba en la Sierra onubense y derivaron la consulta a proyectos de otros países. Finalmente, resultó provenir de Francia, al haber nacido de un nido gestionado por el proyecto Aigles du Léman que se ubica al noreste de este país.
La estancia de ‘Moselle’ en La Sierra
Los responsables de este proyecto pudieron confirmar gracias al emisor GPS colocado en el dorso del pigargo que se trataba de Moselle, una hembra nacida en libertad en 2023. Tras viajar por diferentes países de Europa y la costa mediterránea, acabó su travesía en la Sierra Morena onubense por primera vez en enero de 2024, cuando fue filmado volando sobre las dehesas de esta comarca. Desde entonces Moselle ha visitado la Sierra de Aracena en dos ocasiones más, en las temporadas invernales de 2024-2025 y 2025-2026. En la primera de ellas, no se tuvo constancia alguna de su visita más allá de las ubicaciones enviadas por su emisor GPS. Sin embargo, en este último invierno ha sido cuando Javier Vázquez, veterinario de la Asociación Lutra, ha podido obtener varias fotografías y filmaciones detalladas del ejemplar.
Vázquez ha seguido con pasión el paso del pigargo por la comarca. Su trabajo de observación y análisis ha estado trufado de sensaciones que sólo aparecen cuando se es testigo de un hecho histórico o cuando se percibe la satisfacción del deber cumplido. Su profesionalidad le ha llevado a destinar horas de dedicación para documentar, conocer y profundizar en esta visita que ya hace a ‘Moselle’ un miembro más de la avifauna serrana, ejemplar destacado de nuestros cielos, aunque sea esporádicamente.
En el conjunto de imágenes que ha ido obteniendo durante las labores de seguimiento, se ha podido filmar a este pigargo sobrevolando las dehesas y montes del entorno cercano de los embalses, donde obtiene su alimento. En algunas de ellas se le ha visto interactuar con otras aves, como gansos del Nilo o garzas reales. Esto hace sospechar a Vázquez que “durante sus estancias aquí podría estar alimentándose de aves acuáticas y peces”. Su comportamiento también ha sido especialmente seguido, ya que “en determinadas ocasiones decide pasar minutos descansando en la orilla observando a su alrededor, mientras que al atardecer parece retirarse a zonas de arboleda y roquedos algo más alejados de los embalses”.
Todos los datos que se van obteniendo de las observaciones, se van remitiendo a los responsables franceses de Moselle para aportar información de la biología de este ejemplar durante sus invernadas en nuestra comarca serrana. De igual forma, ellos remiten información georreferenciada de las ubicaciones enviadas por el emisor GPS para poder comprobar que se encuentra en buen estado, con un nivel de actividad normal, qué puntos utiliza para descansar o en qué zonas podría estar obteniendo su alimento. Los miembros de la asociación esperan próximamente obtener información más detallada de la dieta de esta gran rapaz.
Este tipo de información compartida con otros profesionales de la conservación permite llevar un seguimiento detallado de los movimientos y la actividad de los ejemplares marcados. “El marcaje de individuos concretos dentro de una población hace posible obtener datos sobre las migraciones, tendencias poblacionales o posibles amenazas a las que se exponen las especies silvestres, por lo que el avistamiento de especies singulares y su posterior comunicación a los equipos responsables del seguimiento facilita la obtención de datos que, de otra forma, pasarían desapercibidos”, explica Vázquez.
La Asociación Lutra y su dedicación al medio ambiente serrano
Javier Vázquez es uno de los miembros más activos de la Asociación Lutra, una entidad destinada al estudio y conservación de la naturaleza en el entorno de la Sierra de Aracena. Colabora activamente con algunas labores de conservación del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, además de desarrollar estudios de investigación de manera conjunta con entidades como la Universidad de Córdoba o la de Huelva. Desde sus inicios en 2015, el seguimiento de fauna ha supuesto uno de los pilares básicos de sus actuaciones, aportando la información obtenida a los organismos competentes en materia de medio ambiente. Por otro lado, desarrolla otro tipo de actividades, como labores de educación y concienciación, actividades divulgativas o intervenciones de rescates de fauna herida.
Entre sus acciones, el seguimiento de aves supone una labor que de manera continua desarrolla durante todas las épocas del año, dado que la observación directa o las escuchas a distancia suelen ser la principal fuente de información para estas especies. También el uso de cámaras de fototrampeo aporta información complementaria, especialmente en ubicaciones de uso predecible, como son los posibles posaderos o los puntos de alimentación de aves carroñeras autorizados, así como el estudio de rastros.
En este caso, el socio aportador de esta valiosa información, Javier Vázquez, es doctor en veterinaria de fauna e inspector veterinario de Aracena. Desde hace décadas está formándose de manera continua en materia de conservación e investigación sobre especies silvestres. Desde su infancia ha orientado toda su trayectoria tanto académica como profesional al estudio y conservación de la naturaleza. Gracias a la participación en congresos y jornadas científicas, se mantiene en contacto con profesionales de diferentes disciplinas, no perdiendo la relación con las últimas técnicas y la actualidad de las ciencias biológicas. Mediante visitas realizadas a otros espacios naturales de España y otros países, “trata de conocer las problemáticas y casuísticas de la relación hombre-naturaleza en cada una de estas localizaciones”, según sus propias palabras, contribuyendo de manera destacada al conocimiento de la biodiversidad en la serranía onubense.
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