Crónicas levantiscas
Juan M. Marqués Perales
Un superdomingo de junio
En la corte de San Telmo hay quien se inquieta y, entre agasajo y agasajo, imposición de medalla y mención, suplican a Juanma Moreno que convoque con urgencia las elecciones autonómicas. Hoy cualquiera se cree un spin doctor que se atreve a susurrarle al presidente andaluz que evite al maligno a golpe de calendario, no sea que los fuegos de Moncloa alumbren como última solución una coincidencia de comicios para junio, y en ese apocalipisis nos volvamos a ver todos las caras, los andaluces, los catalanes y todos los españoles de raza en un superdomingo.
Hay líneas paralelas que están quebrando sus ángulos y, en efecto, pueden coincidir en un punto crítico. Esquerra Republicana amenaza con tumbar los presupuestos de Salvador Illa, los de Junqueras quieren un compromiso verbal y serio del Gobierno en favor de la cesión del IRPF a la Generalitat, pero la ministra de Hacienda y candidata socialista a las elecciones andaluzas, María Jesús Montero, no puede hacerlo, sería un suicidio, ya ha cuadrado demasiados círculos con un modelo de financiación que beneficia a Andalucía y a Cataluña a la vez.
Montero querría, como todo el PSOE de Andalucía, que las elecciones generales coincidiesen con las andaluzas, no sólo porque la participación aumentaría, que está por ver si eso beneficiaría a los socialistas de modo concluyente, sino por la polarización de la campaña. No se trataría de decidir si Moreno gobierna solo o con Vox, sino de regresar a otro choque entre Sánchez y sus palacagüinas y Feijóo y Abascal. Tampoco eso asegura un buen resultado, pero es la única forma de salvar a la soldado Montero, porque lo nacional engulliría lo andaluz.
Salvador Illa, que es el último baluarte de los socialistas en España, se podría sumar a la cita. Él también ganaría con unas elecciones conjuntas, una vez que ERC le tumbe el presupuesto y que Junts está a punto de ser igualado por los ultras de Alianza por Cataluña. Rufián aprieta como un agente doble. O triple.
Y Trump, ese dios del caos, se ha embarcado en otra guerra incierta de la mano de Israel, que es el único actor que sabe cuál es su papel en este desastre general. Cada amenaza que haga a España desde el Despacho Oval son puntos para Pedro Sánchez. Moreno ya no tiene casi margen, será el maligno quien decida.
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