La Venida de la Virgen del Rocío José Manuel Vega: “Fuimos a contrarreloj pero nunca pensé que el trabajo saldría mal”

  • Se ha convertido en uno de los protagonistas del próximo traslado de la Blanca Paloma a Almonte por ser el confeccionador del nuevo traje de pastora que llevará la imagen

José Manuel Vega, con los patrones del guardapolvo que llevará la Virgen en el traslado. José Manuel Vega, con los patrones del guardapolvo que llevará la Virgen en el traslado.

José Manuel Vega, con los patrones del guardapolvo que llevará la Virgen en el traslado. / Canterla (Almonte)

–¿Cuándo arrancó la idea de un nuevo traje de pastora para la Virgen?

–La saya me la encargaron en 2013 cuando la Virgen hacía su regreso a El Rocío. Es un proyecto que viene por lo tanto, de lejos desde la última venida. Surge a raíz de una gracia que le fue concedida a una familia. En agradecimiento quiso regalarle una saya de pastora y acordaron que para el próximo traslado, le regalarían esa donación.

–¿Hacía mucho tiempo que no se le cambiaba el traje de pastora a la Virgen?

–Lo que hacía mucho tiempo que no se cambiaba era la esclavina pero sí se cambiaba de saya, manto y de sombrero, al igual que el Niño que cada vez que hay un traslado estrena su traje de pastor.

–Usted ha trabajado sobre un antiguo manto del siglo XVIII. ¿Fue complicado el trabajo en un tejido tan antiguo?

–Efectivamente; en 2011 aparece un manto en el santuario. Era un manto pequeño de camarín y estaba hecho en un espolín del siglo XVIII. La saya está compuesta por tres piezas y se han utilizado las piezas que estaban en mejores condiciones. El tejido estaba bastante deteriorado de manera que lo que se ha hecho ha sido enriquecerlo para resaltar los dibujos del brocado, con lentejuelas, con canutillos, hilos de oro...

–Supongo que ha sido todo un desafío. ¿Qué sintió ante un tejido tan antiguo?

–Ha sido un todo reto. Es una pena que hoy en día no exista nada de eso. Me fui a varios talleres a Valencia para ver si ya había alguien que hiciera algo parecido pero no encontré a nadie. En Valencia se sitúan todas las fábricas de brocados. El tejido estaba hecho con hilos de oro que hoy en día no se utilizan para el brocado. Son unas espolinas antiguas que ya por desgracia, no se hacen.

José Manuel vega y su colaboradora Mari Toñi, en el taller almonteño. José Manuel vega y su colaboradora Mari Toñi, en el taller almonteño.

José Manuel vega y su colaboradora Mari Toñi, en el taller almonteño. / Canterla (Almonte)

–¿Cómo fue el hecho de que usted asumiera el proyecto? ¿Le dijeron ahí tienes y haz lo que creas mejor o le pusieron algunos condicionantes?

–Los donantes hablaron con la Hermandad Matriz para informarles de que querían hacer el regalo y la hermandad me dijo que tenían varios proyectos. Por otro lado, la familia dijo que el trabajo se tenía que quedar en Almonte. Posteriormente, los donantes hablaron conmigo y me dijeron que querían que yo hiciera el proyecto y a partir de ese momento empecé a hacer los bocetos. Ëstos los presentamos en diciembre de 2018 a la hermandad. Tanto a la hermandad como a los donantes les gustó la idea y a raíz de ahí empezamos a trabajar.

–¿Cómo llevaba el peso de un trabajo tan importante? ¿Le agobiaba la responsabilidad?

–No he tenido nervios durante todo el proceso pero lo cierto es que íbamos a contrarreloj aunque nunca pensé que las cosas fueran a salir mal. Siempre he estado con un ánimo muy positivo con lo que iba a salir y sabía que iba a quedar bien. Lo único con lo que hemos tenido que luchar ha sido con el factor tiempo. Han sido muchísimas piezas en poquísimo tiempo y para culminar todo y que todo estuviera a la altura que merece, ha habido que echar muchísimas horas de trabajo.

–¿Con qué equipo ha contado para realizar el trabajo?

–Bordando realmente hemos estado dos personas: mi compañera Mari Toñi y yo. Lo que sí es verdad es que ha habido una veintena de personas que han estado colaborando desinteresadamente pegando lentejuelas, canutillos, piedras....

–Entiendo que una complicación pudo venir del hecho de que se trata de una imagen. No es un maniquí o una mujer a la que se le pueda hacer pruebas. ¿Temía que después de todo el trabajo el traje no le sentara bien?

