Los puentes sirven para unir los pueblos

Los puentes se construyen para unir los pueblos, para facilitar el tránsito y la comunicación entre las gentes. Bien lo sabemos por aquí, donde hemos vivido la situación insólita de una provincia incomunicada por tierra al este y al oeste. El aislamiento con la de Cádiz por levante continúa, motivado por plausibles razones de respeto a una naturaleza única. Por el poniente, hace algo más de veinticinco años, el Puente Internacional sobre el Guadiana, nos unió a nuestros vecinos portugueses. Ciertamente Ayamonte y Castro Marim, o Vila Real de Santo Antonio, son ahora verdaderamente, por primera vez, ciudades cercanas, estableciendo un nexo más entre Portugal y España. Lástima que el puente, tan útil, permanezca sin bautizar y se le designe solo por su carácter transfronterizo y por el nombre del Guadiana, el redundante "río de agua". Quizá en su día no se encontró la figura que suscitara el consenso de hispanos y lusos para dar el suyo al puente. Para mí ese personaje sería José Saramago, quien soñó la utopía de la unión política ibérica. Si alguien con influencia recoge esta propuesta o, lo que es muy probable, la ha expuesto antes que yo, que cuente con mi apoyo.

Advierto al lector que haya superado el primer párrafo de este Surcos, que le voy a pedir que viaje a otro puente situado a 8.600 kilómetros en dirección sudoeste. Allí encontraremos al que une (unía, hoy es una barrera) Guatemala con el estado mexicano de Chiapas, concretamente las localidades de Tecún Umán y Ciudad Hidalgo. Tecún Umán fue un guerrero quiché vencido por Pedro de Alvarado; Miguel Hidalgo, el cura mexicano que prendió la llama de la revuelta contra la dominación española en Dolores, lo que le costó la vida, aunque su grito había de fructificar con la independencia. El lejano río que cruza se llama Suchiate, un nombre poético que en náhuatl significa "agua de flores". Es noticia porque miles de hondureños de todas las edades tratan de cruzarlo para llegar a México y desde allí a Estados Unidos en una marcha que les libre de la pobreza y la violencia, del hambre y de las maras. Trump amenaza a México si les permite el paso e increpa: "Algunos son criminales". Calificativo a todas luces injusto, que no usa con el amigo saudí que acaba de acallar -él o su entorno-, la voz de un periodista discrepante, con un crimen de estado al que solo le ha faltado ser televisado en directo.

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