El Portil: ¿condenado a esperar décadas para solucionar la pérdida de arena? Las claves de un proceso geológico que no entiende de parches según Juan Antonio Morales
A diferencia del resto del litoral, El Portil es "distinto" por su dependencia de la Flecha. Morales explica que existen canales entre los bajos arenosos por donde el oleaje entra con una fuerza deformada, castigando la zona que tiene justo enfrente
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La imagen de El Portil tras el paso del temporal Leonardo esta semana fue desoladora. Casas derrumbadas, pasarelas inexistentes y un sentimiento de impotencia que ha cristalizado en una "manifestación multitudinara" convocada para la próxima semana en Huelva. Sin embargo, tras el drama humano y los daños materiales ocasionados por los últimos temporales en playas como la portileña u otras, como La Antilla, Mazagón o Matalascañas, existe una realidad geológica inmutable. Juan Antonio Morales, Catedrático de Geología de la Universidad de Huelva, explica por qué algunas playas se recuperarán solas y por qué El Portil vive una situación "excepcional".
La sucesión de 13 borrascas en esta temporada 2025-26 ha impedido que la costa onubense respire. Según explica Morales, la arena de la playa pasa por ciclos estacionales: "En invierno, los temporales arrancan la arena de la parte alta y se la llevan hacia las zonas más profundas; en verano, el buen tiempo la devuelve a la orilla".
El problema de este 2026 es que el ciclo se ha quebrado. "Al encadenar tantos temporales, al oleaje de buen tiempo no le da tiempo a recuperar la arena. En playas con paseo marítimo, como La Antilla o Mazagón, al no haber dunas de donde extraer arena de forma natural, el mar ataca directamente a las estructuras".
A diferencia del resto del litoral, El Portil es "distinto" por su dependencia de la Flecha. Morales explica que existen canales entre los bajos arenosos por donde el oleaje entra con una fuerza deformada, castigando la zona que tiene justo enfrente.
"Antiguamente, el canal estaba frente al chalet de 'Chamaco', que era la zona más afectada. Pero como la Flecha sigue creciendo hacia el este, esa zona ya está protegida", señala el experto. La paradoja es que ese mismo crecimiento natural es el que ha sentenciado a la urbanización Riomar, una de las más afectada de El Portil hoy: "El crecimiento ha desplazado los canales justo frente a la urbanización. Además, la arena que se erosiona cae al canal de marea y la corriente la saca hacia fuera, dificultando que la playa se recupere sola".
¿Hay solución real?
Para Morales, el proceso no es irreversible, pero sí desesperadamente lento para un vecino que ve peligrar su vivienda. "El retorno lo marca el ritmo de la naturaleza. El Portil se recuperará cuando la Flecha crezca lo suficiente como para dejar esa zona protegida, pero estamos hablando de un proceso que puede tardar décadas". Ante el hartazgo vecinal, el catedrático es claro sobre las soluciones técnicas en un entorno de paraje natural: "No se pueden construir espigones porque cortarían la salida de la marea. Y las escolleras funcionarían tan solo como parches temporales para evitar que el mar arranque las casas".
La opción de las aportaciones de arena sería una solución inmediata, aunque funcionaría "como un parche cíclico", dice. "La otra opción sería expropiar la primera línea y echar las construcciones hacia atrás, pero es una medida carísima e impopular". Mientras la Flecha sigue su curso milimétrico, los vecinos de El Portil se preparan para llevar su protesta a las calles de Huelva, exigiendo soluciones humanas a un problema que, por ahora, solo parece tener tiempos geológicos.
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