Venida de la Blanca Paloma La Virgen del Rocío comienza hoy un nuevo traslado hasta su pueblo

  • La aldea acogerá a numerosos rocieros para acompañar a la Blanca Paloma por las diferentes calles exornadas antes de emprender el Camino de los Llanos siete años después

La Virgen del Rocío vestida de Pastora aguarda en su ermita para el traslado de hoy. La Virgen del Rocío vestida de Pastora aguarda en su ermita para el traslado de hoy.

La Virgen del Rocío vestida de Pastora aguarda en su ermita para el traslado de hoy. / Canterla

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El Rocío ya es un éxtasis. Y Almonte un corazón en ebullición. Las emociones no caben en un pecho que llora el sueño de siete años. Ya el reloj no marca las horas porque el tiempo solo lo saben los hijos de la Virgen. La Venida de la Blanca Paloma solo se explica entre lágrimas devotas que se derraman en la medalla que dibuja su cara fina. Ahí está el secreto del amor a una Madre que se envolverá de nuevo entre el misterio de su pueblo que la hace Reina, Pastora y Patrona en una jornada que se guardará en la historia del mundo rociero.

En pleno Año Jubilar –que ya es perpetuo cada siete años– y enmarcado en el centenario de la coronación canónica, la Virgen del Rocío tomará hoy rumbo hasta Almonte acompañada por un número incontable de devotos. Una vez que el Rocío Chico ha servido estos días para alimentar el alma en tono marismeño, la emoción seguirá a flor de piel durante los próximos nueves meses en los que la Virgen protagonizará una nueva estampa en el interior de la parroquia de la Asunción de Almonte ante los ojos de sus vecinos y miles de peregrinos.

Previamente a que la Blanca Paloma, ataviada de pastora, cruce el dintel de su santuario para recorrer un camino lleno de flores y de luz, en el interior de la ermita se celebrará a las 10:00 la solemne función del voto que estará presidida por el obispo de la Diócesis de Huelva, José Vilaplana. Al cante estará el coro de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Bormujos. Una vez que finalice la misa tendrá lugar una procesión eucarística alrededor del santuario con un cortejo que abrirá el grupo de tamborileros almonteños. A partir de ahí no hay nada escrito. Todo está por descifrar y descubrir. Serán los propios devotos locales los que decidan a qué hora saltarán la reja para coger a la Virgen y comenzar así un traslado que se alargará durante la tarde por la aldea, a la luz de la luna por el Camino de los Llanos, y con las claras de la mañana por Almonte.

La aldea iluminada con los adornos dispuestos para la Venida de la Blanca Paloma. La aldea iluminada con los adornos dispuestos para la Venida de la Blanca Paloma.

La aldea iluminada con los adornos dispuestos para la Venida de la Blanca Paloma. / Ayuntamiento de Almonte

Este hecho histórico que vivirá el mundo rociero hoy y mañana viene produciéndose desde 1949 cada siete años, aunque existen numerosos documentos desde 1607 que cuentan un evento parecido. Los motivos de los antiguos traslados se enmarcaban en la ayuda divina para superar epidemias, guerras, sequías o el hambre. Hoy día ya no se entiende que la Virgen protagonice la Venida con el arrope de miles y miles de rocieros.

Cuando la luz del día se refleje en su cara en unas horas, la Blanca Paloma discurrirá por la explanada de la ermita, la calle Moguer, el Real –donde una hay una cúpula cuidada al detalle junto a la Hermandad de Huelva–, la calle La Romería y la Plaza del Eucaliptal hasta llegar a la casa hermandad de Gines, donde se vivirán momentos para el recuerdo. Esta parte del recorrido finalizará –cuando el sol no pinte el cielo marismeño– a la altura de la casa hermandad de Madrid donde las camaristas cubrirán a la Virgen del Rocío –en un tradicional acto– con el capote y el pañito, realizados por Mamé de la Vega. Dos prendas para que el polvo del Camino de los Llanos no dañe en ningún momento la imagen y salvaguarde su estado natural. El camino por la aldea será un trayecto de dos kilómetros colmado de flores de papel de seda blanca sobre los tradicionales palos cubiertos de romero. Este recorrido cuenta con siete arcos y dos bóvedas: en la Hermandad de Huelva, el Bar María, y las calles Ajolí, Avenida de los Ánsares, Vetalengua, Águila Imperial y Santolalla.

Una vez que la Virgen finalice este camino y esté ataviada para resguardarse del polvo, recorrerá 15 kilómetros bajo el manto de estrellas. El pueblo de Almonte recibirá a la Blanca Palomas sobre las seis de la mañana. Desde el Alto del Chaparral su rostro será descubierto y comenzará un lento camino por las calles del municipio. También bajo el adorno de innumerables exornos de flores de papel y arcos que guiarán a la Patrona hasta la Catedral Efímera levantada en la plaza principal. Son 4,5 kilómetros y medio de guirnaldas de luces durante su itinerario por Almonte para que finalmente llegue hasta la parroquia de la Asunción.

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