–A la Virgen ya le había hecho varios trajes, si bien bordados como éste ha sido la primera vez pero sí varios rostrillos, vestidos en brocado, pero el traje completo ha sido la primera vez. Las medidas las tenía yo. Al ser familia mía la camarista he tenido el privilegio de poder tener las cosas de Ella más cerca que otra persona. De todas formas es un riesgo el hacer una cosa y no poder probarla porque se quitó del bastidor días antes de vestir a la Virgen por lo que había una cierta dosis de riesgo.

–¿Cuál fue su primera reacción cuando vio el resultado?

–Que gracias a Dios todo había quedado perfecto.

–Pero su mano se va a ver en otras cosas.

–Tengo el encargo del guardapolvo que la Virgen llevará en el traslado. Va a ser donado por un grupo de almonteños al igual que todas las piezas que lleva la Virgen tanto en orfebrería como lo que lleva el Niño, de joyería, sombrero,.. todo ha sido donado por gente de Almonte

–¿Lo de bordador le viene de herencia familiar?

–La única que bordaba en mi familia, era mi abuela y una tía de mi abuela. Han sido las únicas que estaban relacionadas con la costura.

–¿Qué requiere el trabajo de bordador?

–En primer lugar que te guste lo que estás haciendo. Eso es superimportante como para cualquier otro trabajo y después hay que dedicarle muchísimo tiempo y por supuesto, muchísimo cariño.

–¿Está bien pagado?

–Todo lo que sea trabajo manual, en este caso el bordado, no está bien pagado.

–Ha llamado mucho la atención el cambio de color en el traje.

–Antiguamente la Virgen ya había tenido esclavinas en otros tonos de las que ahora no hay fotos pero hay constancia en libros, de que la Virgen sí se había vestido de otros tonos. Lo que pasa es que llevaba ya tres esclavinas en la misma tonalidad . Al principio del siglo XIX los tintes que había eran todos tintes oscuros por lo que el terciopelo no podía tener otro color. No sé porqué se me vino a la mente el rosa. Pienso que también ha sido al encontrar el manto, que fue uno de los tonos que llevaban sus flores. Por todo ello se me vino a la mente hacer la esclavina en rosa y el manto en el color tinto al igual que las flores de la saya.

–Ha sido un trabajo muy completo ¿Algo especialmente complicado?

–Complicado ha sido todo. Lo que pasa es que ha venido todo rodado y aunque ha habido que trabajar mucho y con gran esfuerzo, todo ha salido bastante bien. Soy consciente de que estoy bastante satisfecho con el trabajo que se ha hecho.

–Aparte de esta faceta, usted es diseñador de moda.

–Llevo metido en el mundo de la moda desde 1996. Empecé a trabajar con Vittorio y Lucchino y estuve 12 años con ellos. En 2010 fue cuando creé mi propia empresa. Aunque he estado entre Madrid y Sevilla al final he acabado en mi tierra. Es que me inspira todo lo de aquí porque el entorno que tenemos en Almonte es magnífico.

–¿Cómo ve el mundo de la moda?

–No sé si será la palabra adecuada pero el mundo de la moda lo veo un poco loco. Como que todo vale hoy en día. Pienso que debemos ser un poco más consecuentes con las tendencias porque no todo vale.

–Su faceta como diseñador es muy amplia.

–Hago de todo tanto en hombre como en mujer: trajes de novia, flamenca, madrina. Me suelo dedicar más a trajes por encargo y en principio no suelo hacer pret a porter. Es todo a medida y exclusivo para la clienta.

–¿Le va bien?

–No tengo problema en ese sentido. Tengo afortunadamente una clientela fiel que viene a mí porque buscan algo concreto que no se lo dan otras firmas o no lo encuentran en otro sitio. Ofrezco una exclusividad que la clienta sabe que no lo va a encontrar en otros lugares.

–¿Cuándo se vio atraído por este mundo?

–De pequeño ya me gustaba todo lo relacionado con la moda. Recuerdo que cuando empecé a estudiar Diseño, me iba todas las tardes a casa de los hermanos Benítez que eran diseñadores y también bordadores y allí aprendí bastante a cortar, a hacer patrones, diseñar, bordar... ha sido un mundo que me ha encantado desde pequeño.

–¿Ha hecho más encargos para otras hermandades?

–No he hecho bordados pero sí el impermeable para la Soledad de San Lorenzo y para la Macarena que lo hice en 2014; el impermeable para lo que es el palio y la Virgen,que lo estrenó en la Encarnación en 2014.

–¿Le gustaría trabajar más en esa área?

–No me cierro a nada porque todo lo relacionado con este mundo me gusta. No hay algo que me guste más que otra cosa. Todo lo que estoy haciendo hasta ahora me gusta y este trabajo tiene un campo muy amplio y eso es una suerte. Y cuando no me sale una cosa, me sale otra y eso pocas personas pueden decirlo.

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